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DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE

KAMASUTRA I

{ 14:05, 28/03/2007 } { Link }

  KAMASUTRA

                                     A P.C.

EL PÁJARO PRISIONERO
Me tumbaste de espaldas,
mis pies en tu pecho,
uniste con tus manos
mis temblorosas rodillas,
tu sexo vibrante
introducido en mi vagina.
Estallaron las estrellas
y mil nuevos soles
nacieron aquel día.

EL PUENTE DE MADERA
Te vi tumbado de espaldas,
tus manos a la altura de tu cabeza.
Tus firmes piernas
en el suelo apoyadas,
como columnas de granito,
hermosamente flexionadas.
Y fuiste arqueándote.
Sobre pies y manos,
tu espalda curvada
y tu sexo levantado.
Te monté a horcajadas
con suavidad delicada.
Sentí entre mis piernas
cómo tu cuerpo temblaba.
Ni una palabra
podía salir de tu garganta,
ni un jadeo, ni la respiración
de placer entrecortada.
El esfuerzo era grande
y la postura muy forzada.
Llegamos al clímax
de forma dulce y sosegada,
te abracé con fuerza
mientras, por esta posición,
tu cuerpo temblaba
a pesar de tu físico
y tu gran fortaleza.
Te abracé contra mis pechos
y acaricié tu espalda
y cubrí con mis besos
todo tu cuerpo y tu cara.

VUELTA A CASA
Sentí tu peso sobre mí
que me dejaba asfixiada
y sin quererlo yo me liberaste
y sólo quedaste,
con tus rodillas y manos
a los lados de mi cuerpo.
Abracé con mis piernas
tu morena espalda
y sentí tus envites
contra mis desnudas nalgas.
Tu aliento de dios
acarició mi cara.
Mi pelvis contra tu pelvis,
con sensuales movimientos
de caracoles se ondulaba,
como las crestas de las olas
blancas y verdes de algas.

LA SIESTA
Quedamos rendidos
con la respiración entrecortada.
Tú, echado de lado,
con mirada cariñosa me mirabas.
Yo acariciaba tu cara
y en las profundidades de tus ojos
mi paraíso y mi paz encontraba.
Tus manos en mi vientre,
mis piernas en tus muslos apoyadas.
Éramos dos dioses
de ojos encendidos de amor y llamas.
Me hiciste sentir mujer
en aquellas horas de calor
de tardes de verano
calurosas y pesadas.
La sonrisa de satisfacción
en nuestras bocas apasionadas.
Palabras tranquilas
en nuestra intimidad susurradas.

OSADÍA NORMANDA
Te di mi espalda
y te monté a horcajadas.
Tu mano derecha en mi cintura,
la izquierda acariciando mis nalgas.
Recorrieron tus dedos
mis hombros y mis costados
para llegar a mis caderas
y modular así
el vaivén de mi montada.
Me dejé guiar por ti
mientras tu sexo acariciaba
y oí tu gemido de placer
mientras mi gozo proporcionabas.

EL BARCO DE VELA
Tú de rodillas
al borde de la cama.
Te acercaste a mí
que estaba tumbada de espaldas.
Elevaste mis piernas
manteniéndome por los tobillos
a ti pegada.
Tus movimientos de vaivenes
me tenían cautivada.
Dominabas la situación
y yo te admiraba embelesada:
era una esclava libre
en total relajación
a mi amo y señor entregada.

AMOR INESPERADO
Ambos de pie,
tu piel y mi piel pegadas,
tu calor dándome vida,
mi calor volviéndote loco
de pasión tan anhelada.
Era la dulzura
de ese encuentro inesperado
que todo el mundo desea
y pocos logran alcanzarlo.
Ambos de pie,
mis pezones clavados en tu pecho,
y tu sexo estimulando mi sexo.
Fue dulce tortura.
Mis brazos aferrados a tu cuerpo,
ambos abrazados, fusionados
como si aquel fuera
nuestro último momento,
como si nos separáramos
fuéramos a exhalar
nuestro último aliento.

