Señores de rojo sobre fondo gris
Las estaciones de metro de Pekín muestran desde hace algunas semanas una nueva campaña de publicidad de la marca deportiva Adidas.
Antes de hablar de la campaña en sí, es preciso recordar qué es Adidas y algunos motivos para no comprar sus productos.
La campaña publicitaria, no obstante, habla de China, de su gente, del deporte y del éxito. Y merece un comentario.
La cartelería no tiene desperdicio. Conocidos deportistas ataviados con la indumentaria de la selección nacional sobre un fondo gris, que no es más que toda una masa de gente que, como colectivo, les empuja a lograr la canasta, el gol, el bloqueo o el salto para lograr el oro olímpico, que será el orgullo de toda la nación.

El mensaje se encuentra en línea con la ensaltación del nacionalismo más irracional (desconozco si existen nacionalismos racionales) que sirve de base para el éxito de este tipo de competiciones internacionales: aquí ganamos todos. Este “todos” en China significa muchos, que por algo es el país más poblado del planeta. Y esta superpoblación queda patente en el diseño de la campaña.

Sin embargo, la lectura no debe ser únicamente que, claro, los chinos son más y a través de un proceso de selección y mera estadística, logran que de la masa gris salgan esos héroes de rojo invencibles. Este argumento no es aplicable al segundo país más poblado, como comenta con indignación un amigo indio.
La imagen de los deportistas como héroes de las nuevas formas civilizadas de conflicto adquirieron especial significado en los países comunistas, con sus centros de formación de élites deportivas. El caso de China no parece haber sido distinto y los afortunados que logran portar la enseña nacional ante el resto del planeta deben cumplir no sólo con sus objetivos personales, sino también ofrecer resultados al esfuerzo que todo el país realiza para que éstos defiendan el honor patrio.

La recompensa es la gloria y, en este mundo globalizado, suculentos contratos publicitarios como los que disfrutan Liu Xiang, el primero en demostrar que las pruebas de vallas no entienden de razas, y el jugador de la NBA Yao Ming. Eso sí, si el éxito no acompaña, o a pesar de éste, las consecuencias pueden ser indelebles, como muestran las secuelas que el dopaje sistemático dejó en las deportistas de la Alemania del Este.
Pero la verdadera protagonista de los anuncios es esa masa gris, esos millones de seres humanos que empujan a la élite deportiva a la gloria en la publicidad y que en la vida real impulsan el crecimiento económico cosiendo zapatillas Adidas, apretando tornillos y extrayendo carbón con las uñas, dejándose la vida en ello.
Miren con atención y quizá puedan ver entre la masa gris a los muertos por aplastamiento, sobre los que se erigen los visibles.