DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
EUTANASIA
{ 16:21, 28/03/2007 }
{ 1 comentarios }
{ Link }
Imagen tomada de la página de Felipe Varela: Eutanasia
EUTANASIA Hoy empiezo este diario; hoy, día oscuro y gris; hoy, en que tengo la certeza que será definitivamente cuando pierda mi libertad, seguramente para siempre… hoy, en unas hojas sucias de papel, con un lápiz recién afilado, he decidido contar mi historia; hoy, en que todos me creen un asesino, en que todos me juzgan, he querido dar a conocer el porqué de mi desgracia. Puede que esto no llegue a publicarse, no lo sé, pero de todas formas aquí queda y el lector puede juzgar como mejor le parezca. De todas formas, debo decir que no me considero un asesino, sino un libertador y que no me arrepiento de nada de lo que he hecho. Tengo treinta y cuatro años, mi nombre poco importa, ni tampoco el lugar donde nací. Tuve suerte, mi familia era estupenda, me inculcaron una buena educación y, si alguna vez falté a ella, no fue por su culpa, como se tiende a decir. Lo cierto es que tuve una infancia feliz y, si mi adolescencia no lo fue tanto, debió ser sin duda porque siempre me empeñaba en querer lo que no podía tener, y me aferraba a aquel deseo hasta la obsesión, hasta que ya no me quedaban ganas de seguir viviendo, en que me daba igual morir o vivir, en que no le encontraba el gusto a la vida. Pero en fin, siempre hay una etapa en la adolescencia en que tienes a exagerarlo todo, una etapa difícil en que te rebelas contra todo y contra todos, incluida tu propia familia, pero que pasa. Un buen día te levantas y ya no tienes esa rebelión dentro de ti, aprendes a tomarlo todo con más calma; sigue ahí ese mal genio que quizás llevas en los genes, pero al fin y al cabo está bajo control. Yo también pasé por esa etapa, la del “amanecer”, como suelo llamarla. El amanecer siempre me ha parecido lleno de tranquilidad y dulzura, como un beso suave de aquel ángel que, sin duda, alguna vez se ha deseado y se ha llegado a idealizar, como aquella flor que se vio un instante en algún sueño perdido y de la cual se pudo captar su sutil perfume, que no se ha vuelto a encontrar en ningún otro sitio, y de la cual queda en la mente su débil recuerdo y que se sabe que se reconocería en cualquier sitio. Como iba diciendo, yo pasé por esa etapa del “amanecer”, cuando decidí hacer las paces con el mundo y conmigo mismo. Mis días eran monótonos y aburridos, pero había mañanas que me levantaba y me daba cuenta que estaba enamorado del aire, de los árboles, de mi ciudad. En momentos como aquellos podía creer en todo, en la felicidad… El destino se empeñó en demostrarme, sin embargo, que la vida es más que dura, que la vida es cruel, que la vida no hace más que ponernos en los labios el sabor de la hiel. La desgracia me escogió como compañero. Todo empezó cuando decidí estudiar medicina. En mis ratos del “amanecer” tuve mucho tiempo para reflexionar, para afianzarme en mis ideales, para decidir si podía existir o no un dios, para ver qué quería hacer con mi vida. Lo vi. Quería ayudar a la gente, quería hacer algo por el mundo, quería servir para algo, quería ser útil, no deseaba sentarme detrás de un ordenador cómodamente, ganando un buen dinero mientras la gente necesitaba a alguien. Me decidí por la carrera de medicina, quería aliviar el dolor. Estudié día y noche y había momentos en que levantando un momento la vista de mis libros me decía: “Bien, así, así… y después… a las misiones unos meses, medio año… medio año entre las misiones y España, mi España”, y volvía con más ahínco a mis estudios. Tantos sueños... tantos sueños y deseos que me hicieron