LA MILHOJA
Me tumbé sobre ti,
mis piernas separadas
abarcando tus caderas.
Me estreché bien contra tu cuerpo
y aspiré tu aroma
tan puro como la tierra,
tan sencillo como el agua
que el río arrastra cristalina y fresca.
Froté mi cuerpo contra tu cuerpo,
mordí y soplé en tus orejas
y sentí tu piel erizada
bajo mis dedos y sobre mi lengua.
Mientras tu boca besaba
con ansia sedienta,
sentía tus cálidas manos
recorriendo mi espalda serena.
Y te sentía dentro de mí,
poderoso y dulce a la vez
como los brotes de hojas
de una vida nueva.

FUERZA AÉREA
Me alzaste con tus fuertes brazos
y me aferré a tu cintura con mis piernas,
me apoyaste contra la pared
y me penetraste con la furia
desatada de la tormenta,
como el mar contra las rocas
golpea con brusca fuerza.
Eché atrás mi cabeza
y sentí en mi pecho tu boca y tu lengua
y escapó de mí un gemido
que llevaba tu nombre
como penacho y bandera.

DEFENSA AMOROSA
Te colocaste de rodillas
y mis pies llevaste hasta tu pecho,
me penetraste con profundidad
y con fuerza de toro en celo.
Casi sentado sobre mis nalgas,
me hiciste tocar el cielo
y me volviste loca
de pasión y desenfreno.

DULZURA ORIENTAL
Te deslizaste entre mis muslos;
mis piernas flexionadas de forma ligera.
Elevaste mi pelvis y me penetraste
de manera dulce y lenta,
tan lenta que me enloqueciste
y me humedecí entera:
y me convertí en ribera
de río en primavera.
Tu boca en mi vientre
aleteó como libélula
y me abandoné, lánguida,
a tus movimientos y a tu lengua
y recibí todo el placer
que me ofreciste a manos llenas.

ESTRELLA DE MAR
Me incliné hacia delante
y me penetraste por detrás
con ansia salvaje.
Yo, apoyada en mis pies,
sentada sobre ti,
me moví lentamente
con voluptuosidad excitante.
Tus manos acariciaban mis pechos
y besaban mi espalda tus labios.
Ambos estallamos en chispas
en el mágico momento culminante.
Quedé rendida sobre ti:
tus manos en mi vientre
y en mi espalda, tu pecho jadeante.

LA SANTANDERINA
Te colocaste tumbado a mi lado,
tu pelvis apretada contra mis nalgas.
Me penetraste de forma posesiva
y tus manos estaban llenas,
sólo para mí,
de excitantes caricias.
Tu boca buscaba,
ansioso, mi pecho para besarlo.
Mi mano sobre tu hombro
y mi pezón en tus labios.

LA CRUZ NORUEGA
Me tumbé sobre mi espalda,
una pierna doblada
y la otra estirada.
Te sentaste sobre mi pierna extendida,
con una de las tuyas
bajo mi muslo blanco de orquídea.
Mis manos en tus caderas,
nuestras miradas encontradas
y nuestros cuerpos unidos
formando un ser solo
de amor, placer y cariño.

LA SILLA
Te hallabas sentado en aquella silla,
con tu cuerpo desnudo y ardiendo
de dios egipcio moreno.
Me atrajiste hacia ti
y me senté sobre tu sexo.
Quisiste poseerme
y fui yo la que te poseí entero,
sentándome y levantándome
y llevando el movimiento.
Tú acariciabas mi clítoris
Y yo me apoyaba,
rendida, en tu pecho.

LA GRAN CARRETILLA
Me apoyé en la cama
con mis codos y mi pecho,
me sujetaste mis piernas abiertas
a la altura de tus caderas,
y me penetraste lentamente
entre jadeos de deseo.
Yo permanecí inmóvil,
sometida a tu empuje vigoroso,
disfrutando de tu movimiento
de semental fuerte y orgulloso

ASÍ DE SIMPLE
Tumbada sobre mi espalda,
con las piernas separadas,
completamente a ti entregada,
esperando por tu cuerpo
ser con ansia penetrada.
Mis piernas rodean tus muslos.
Tus nalgas y tu espalda
por mis manos acariciadas.
Somos en ese momento
como la pared y la enredadera:
inseparables, brotando de nuestros cuerpos
llamas de amor apasionadas.

ACTITUD FLEXIBLE
Con tus manos ardientes y fuertes
llevaste mis muslos hacia mi pecho.
Ahí los sostuviste
y te hundiste en mí
de deseo deshecho.
Mientras me dabas placer
acariciaba tus fuertes muslos
y la base de tu sexo.

