AMMABELLA | |
INTENTÉ ESCRIBIR UN POEMA
Reflejo de luna llena, Que sale radiante, Entre mudas chimeneas, Apartando a su paso Nubes prendidas en tinieblas. Ésta noche me he asomado al balcón para respirar la noche. Cielo sin celestes. Saliendo radiante, entre las mudas chimeneas de los tejados, el reflejo de la luna llena, asomándose entre nubes prendidas en las tinieblas. Intenté escribir un poema y no lograba describir lo que sentía. Es mejor decir las cosas como se sienten, sin pensar si quedan bien o mal para aquellos que puedan leerlas. No se trata de que me den un premio de literatura y menos al mejor poema. Se trata de que pueda describir lo que siento con palabras. Eso es lo más difícil a lo que pueda aspirar cualquier persona. Poder transmitir tus propios sentimientos, esos a los que ni tu misma puedes llegar a descifrar del todo. Vi a la luna empezando a despuntar, entre los tejados de la finca que cerca el parque al que me asomo desde mi balcón. Me iluminó su forma de salir agazapada y sonreí. Dentro de un rato volveré a salir y segura estoy de volver a ver alguna otra imagen que me haga sentir ganas de volver a escribir un poema. Envidio a los que son capaces de plasmar sus sentimientos entre palabras armoniosas que te inviten a releer. Yo sólo consigo hacer apuntes de la vida, a veces mía, a veces de otros. Quisiera tener talento para desarrollar mi primer libro y el segundo, fluidez para el tercero, seguridad para el cuarto y suficiente experiencia para los demás. Sé que soy capaz de escribir, pero ya no estoy segura de que haya gente que les guste lo que digo. Si pienso que me pueden llegar a leer, lo que llevo dentro, es cuando se me disuelven las palabras. Supongo que será mejor que siga escribiendo, sin pensar que puedan husmear, entre líneas, los ajenos. El tragaluz de mi sombra
Debería bastarme la luz del Sol para sentir amanecer, o mirar las flores para ver los colores de mi alma. Me deberían bastar las gotas de lluvia para saciar mi sed, o inspirar la brisa para henchir mis entrañas. Algo descuida mi juicio, que no logra complacerse. Ni mirar ni escuchar el siseo del viento logra silenciarme. El mundo mengua ante mis ansias de libertad y mis pies resbalan en deseos de barro. ¿Qué o quién desorienta mi certeza? Limo la jaula inexistente de tela de araña y recorro el tiempo andado, con pies descalzos. Por el tragaluz de mi sombra entran rayos de pasión dorando mi piel. Cosquilleo de mariposas rozando mi espalda. No necesito al Astro para iluminar mi día, ni a las flores para saber de prismas. No espero diluvios para mojar mi sequía, ni rosa de los vientos para guiarme. Tengo mi mundo en el tuyo, me estremezco con tu aliento y tu armonía es la canción que canto por dentro.
DE PUNTILLAS
A la sombra de la luna llena, sigo alerta tus gestos enmudecida por tu silencio. Tus manos bailarinas en el viento, serpentean tus dedos en las teclas del piano ciego. Pies sobre tierra mojada por los chubascos del tiempo. Miradas perdidas en el limbo, acompañadas de tenues bostezos. Sigo callada, inmóvil, ensimismada, espiándote con el rabillo del ojo. Me acerco a tu espacio, de puntillas, con zapatos de gamuza azul e impúdico vestido de muselina. Me descubres, sonríes, me desnudas y relampaguean las cándidas centellas. Revolotean mariposas en montes de Venus, libres y burlonas BUMERANGNo pidas sin haber dado parte de ti, sin haberte ganado lo que esperas. No exijas lo que no puedes ofrecer, ni pretendas conseguir aquello por lo que no hayas bregado. Si das, recibes. Si amas, te aman. Vagabundos de barrancos sordos. Miradas en espejos empañados, con ojos bañados en lágrimas escarchadas. Siente mi deseo de sentirte, mi capricho de ser reamada. Cobíjate en la cueva de mi selva y sestea. Todo es poco para lo que suspiramos, nada llena nuestro saco de grueso paño. Nunca nos saciamos de pedir, sin pensar si es acorde a lo que damos. ¿Para qué tanto engaño? Más solo contra más rodeado. Calderas de témpano humeante, con caldos de cultivo sembrado. Sigue llamando a su puerta, quizás ya se haya despertado. Corona de siesta