vivir, que me hacían tener aquel amor por mis estudios, que me hacían pasar noches y noches en vela bien estudiando o bien mirando las estrellas, imaginando cómo sería ver esos mismos puntitos de luz bajo otro cielo, sabiendo que yo le era necesario a alguien, que estaba salvando vidas. Podía ver a mi alrededor caras en las que se reflejaba el alivio que mis cuidados ofrecían, podía ver esperanza en aquellos ojos brillantes por la fiebre; pero no era suficiente, quería sentir aquello, quería sentir el orgullo y la dicha de servir de ayuda a alguien, quería… Y lo conseguí. Con veintinueve años, y tras algunos resbalones en mi carrera, conseguí aprobar el examen final y mi título. Cómo podría explicar yo ahora lo que sentí en mi primera operación… Cuando salí del quirófano, sentí un vahído pero, anécdotas aparte, cuando fui consciente que había ayudado a salvar una vida, no pude por menos que acudir a la primera iglesia que encontré en mi camino y abrazarme a los pies de aquel Cristo siempre sangrante y con trazas del dolor más enorme y llorar como un niño. Y lloré y lloré y deseé tener a mi madre y a mi padre cerca para poder hacerles partícipe de lo que sentía. Me conformé con llamarles por teléfono. Pasé bastante tiempo en aquel hospital y, al fin, me fui a las misiones. Más tiempo del que yo tenía previsto: Dos años. ¿Qué puedo contar? Demasiado trabajo, demasiado sufrimiento y demasiada poca ayuda. No quiero recodar las malas pasadas de esta etapa, sólo las buenas. Sólo el cielo estrellado más hermoso que yo haya podido contemplar nunca, sólo la inocencia de aquella gente semidesnuda, sólo la sensación de que a su lado, nosotros, los que nos llamamos “gente civilizada” somos una raza inferior, sólo aquellos cánticos alrededor de una hoguera que cantaban aquellos semidioses de piel cálida y elástica, sólo aquellas historias de sus antepasados que se remontaban a siglos de antigüedad y que los más ancianos hacían aprenderse a los más jóvenes para que éstos se los contaran a sus descendientes y sus raíces no se perdieran en las noches de los tiempos. ¿Cuándo se sientan nuestros mayores a contarnos cosas de los padres de sus padres? Yo sólo conozco y superficialmente a mis bisabuelos, no sé cuáles son mis raíces. Sólo quiero recordar a Ashira, a mi bella Ashira de ojos almendrados y de bella lengua oriental. Sólo aquella agridulce despedida con juramentos de volver a vernos cuando yo tomaba mi vuelo de vuelta a España. ¿Quién nos iba a decir, mi bella Ashira, que quedarías esperando una vuelta que no se produciría? Y fue así como pasó. Volví a incorporarme aquí en España a mi antiguo hospital, donde tenía reservada mi plaza. Y fue aquí, aquella mañana, tan parecida a ésta, tan gris y monótona, cuando me llevaron a aquel hombre. ¿Podré describirlo? Aquel hombre… Buen Dios…aquel hombre… aquel hombre sin piernas y sin una mano, aquel hombre de rostro tan deformado… tan deformado que aún, aún siento escalofríos. Después me avergoncé, pero en aquel momento no pude hacer otra cosa que volver la vista. Estaba acostumbrado ya a la muerte, estaba acostumbrado a ver enfermos de lepra y úlceras pestilentes, pero aquel amasijo de carne sangrante que no… que no es descriptible… Pregunté qué había ocurrido, pero sólo pudieron decirme que aquel hombre estaba vivo de milagro, una explosión en un piso, una bomba, yo que sé, no podía prestar atención porque sólo veían ante mí aquel rostro… ¿pero se le podía llamar rostro? Yo fui el encargado de operarlo inmediatamente. La operación, decían, fue un éxito, pero yo no la consideraba como tal. Aquel hombre estaba en estado comatoso, no había posibilidad