Conectarse:            
Tu propio blog en 2 minutos en Bublegum   

DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE

CAPÍTULO VI

{ 16:45, 6/04/2007 } { 0 comentarios } { Link }

 

CAPÍTULO VI

 Un mes había pasado

desde que llegara Carmelo,

como pasaba todo el día fuera

las discusiones se habían evitado.

 

Carmelo había encontrado trabajo

en una vieja gasolinera.

El dinero que le daban desaparecía

tan pronto como lo había ganado.

 

Las llamadas de teléfono eran constantes

al menos dos o tres veces al día

y por las tardes ganaba algunas monedas

rasgueando la guitarra

en las calles de la aldea.

 

Los viernes invitaba a Clara

a coca-cola y patatas fritas,

escuchaba sus opiniones

sobre cultura y política.

 

Clara, por su parte,

le enseñaba lengua latina

y encontraba en Carmelo a alguien

con quien diferir libremente

de la religión que le imponían.

 

Su admiración por su tío

crecía de día en día

y en cuanto a él

dejó de sentirse solo por una vez en la vida.

 

Clara trataba de entender

cuáles eran los problemas

que con su familia tenía,

pero Carmelo no soltaba prenda,

no decía esta boca es mía.

 

Y Clara lo dejaba

esperando que llegara el día

en que confiara en ella.

Que la viera como una mujer,

y no como a una niña.

 

A veces mirándola de cierta forma lo sorprendía.

No podía descifrar sus miradas,

pero la sangre al rostro le subía.

Y cuando él notaba que lo descubría,

sonreía y apartaba la mirada,

con algo en su cabeza que sabía

que jamás se lo diría.

 

Su hermana y su cuñado

la palabra no le dirigían.

Cuando llegaba de noche a la casa,

parte del dinero, sobre la mesa lo ponía.

 

José alargaba la mano

y con las mismas, en el bolsillo lo metía

sin dar las gracias siquiera

ni preguntarle qué tal el día.

 

Carmelo era delgado

nunca había tenido mucha grasa encima,

pero desde que estaba allí

se encontraba flaco y demacrado,

las mejillas se le habían hundido

y hasta el humor le había cambiado.

 

Fumaba más que nunca,

el pulso lo tenía acelerado,

saltaba al menor ruido

y estaba propenso al enfado.

 

A pesar que con Clara

jamás había perdido los nervios,

ella observaba estos cambios

y se mostraba preocupada.

 

Una tarde de domingo

le pidió que a comer se quedara.

Carmelo no había comido con ellos

desde que a la casa llegara.

 

Pero Clara le insistió

explicándole que estaba harta

del telediario de sobremesa

y del ruido del plato contra la cuchara.

 

"Pero es que todo será igual

vaya yo o no vaya".

 

"No será lo mismo

si podemos hablar con las miradas"

 

Así que Carmelo consintió

y tuvo que aguantar las caras avinagradas,

pero luego se alegró

de haber accedido a la petición de Clara.

 

Se anunciaba en televisión

la igualdad de las minorías sexuales:

que los gays y lesbianas se podrían casar

y operaciones gratis a transexuales.

 

E indignado saltó José,

con la boca llena de potaje

y la vena del cuello tan hinchada

que amenazaba con estallarle:

 

"Pronto permitirán

que el hombre con su perro pueda casarse"

 

Clara se le quedó mirando,

sin querer creer que había oído

lo que por la boca acababa de soltar su padre.

 

Le subió el color a las mejillas

y con el corazón batiendo, no logró callarse:

"¿Pero cómo puedes decir

una burrada tan grande?"

 

Con los ojos saliendo de las órbitas

y los labios tan apretados

que amenazaban con sangrarle,

levantó José la palma

con intención de golpearle.

 

Pero Carmelo fue más rápido

y, por la muñeca, le detuvo la mano en el aire:

"Delante de mí no le pegas,

antes vas a tener que matarme."

 

"¿Pero tú quién te crees que eres,

hijo puta cobarde,

para decirme a mí

como he de educarle?"

 

"A mí me da igual

lo que tú puedas llamarme,

pero a ella no la tocas

mientras yo esté delante"

 

"Carmelo..."

Clara, con el cuerpo temblándole

y las lágrimas ya asomándole,

se mordía el puño rezando

porque todo aquello acabase.

 

Carmelo soltó la mano de José,

Teresa lloraba incapaz de controlarse:

"Coge tus cosas, Clara,

nos vamos a comer a otra parte."

 

"Mi hija de aquí no sale"

 

Carmelo la miró:

"Eres mayor para decidir qué quieres,

eres tú la que decides,

a pesar de lo que te digan,

de lo que quieran hacerte creer.

Tú eres libre."

 

Pero Clara negó con la cabeza

y, por segunda vez desde que llegó,

Carmelo salió en estampida

como un loco, sin saber adónde iba.

 Issis-Gabriel 20 Marzo 2007 (00:07)

Copyright © 2007 [Issis-Gabriel]. Reservados todos los derechos.
Revisado el: 15 de marzo de 2007 07:04:56 -0600.

 


{ Publica un comentario Comment }

{ Pagina anterior } { Pagina 820 de 1059 } { Pagina siguiente }

Sobre mi

Principal
Mi perfil
Archivos
Amigos
Album de fotos

«  Enero 2009  »
LunMarMiéJueVieSábDom
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031 

Links

Foro transexual
Página transexualismo
Pregunta lo que quieras: transexualidad
Foro EM

Categorias

Bienvenido
Cine
Cumples
De soledades
El último bohemio
Harry Potter
Ítaca
Las musas
Lecturas recomendadas
Mi libro de visitas
MIS MANUALIDADES
Mis obras en prosa
Mitología
Oraciones
Páginas hermosas
Para momentos de angustia
Poemario a Lancelot
Poemas de Amor, Seguridad y Equilibrio
Poetas consagrados
Primer encuentro
PRISON BREAK
Quatro de Abril
Tablón anuncios
Tus poemas
VELAS
Viajes y ciudades

Entradas recientes


Amigos

Rakel
beatrizlarom
gusi1976
amittye
Arruillo
Jesther
luferhiva
Luceromiguel
Kara
dalipas
Calion
hastalacoronilla
Janinat
feelings
Jesthers
ladymoon83
arquion
Burrito
Kadesh