NO TE VAYAS
Nos abrazamos
como las llamas del fuego
a la madera de los leños.
Yo aferrada a tus rodillas
y contra tus ansiados muslos
frotando mis blancos senos.
Tú, estimulado por la penetración,
te dejaste ir en mí,
totalmente excitado por la visión
de verme poseída
de esa forma por ti.


VARIANTE DEL MISIONERO
Separaste mis muslos
y te colocaste entre ellos,
en tus brazos apoyado
comenzaste el movimiento.
Yo me volvía loca
por tus gestos y tus besos
y ansiaba en mi boca
tu aliento puro y fresco.
Nunca me sentí más tuya
ni te sentí más mío
que en aquellos momentos

EL VENTILADOR
Mis pequeñas rodillas
apoyadas en el borde de la silla
y mis brazos, uno sobre otro, cruzados
en el respaldar del asiento.
Me atrajiste hacia ti,
una de tus manos entre mis muslos
para acariciar mi intimidad
y hundirte en mi humedad
de ansia salvaje y anhelo.
Acariciaste con tus manos
mi seno erguido y enhiesto
y fueron nuestros gemidos,
como tú y yo,
un solo aliento.

ABDOMINALES
Te vi allí, sobre el suelo,
haciendo tus ejercicios,
sudando y sediento.
Y arranqué tu camisa
de tu sudado cuerpo
y me llené de tu sudor
y bebí de tu aliento.
Y tú me tumbaste boca arriba,
las piernas plegadas sobre mi pecho
y mis pies apoyados en tus hombros
y mis manos tus brazos asiendo.
Y te sentí profundo en mí
Y en toda la estancia
resonaron nuestros ecos.

LA PEREZOSA
Te arrodillaste frente a mi,
un poco inclinado hacia atrás,
apoyado en tus manos.
Yo, tendida,
rodeé tu cintura con mis piernas.
Mientras tú en mí te movías
y yo recibía tus envites
observabas, extasiado,
como mi pecho y el monte de Venus
eran por mi acariciados.

LA ADORACIÓN
Y puesto que somos dioses,
porque yo soy tu vida
y tú eres mi mundo,
adorémonos como deidades divinas
y ofrezcámonos culto.
Yo me pondré para ti
como una ovejita.
Tú dominarás mi cuerpo
al abrazarme por detrás
y darme ese placer por el que muero.
Y serán tus manos fuertes
las que acaricien mi piel y mis pechos.
Y yo seré tu esclava
y tú serás mi dueño.
Y yo la que te domine
y tú el que me darás
placer del bueno.

EL PEREZOSO
Arrastré tus piernas
fuera de nuestro lecho,
monté sobre ti
con mis muslos abiertos.
Te di la espalda
para que pudieras tener visión
de tu sexo en mi sexo.
Yo llevaba el movimiento
apasionado y placentero.
Y mientras tú jadeabas
debajo de mi cuerpo,
yo acariciaba mi clítoris
mientras pronunciaba tu nombre
entre suspiros y jadeos.

EL PICOTEO
No querías creerlo,
te dije que lo haría:
restregué todo mi cuerpo
contra tu sexo levantado y hambriento

EL BARCO DE AGUA
Me senté sobre ti
con las piernas hacia un lado
y mis blancos muslos separados.
Quedé así,
clavada en tu sexo
de carne y amor sediento.

PASO ATRÁS
¡Qué dulces movimientos!
Tú empujando hacia delante,
y yo, de espaldas a ti,
ambos de pie,
mis nalgas contra ti moviendo.

LOS EQUILIBRISTAS
Tumbado de espaldas
con tus rodillas flexionadas
me sujetaste por la espalda
y me atrajiste hacia ti
para ser penetrada.
Tú marcabas el ritmo,
Yo estaba entregada.
Mientras acariciaba la base de tu sexo,
por encima de mi hombro,
tus facciones de placer admiraba.

LA PIERNA ARRIBA
Yo tumbada boca arriba,
una pierna levantada
y en tu hombro apoyada.
Te introdujiste en mí de rodillas,
sujetando con una mano
la espinilla de la pierna levantada
y con la otra la rodilla
de la pierna estirada.

Copyright © 2006 [Issis-Gabriel]. Reservados todos los derechos.
 Revisado el: 05 de marzo de 2007 06:33:52 -0600


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