que saliera de él, y aunque lograra salir, sería lo peor de todo, porque el cerebro había quedado muy dañado. No creía que recuperara el movimiento de ninguno de sus miembros, estaba seguro, y resultaría un milagro que recuperara el habla. Pero en contra de todos los pronósticos, salió del coma a los dos meses. Ojalá no hubiera salido. Jamás le desearé a nadie que pueda ver la desesperación y terror en los ojos de aquel hombre… ¡qué desesperanza y dolor!, ¡qué suplicar con la mirada!... ¿suplicar que? No, por Dios, todos los días se lo pedía a aquel Ser celeste: “Dios mío, no le hagas hablar, que no me pida lo que creo que me pide con los ojos”. Habló… habló sólo una palabra que lo agotó:´ “MÁTEME”. Y yo bajé el rostro ante aquel hombre… yo le tenía miedo. Yo, un hombre que me movía, que hablaba, que razonaba, que había visto de casi todo, temía a otro hombre que no podía moverse, que tenía la mitad del cerebro paralizado y que no podía ni hablar. Todos los días entrar allí era un tormento. Aquella petición con los ojos, aquel seguimiento con la mirada… Lo hice. Hoy, igual que desde el día en que me detuvieron, lo confieso, yo fui. ¿Qué ser humano no se hubiera conmovido? ¿Qué soy un criminal? ¿Qué soy una bestia? ¿Qué no soy humano? ¿Acaso es humano el que deja a un hombre sufriendo, cuando él está pidiendo la muerte a gritos? ¿Qué si siento remordimientos? Por favor, cuántas veces me han hecho los periodistas esa pregunta… No, sólo hice lo que creí mejor. Me tiré muchos “amaneceres” repasando mis ideales. Sé que las formas no fueron las correctas, que debería haber habido notarios que certificaran su deseo… ¿pero qué se puede esperar de un país en el que esto es un delito? Si cuando vemos morir a un animal nos compadecemos de él y le pegamos un tiro o le inyectamos la inyección mortal para que deje de sufrir, ¿cómo podemos tener tan poca caridad con alguien de nuestra misma especie? Me pregunto si alguna vez lo entenderá alguien Si hay un Dios en el cielo, como aún creo que hay, debe entenderme. Si ese Dios no me entiende y no acepta lo que hice, estoy dispuesto a renunciar también de Él, como renuncio de esta justicia. Al fin y al cabo las Sagradas Escrituras vienen escritas por la mano del hombre, no de Dios, y de todas formas, ¿quien nos dice que nuestra religión es la verdadera? ¿Acaso es más falsa la de aquella gente que dejé en las misiones? Ahora vuelve a llover. Escucho los pasos de mis carceleros. Creo que debo volver a sentarme en el banquillo. ¿Qué si volveré a declararme culpable? Sí, aunque no sé de qué, tan sólo ayudé a alguien a morir. Deberíamos ser libres para escoger sobre nuestra vida y nuestra muerte con libertad. FIN Copyright © 2006 [Issis-Gabriel]. Reservados todos los derechos. { Publica un comentario Comment } { Pagina anterior } { Pagina 854 de 1059 } { Pagina siguiente } |
Sobre miMi perfil Archivos Amigos Album de fotos
LinksForo transexualPágina transexualismo Pregunta lo que quieras: transexualidad Foro EM CategoriasBienvenidoCine Cumples De soledades El último bohemio Harry Potter Ítaca Las musas Lecturas recomendadas Mi libro de visitas MIS MANUALIDADES Mis obras en prosa Mitología Oraciones Páginas hermosas Para momentos de angustia Poemario a Lancelot Poemas de Amor, Seguridad y Equilibrio Poetas consagrados Primer encuentro PRISON BREAK Quatro de Abril Tablón anuncios Tus poemas VELAS Viajes y ciudades Entradas recientesAmigosRakelbeatrizlarom gusi1976 amittye Arruillo Jesther luferhiva Luceromiguel Kara dalipas Calion hastalacoronilla Janinat feelings Jesthers ladymoon83 arquion Burrito Kadesh |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||