Diario de un viaje. El Río de la Plata
Publicado el 3/07/2007 a las 09:12 en Viajes
Sábado, 8 de Julio de 2006

De las pocas noticias que nos llegan de España, sabemos que por allí anda el Papa y que los sanfermines han comenzado la absurda cuenta de los heridos por asta de toro.- La mañana amenaza lluvia, aunque salimos como todos los días porque la temperatura sigue siendo muy buena.- Aquí mismo en las tapias del cementerio se monta un mercadillo, tipo sevillano, donde cada cual vende lo que puede, casi todo artesanal.- Adquirimos nuestra primera taza de mate aunque aún no sabemos a que sabe.- Descubrimos que tenemos muy cerca la Facultad de Derecho en un edificio antiguo de grandes escalinatas.- Vemos la primera bandera española junto a la italiana en una pancarta que cuelga sobre un puente peatonal en la Avenida Libertador.- Nos acercamos a la zona portuaria buscando la Reserva ecológica Costanera.- Por el camino podemos observar la monumentabilidad de los edificios modernos de gran altura, rectos, de fachadas acristaladas que rompen el cielo con su estatura.- Atravesamos en taxi Puerto Madero, lugar lujoso que ya visitaremos y nos adentramos en Costanera Sur.- El taxista amablemente nos da un vueltecita por el monumento a los Reyes Católicos, situado en un extremo del Parque y rodeado de un ambiente inhóspito: no hacemos comentarios.- Nos encontramos ante la primera laguna y las primeras fotos a unas fochas bonaerenses hambrientas que no les importa estar cerca de la gente.- Nos adentramos por una pista de tierra, recorrida por ciclistas y gente practicando deporte entre algún que otro caminante.- Entre fotos y paseo agradable llegamos al Río de la Plata, esa enormidad de río con sus olas y buques navegando como en mar adentro.- Un parque lleno de boyscauts nos sirve de lugar de descanso y desde allí para no perder las costumbres propias de la gente de Driades, cogemos por el camino equivocado y nos vemos forzados a salir por otra puerta que no pretendíamos.- Al poco nos vemos sentados en un restaurante italiano degustando tallarines a los cuatro quesos y merluza rebosada: Todo rico.- Culmina el momento con un buen tazón de café y la incertidumbre de saber si los portugueses podrán con los alemanes.- Como ya sabemos el terreno que pisamos, nos pasamos por la Avenida Corrientes para sacar las entradas para Les Luthiers y ni cortos ni perezosos las cogemos para este mismo día en vista de que había sitio.- Desde que salimos del restaurante la tarde se mete en agua, así que nos refugiamos en nuestra querida Azcuénaga hasta que pase la tormenta.- A las nueve de la noche ya estamos arregladitos y dispuestos para asistir a nuestra primera función teatral.- El teatro Rex nos espera y aunque no es nada espectacular si es bastante grande y de butacas cómodas auque no modernas.- Les Luthiers están algo más flojo de lo habitual aunque es una gozada comprobar como se les quiere por esta tierra: y por más que el acomodador se empeña en situarnos en los asientos que no nos corresponde, disfrutamos del espectáculo todo lo que podemos.- Con esto y un alfajor que nos habían regalado por la calle nos metemos en la cama sin más preámbulos.-
Domingo, 9 de Julio de 2006

Aunque esperaba para este día mayor movimiento en la ciudad con motivo de la fiesta nacional, se ve que no está el asunto para fiestas porque acá nadie celebraba o no estábamos en el lugar indicado y a la hora justa.- Victoria y yo comenzamos el día como siempre, por nuestra cuenta y hoy tocaba visitar el barrio de San Telmo para incrustarnos por sus calles y participar en esa especie de rastrillo madrileño, donde se puede encontrar de todo y al mismo tiempo escuchar música callejera.- Predominan los carlitos disfrazados de tanguistas para hacerse fotos con los turistas o incluso marcarse un bailecito para quien se atreva: Marionetas, guardias en las esquinas y gente mirando la final del mundial en los bares, donde se nota las preferencias por Italia dada la ascendencia de esta población.- La tarde se nos comienza a echar encima y corre una ligera brisa que me hace ponerme el chaleco por primera vez desde que andamos por esta tierra.- Hoy nos sentimos especialmente raros porque no sabemos que pensarán sobre la presencia de españoles en Buenos Aires en el día de la Independencia Nacional, pero bueno, aquí la gente es tranquila, no parece que tengan demasiado prisa, ni demasiados nervios a flor de piel.- Nosotros como turistas instruidos caminamos con todas las precauciones debidas y echándole cuenta a esos letreros que nos avisan de que “No descuide sus pertenencias”. - A Victoria le dijeron española, sin oírla hablar: ella piensa que es por lo fuerte que llevaba agarrado el bolso.- Desde San Telmo nos desplazamos en taxi – como no -, hasta La Boca, ese lugar emblemático de Buenos Aires.- Antes quiero reseñar la comida del día: Comimos los cuatro en un bar precioso, esquina acristalada de corte antiguo con influencias románticas en pleno San Telmo.- Me decidí hoy por bifé con patatas y un postre de chocolate con leche no sé qué, que estaba para chuparse los dedos.- Victoria experimenta con batatas fritas pero sin demasiado éxito.- En la Boca quedan los restos de lo que fuera un barrio de chabolas pero que ya está arreglado de cara al turismo y se ha convertido en algo bohemio con música en la calle, murales de cartón piedra para hacerse la foto y el embarcadero con paseos incluidos.- Hasta llegar allí se nota la pobreza de esta parte de la ciudad con mucha basura, calles en malas condiciones y escasez de taxis que nos obligan a utilizar la línea 29 de los colectivos para regresar al mundo civilizado.- Divisamos la cancha de Boca Juniors con olor a Maradona y en los alrededores del Obelisco nos llevan los niños hasta un bar – café especial donde hay que esperar en la puerta mientras un apuesto camarero nos retiene hasta que hubiera mesa libre para nosotros.- El interior es de película antigua con un rincón dedicado a Borges y unas mesas de billar donde nos echamos una partidita.- La embajada de Francia ya nos suena cuando pasamos por ella y la Avenida Quintana mucho más; nos conduce a la Recoleta donde descansábamos del día sirviéndonos de preámbulo un desconocido Frankenstein que vimos con desigual suerte en la tele que tenemos en el apartamento para tratar de enterarnos de algo más de Argentina.

JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE
1 comentarios :: publicar un comentario ::
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GRACIAS
Publicado el 3/07/2007 a las 20:48 por SuePor tu coment en mi blog y enhorabuena por el tuyo.
Tienes grandes dosis de genialidad.
Un saludo.