03:13, miércoles 14 febrero 2007
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Ecos de honda huella, Abrazos al corcho del árbol eterno, Atajo de seda en escarpado paisaje. Vaivenes de médula vital. Percibir de hito en hito los murmullos balbucientes. Lecho de plumas al calor del invierno. Nido de madera entre pinos de viento. Ciudad de rasos rascacielos Con caravanas en los cercados. Charlas de confidencias y bisbiseos. Luces de fábulas coexistidas. Secreteos murmurados. Codiciar tu hálito, confesar mi tanteo. Caminos de hierro y arrimo de senderos. Itinerarios lejanos que se unen en agrados. Apurar el trecho que resta del cálido otoño. Todo se entremezcla con la perplejidad del sosiego. Baile de salón bizantino, cabriola de salsa costera. Jadeos de énfasis entre maderas nobles. Los dedos entremezclados en mechones de hechizo. Corrientes que me transbordan a ti, aliado incansable. Poseedor de la avenencia de mi naciente holgura. Hallado cómplice de siestas evocadas. No pidas imposibles¿Has pedido a una estrella que no brille? ¿O al Sol que deje de alumbrar? ¿Has pedido a la Luna que no salga de noche? ¿O al cielo que no sea tan inmenso? Entonces, ¿por qué me pides a mí que te olvide? Eso no ocurrirá jamás… EL SOSIEGO DE MI ALMA (25-03-2006)Mi mundo a tu lado es un simple cometa, pasajero sin rumbo. Sólo tu contacto me hace vibrar, tus caricias son la savia de mi alma. Eres el manjar de mis sentidos y solo tu sacias mis anhelos. Eres el poeta de mis versos, de mis labios los besos, la mirada de mi deseo. He probado tu miel, dulce como tu mirada, el contacto de tu piel sedosa y hechizada. Siento el sosiego de mi alma en tus abrazos cobijada, tu ternura me libera, por tus susurros estoy cautivada. Metamorfosis
Cierro los ojos y veo a través de nieblas que frenan mi paso. Miro en los rincones sombríos de mi alma y veo una luz tenue de esperanza. Me pregunto que motiva la visión de claror en mi penumbra. Tropelía de preguntas, titubeo de respuestas. Conjeturas, hipótesis, presunciones, presentimientos, sospechas. Ansias de saber, de entender, de comprender. Desmayo por la insatisfacción de mis deseos. Desconsuelo por el desaliento de mis sueños. Tiempo de cambios venideros. Rezagado futuro. Realidad ignorada. A pesar de todoAún tengo la vida arañada por las zarzas del caos vivido. Aún tengo el alma dañada por los botos de gente indeseable que se atrevió a pisotearla. Aún tengo el corazón ofendido por el agravio de las penas y el amor insolente. Pero, a pesar de todo… Mantengo mi vida en bonanza, mi alma esperanzada y mi corazón latente. Dudas que rompen mi alientoEl día nos despertó insolente de nuestro más profundo sueño. El Sol deslumbró la infame realidad, que me abrasaba como sus mismos rayos. Tú tenías que ir a otro encuentro, yo no tenía a nadie que encontrar. Volviste la mirada hacia tu cómplice pasado. Nuestros cuerpos se separaron mientras nuestras almas seguían entrelazadas, ávidas aún de deseos. Me dijiste: ¡Ten paciencia, todo llega! ¿Paciencia? De ella tengo excedente, ¿servirá de algo la espera? Recogiste tus dudas del suelo, guardándolas en tu callado interior y te alejaste volviendo la mirada de vez en cuando. Vi cómo te alejabas en el camino de brillante galena y negra pizarra. Ya no veía tu mirada, ya no tocaba tu piel. Sólo tu esencia me arropaba. Cruzaste las montañas y perdí de vista tu cuerpo. Me quedé junto al mar que, en otro momento, meció nuestros deseos, acariciados por las olas. Regresaste a tu otro hogar, presidio de tu incertidumbre. Mientras, me quedo remembrando noches de cariño, ternura y pasión. Saboreando cada minuto pasado. Miro el reflejo de tu imagen y la mía, en el pequeño estanque de la niebla de pasión que elaboramos. Con el cuenco de mis manos intento atrapar sólo una pequeña parte de nuestros deseos, como si del elixir de la vida se tratara. Sin poder evitarlo, entre mis dedos se deslizan, resbalan, calando en tierra seca. Desgarros en mi aliento. Incertidumbre de volverte a ver. Me quedé escuchando melodías que nos acompañaron en mágicos momentos. Escrito el 15 de octubre del 2006 Magia de miel
