24/09/2008 - Dónde estoy en ti??!!
Hoy desperté con deseos, con los mismos deseos de siempre desde hace más de un año:
- De no ser yo…de no ser yo la otra, la que solo logra verte de contrabando a costa de mi dignidad y cuasi-suplicas.
- De ser la mujer que deseas, la que quieres conservar a tu lado, a la que le llames por su nombre y le pidas despertar a tu lado.
- De que no me creas tan ella “la insulsa noviecita” que tienes a tu lado derecho, mientras a mi me tienes al izquierdo.
- De que seas completamente mío por primera vez.
Hoy desperté con deseos de que me hagas tuya de una vez y para siempre…y aunque los demás supongan la consumación de lo nuestro; mientras tú y yo (más yo que tú) sabemos que esto es una falacia que me duele, porque no me siento tuya de ningún modo, ni en tu mente, ni en tus entrañas ni en tu sexo –Dime dónde estoy en ti?!! Hoy desperté cansada de los jueguitos adolescentes, de las caricias, de los besos un tanto candentes, del escaso sexo oral (Que digo en muy bueno, pero deseo más, lo deseo todo) y el casi sexo…
Y aunque es raro en mí porque esas relaciones de placer ya las he tenido siempre antes y al final me dejaban sola y vacía y ya me hacía falta tener una donde hubiese un poco más de sentimiento, ternura, caricias suaves… hoy desperté con deseos un poco más carnales, más animales con algo más de instinto (Serán la hormonas) porque hoy desperté con más deseo de ser la mujer y no la compañera, la cómplice ni la otra.
Desperté con deseos de que me tomes por la fuerza, con rabia y ansia… la que hemos contenido durante casi nueve meses o más muchos más…hoy quiero que me hagas tuya que muerdas mi cuello hasta lastimarme como aquella vez que mordiste mi muslo y al final te contuviste, no sé por qué. Quiero que me penetres con el salvajismo animal que sé que has de llevar por dentro de la piel, deseo sentir como haces que humedezca la piel y las ganas…que tus manos me tomen por el pelo y tus dientes se encajen en mi piel trémula de placer sentir como la firmeza de tu hombría se introduce en mí, sentir como te derramas entre mis muslos y como el aire de mis pulmones se agota mientras tu crispas la manos de placer y me aprisionas entre tus brazos hasta que pierdo la razón de la lógica y el tiempo.
Hoy deseo impregnarme de ti desde el interior, que estés en mí hasta la medula, que tu semen se homogenice con mi sexo y mi piel hasta que el último gemido nos tumbe entrecruzados, desnudos y cansados por primera vez…
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