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Anotaciones de Ernesto Matensalsa

Buenas noticias

Publicado el 4/12/2007 a las 06:43

Leo estos días El mundo es plano, un nuevo éxito de ventas para el periodista premiado en múltiples ocasiones con el Pulitzer, Thomas Friedman. Ideológicamente no estamos muy cercanos Friedman y un servidor, seámonos sinceros Thomas, pero es necesario leer lo que otra gente tiene que decir con respecto a lo que sucede en este planeta cada vez más pequeño (para quienes son cada vez más grandes) y plano, según Friedman. No he acabado de leer el libro, así que no entraré en más detalles sobre él, sino más bien en el optimismo irrefrenable que desprende.

En parte el optimismo está justificado, vivimos en medio de una revolución tecnológica que está modificando nuestra forma de vida hasta límites insospechados, más parecidos a los relatos de ciencia ficción que a nuestras propias expectativas. Hace apenas veinte años no todos los hogares contaban con línea telefónica fija en los países considerados desarrollados, hoy existen más líneas móviles que habitantes en estos mismos países y a través de ellas enviamos todo tipo de información. Con la extensión de las conexiones inalámbricas de internet, el concepto “llamada internacional” está llamado a desaparecer.

Con las nuevas tecnologías como base, (que por ejemplo permiten a una persona cualquiera escribir en un ordenador portátil sentado en un sofá azul y que el resultado viaje a cualquier rincón del planeta sin separar los muslos del sofá azul) Friedman, y no sólo él, defiende que este planeta plano permite a cualquier persona con acceso a un dispositivo electrónico y una conexión a internet competir y ofrecer sus servicios a todo el planeta. Es esta tecnología la que ha permitido que la India comience a reclamar un papel relevante en la economía mundial y que a muchos de sus ciudadanos les vaya mejor que nunca, si bien esto es, evidentemente, discutible. Esta misma conjunción de elementos tecnológicos posibilitó que China se convirtiera en la mayor cadena de montaje del planeta.

Estos grandes fenómenos económicos han provocado todo un cambio en Asia. Según el último informe semestral sobre Asia Oriental publicado por el Banco Mundial, el número de personas que sobrevive en la región con menos de dos dólares al día ha caído por primera vez por debajo de los 500 millones. Se trata, sin duda alguna, de todo un logro, habida cuenta que en 1990 la cifra se situaba en 1.000 millones. En términos porcentuales las cifras también hablan por sí mismas. Mientras que en 1990 el porcentaje de población que vivía en Asia Oriental con menos de dos dólares diarios alcanzaba un aberrante 69%, en 2006 la situación había virado para situarse en el 29,5%, en un sólo año la reducción continuó para cerrar 2007 con un 27%.

Qué duda cabe que estos millones de personas que han logrado abandonar la pobreza absoluta continúan con dificultades para la subsistencia, pero el avance en términos generales parece imparable. En un plazo de quince años China espera contar con 500 millones de personas encuadradas en el concepto clase media, el número total de ciudadanos estadounidenses.

A estos hechos se contrapone la situación en las economías occidentales, donde la distribución de la riqueza sufre un proceso de polarización y donde, debido a la pérdida de puestos de trabajo ligada a la deslocalización, las clases medias parecen en retroceso. Esta fragilidad, percibida por los trabajadores occidentales, genera que quienes siempre defendieron una política liberal de apertura de fronteras, ahora piensen en adoptar un proteccionismo que evite la pérdida de empleos.

Sin embargo, por importante que pueda ser la pérdida de empleos en Occidente, si Asia sigue por esta senda, en términos generales la humanidad habrá salido ganando. (Mención aparte merece la distribución de la riqueza y quiénes son realmente los grandes beneficiados.)

Podríamos desplazar el debate de las cuestiones materiales, para centrarlo en aspectos más metafísicos o a la simple cuestión de si el dinero da la felicidad. Pero me temo que dos tercios de los habitantes de este planeta preferirían resolver en primer lugar la cuestión económica para luego entrar a analizar las bondades de la pobreza y la locura que genera la persecución sin escrúpulos del capital.

Y si el sistema está funcionando en términos generales para reducir la pobreza, esto son buenas noticias que plantean serias dudas ideológicas que al menos yo necesito aclarar.

Comentario sin título

Publicado el 5/12/2007 a las 02:56 por Anonymous
Entonces, ¿debemos consumir productos Made in China?

Made in China

Publicado el 5/12/2007 a las 06:56 por Matensalsa
Entonces, ¿debemos consumir productos “made in China”?

Esta pregunta es, evidentemente, esencial. Lo es porque señala hacia donde reside parte de nuestro poder como ciudadanos. Cuando cada vez somos definidos en mayor medida por nuestro papel como consumidores, es fundamental detenernos a reflexionar qué tipo de personas queremos ser y, por tanto, qué tipo de productos queremos consumir.
La respuesta inicial debe ser que tendríamos consumir aquellos productos que provienen del lugar más cercano a nuestros hogares, independientemente de dónde esté localizado éste. El primer motivo es bien sencillo, un viaje que evitamos, un puñado menos de recursos que se consumen para hacer llegar a nuestros bolsillos la mercancía en cuestión. Otra razón es que de este modo creamos riqueza en nuestro entorno social más cercano, lo cual debería redundar en beneficio de toda la comunidad a la que pertenecemos. El problema es que esto es cada vez más difícil. Hace ya algunos años fui incapaz de encontrar en un supermercado espárragos producidos en España, a pesar de que en la provincia española en la que yo vivía se producían espárragos.
No obstante, plantear la cuestión en términos de naciones es contraproducente, no se trata de descartar los productos chinos en favor de los de otros países para evitar la llamada “amenaza china”, sino de consumir aquello que nos es más cercano, es decir, que puede tener más sentido consumir un producto extranjero que ha sido producido a menor distancia de nuestros hogares que los procedentes de nuestro propio país pero de lugares más alejados.
Por otra parte, la “amenaza china” es, al menos en parte, un mito. China sigue siendo un país pobre cuyas exportaciones son dirigidas por compañías extranjeras, que son las que se quedan con el pedazo grande de pastel, quizá sean ellas la mayor amenaza.
La búsqueda de los salarios más bajos nos está llevando a perder derechos laborales que creíamos garantizados en los países occidentales y a generar situaciones inhumanas en otros lugares ávidos de fabricar los productos que nosotros consumimos. No sé qué dirían nuestros ancestros sindicales si levantaran la cabeza y vieran lo que estamos permitiendo.
De cualquier modo, el tema es amplio y se merece un espacio en sí mismo.

Comentario sin título

Publicado el 16/12/2007 a las 12:01 por quien coño es ernetos matensala?
a mis 27 años siento curiosidad de como le explicaré a mis nietos como era la vida antes de la llegada de internet y los móviles.

Nietos y móviles

Publicado el 17/12/2007 a las 04:52 por Matensalsa
Me temo que vas a tener que explicarles muchas más cosas que cómo éramos antes de internet. Sin darnos cuenta hemos asumido una velocidad de crucero en lo que a innovaciones tecnológicas respecta que nos hace asumir cualquier novedad como habitual. Quizá lo que tengas que explicarles sea cómo era eso de desplazarse sin teletransporte.

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