Desde lejos te vi llegar, cabizbajo, vacilante. Querías acercarte a mi. Levantaste tu mirada. Recorriste mis sentidos con ojos de alma inquieta, anhelante. Intentaste descubrir mi nuda verdad... poco a poco, con sigilo de furtivo. Te asomaste a mi ventana. Me ruborizó tu atrevimiento. ¡Espera, aún no! No mires al interior de mi casa. Has visto más que todos los viajeros que pasaron de largo, por delante de mi fonda. Tengo las manos temblorosas, desean el contacto de tu piel... no se atreven. ¿Y si no es lo que esperan? Tiendo mis manos para sentirte, pero no te alcanzo. Oigo tu voz que me envuelve con sonidos de arrullo. Tu mirada se fija en la mía. No me desafía, me invita. Me labra un camino de pizarra y galena con destino a tu encuentro. Yo vengo de la orilla del mar, tu de más allá de las montañas. A paso lento paseo, sin prisa, meditando, no vaya a ser que nada de ésto sea cierto. Inmóvil me esperas a un lado del camino, donde brilla más la galena. Ahora soy yo la que me arrimo. Mi mirada busca tu mirada, mi piel abraza tu piel. Nuestros silencios hablan, no necesitan palabras. No encuentran palabras escritas o habladas. Ni los más osados poetas consiguieron expresar, con la escritura o su voz, lo que sentían nuestras almas. Las nubes del Norte descubrieron al Sol. Vientos del Este trajeron aromas de azahar. Entraste en mi hogar, invitado con agasajos. Te serví el almíbar de mis frutos, recolectados en mi bosque. Te deleitaste del banquete al calor de mi fuego. Me recompensaste con tu rodomiel. Nuestros labios humedecieron nuestras intenciones. El Sol sobrepujó medianero a El día anocheció entre mimos y arrumacos. La noche nos implicaba. Mágica noche, dije yo. Luna de miel, dijiste tu.
Escrito el 14 de octubre del 2006 Mi sendero
¿Qué es ese lucero que descarado me señala? ¿Es la luz la que me habla? “Aligera el paso y ven a mí...” Vuelven a mi las ilusiones, los sueños, las esperanzas. Vuelvo a sentirme viva. Mi sendero, solitario, se va convertido en ancha vía. Mi caminar vago, sin rumbo, ha encontrado señales a mis pies, que me hacen corregir mis pasos taciturnos. Enderezco mi espalda, levanto mi frente...Mis pasos son mas fuertes. Adivino en el horizonte sueños soñados, ansiadas esperanzas y acelero el paso confiada. Mi camino empieza a alisarse, esfumándose los guijarros. Ya no miro al suelo con miedo a tropezar con ellos. Veo al lucero que toma su forma... Es el sol que sale entre suaves valles, iluminando lentamente sus faldas. Su luz enmaraña las medidas de la distancia. Ilumina mi espacio en complicidad con mi tiempo. Mi cuerpo se vuelve ágil. Mis pasos, decididos. El horizonte viene hacia mí...¿o soy yo la que voy hacia él? No me detengo a divagar si viene o si voy, sólo se que cada vez esta más cerca y que puedo llegar a él. Me deslumbra...¿qué es esa lengua de fuego? ¿Qué está ardiendo? ¿Se quemará el valle? ¿Me quemaré yo?