Sigue, no pares.
En mi mundo dual, confuso, irremediablemente perdido, mi yo es lanzado a los demás a gritos y solo tu susurro me vino a recordar: ¡No!, no sigas por la senda, no mires, retrocede.
Vanas palabras para un alma apasionada, soñadora de vida y utopía. Atormentado, arrastraba mi cuerpo jadeante tras su imagen, intentando asirlo, tocarlo... y polvo cósmico disuelto entre mis manos era la sombra que ocultaba el rostro. Invoqué a Eros en el silencio del camino, seguí con hechizos, busqué brebajes para amores imposibles, vendí mi alma al diablo... Anduve infinitos caminos buscando sombras . La vejez me llegó y no hizo mella, porque sigo buscando, voy tras su estela.
Iñaki de Villa. Gracias por tú visita.