¿Habré llegado hasta allí sólo para ver cómo se destruyen mis llanuras? Mis ojos se nublan, por mi rostro resbala la humedad salada de mi desdicha. Mis pasos reducen su marcha. Impotente me detengo, mi espalda se arquea, mis brazos desean caer al suelo. Esa garganta de fuego...me deslumbra. Aparto la mirada, es como luz de espejo. De reojo, curiosa, observo. ¡No es fuego! ¡No se quema mi valle verde esperanza! ¡Es el amanecer del sol reflejado en el río que recorre su falda! Mi cara es iluminada por la sonrisa de mi alma. Mi espalda se yergue, mi frente se levanta, mis pasos recobran su ritmo. Mis brazos danzan acompañando mi cuerpo nuevamente ágil. ¿Es música lo que oigo? ¿Soy yo la que canto? Escucho... Es el río que pronuncia mi nombre. Es él el que me habla: ¡Ven Empar...sacia tu sed en mi lecho! Ahora soy yo la que canto. Mis ojos reciben las lágrimas de júbilo. Mi rostro sigue sonriendo. Mis pasos no los dirijo yo, ya no soy yo la que ando, es la fuerza de mi ilusión. Me acerco, todo esta al alcance de mi mano. Me vienen dudas... ¿Será todo un sueño? Me siento muy ligera para ser real mi tiempo. Miro mi cuerpo, lo palpo, lo siento. Miro delante de mi. Allí sigue mi valle, mi río, mi sol. Me llaman... quieren cantar conmigo. Alguien se acerca. Canta mi canción, en suave melodía. Alguien se acerca, me mira, me sonríe. Dudo. ¿Es la realidad de mi sueño o la traición de mi deseo? Escrito el 15 de agosto del 2006 CORAZA DE ACERO
A pesar de todo, aún sigo en ésta vida. La que me ha tocado vivir, la que elegí vivirla. He aprendido a golpes, sin caricias ni palabras bonitas, grabando a fuego mis experiencias, arañando mis sentimientos... No me quejo, todo me ha hecho fuerte... no insensible, ni arisca, ni odiosa. Me ha hecho comprender a los que me rodean. He descubierto que dándome razones para odiar, yo he sentido muchas más razones para amar. Tengo el corazón roto y el alma hecha jirones. Pero, aún así, sigo caminando intentando alcanzar mi horizonte. Sin prisas, que días hay muchos y horas muchas más. Aún queda tiempo para recoger en mi camino ramos de ilusión, con florecillas de amor. Apartar las piedras que me hacen tropezar y rodear las que no pueda saltar. Me tomo la vida como un reto. Como si estuviera aqui para aprender a... ¿superarme?. Sé que en ésta vida (no puede ser verdad que sólo te den una oportunidad) tengo que descubrirme ante el amor, el respeto, la humildad... y desechar el odio, el egoísmo, la injusticia...A veces cuesta distinguir lo uno de lo otro. Cuando miro hacia atrás me entra vértigo, siento el vacío en mi corazón. Me hace recordar cómo aprendí a llorar en silencio, a disimular mis sentimientos para no mostrar la entrada a mi núcleo, tan sensible a los desprecios y el desamor. Me hace recordar cuando me acurrucaba como un bebé para sentir, al menos, mi propio contacto, para acompañarme en mi soledad. Recuerdo todo lo que decia en mis silencios, los silencios que los demás interpretaban como frialdad. Cuando visito mi pasado, doy dos pasos, mejor dicho zancadas, y vuelvo rápido a mi presente, cerrando la puerta tras de mí con rapidez y dando siete vueltas a la llave. Me da miedo que me persigan las sensaciones que han construido mi coraza de acero. Nunca me he sentido en mi tiempo, ni en mi espacio. Anhelo volver a donde no recuerdo y sé que pertenezco. Ansío sentir la pureza del cariño, la bondad en la mirada, la gratitud del respeto, el sosiego de la confianza... el amor en una palabra. Hace mucho que no enseño mi alma, no vayan a volvérmela a pisotear. Sin mi coraza de acero me siendo desnuda, desvalida, frágil. Ya no sé ir a ninguna parte sin su protección. No sabría vivir sin ella. Mi coraza de acero ya está pegada a mi piel y tras ella veo pasar al mundo. Aparento insensibilidad para los que atacan mis sentimientos y pasividad para los que intentan quitarme de en medio. Sólo yo sé qué hay detrás de ése acero. Sé del amor que llevo dentro y de la falta de amor que tengo. Sé de las caricias que deseo y de las que ofrezco. Sé de la sensualidad que desprendo y no puedo evitar derramar por cada poro de mi cuerpo, aunque me contengo, para evitar los malos pensamientos de los que no saben que hay en mis adentros. Hoy desnudo mi alma para un amigo, porque sé que no me hará daño su mirada. Escrito en febrero del 2006 |
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