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Artículos de Opinión, Relatos y Reflexiones

Somos la primera

20:24, 25/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

SOMOS LA PRIMERA

  S

Publicado en Huelva Información

omos la primera es la frase publicitaria de la primera cadena de TVE, con la que de manera insistente y machacona nos castiga habitualmente. Este eslogan que TVE utiliza para vender su producto, bien se pudiera emplear, si no fuera porque se incurre en plagio, para dar a conocer todo lo onubense hasta en los lugares más recónditos de nuestra geografía, porque Huelva ha sido, es y seguirá siendo la primera. La primera en la gesta del descubrimiento de América, la primera en experimentar la pólvora, la primera en poner en práctica el deporte rey por excelencia, la primera en producción y explotación fresera; la primera en un sinfín de acontecimientos que han dejado su nombre marcado en lo más alto del listón.

         Recientemente, Huelva volvía a inscribirse en el registro de la historia por ser de nuevo la primera. Alguien pensó que este pueblo cargado de historia tenía sobradas cualidades para poner en práctica un ensayo singular, y le concedió el privilegio de volver a ser la primera. La primera provincia española en implantar un nuevo impuesto, la Ecotasa. Una tasa ecológica con la que se pretende llevar a cabo el tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU), en la planta construida para tal fin en la localidad de Villarrasa.

         Sin ningún tipo de información al respecto, los contribuyentes onubenses hemos comenzado a recibir en nuestros domicilios el aviso para hacer efectivo este nuevo impuesto ecológico. Como es natural por el desconocimiento de la implantación de la nueva tasa, la sorpresa es mayúscula, y lógicamente nos hemos quedado atónitos e indignados. ¡Otro impuesto! Aunque al parecer la Ecotasa tiene vigencia desde el pasado mes de marzo, nadie hasta ahora había escuchado hablar de ella, ni tan siquiera del proyecto que se estaba realizando en Villarrasa. Es inadmisible que un impuesto de estas características se implante sin antes haber hecho una campaña publicitaria para que el ciudadano estuviera suficientemente informado, y lo que es más importante, concienciado. El ciudadano tiene derecho a una información total, veraz y permanente de los problemas y proyectos de la Administración. Asimismo, tiene la obligación de participar de una manera activa en ellos, pero no a costa de que le raspen los bolsillos. Las infraestructuras medioambientales no deben recaer sólo y exclusivamente en el sufrido contribuyente. Concretamente, en este caso el mantenimiento de las plantas de reciclaje debe correr a cargo de los fabricantes de envases y embalajes, que son los que  en resumidas cuentas fabrican el grueso de las basuras. Ellos son los principales responsables. El consumidor compra un producto y el fabricante se lo ofrece en voluminosos e inservibles envases y embalajes que, inmediatamente van a parar al contenedor. En países como Alemania, Francia o Dinamarca, son los fabricantes los que corren con los costes de su eliminación o reciclaje, puesto que de su fabricación obtienen grandes beneficios.

         Quien contamine que pague, este parece ser el lema de la Administración. Un lema que pone en serio peligro la endeble conciencia ciudadana, pues con toda seguridad este impuesto nos llevará a una regresión en cuanto al comportamiento ecológico se refiere. Es triste, pero son muchos los que se preguntan: ¿Para qué seguir llevando cartones y vidrios a contenedores específicos, si pagamos un impuesto para que otros seleccionen nuestros residuos? Lamentable, verdaderamente lamentable.

         La  política de los residuos sólidos urbanos no ha de estar enfocada exclusivamente a su tratamiento y destrucción, sino a evitar su producción. Es necesario fomentar un plan de recogida selectiva desde los domicilios. La mayoría de los países tienen leyes que obligan a la recogida selectiva de los residuos, sobre todo de los envases, ya sean de plástico, papel, cartón, hojalata o vidrio. Según un estudio realizado por la Asociación Europea de Recuperación y Reciclaje (ERRA), siete de cada diez ciudadanos prefieren la separación en casa como método para gestionar los RSU. En nuestro país, en aquellas ciudades donde se ha establecido un plan de recogida selectiva, los ciudadanos han respondido perfectamente. Pamplona, pionera en esta materia, lleva realizando la recogida selectiva desde 1983 con resultados muy positivos.

         Si pagamos para que otros nos solucionen el problema, es decir, para que seleccionen nuestros residuos, las basuras nos preocuparán sólo una vez al año, cuando hagamos efectivo el impuesto. En cambio, si día a día vamos seleccionando cartón a un lado, vidrio a otro, estaremos tomando conciencia del enorme problema que suponen las basuras, y seguro que terminaremos generando la mitad.

         Todo lo que se tira a la basura se puede recuperar, y esa recuperación supone un ahorro energético y material, pero lo más importante es que evitamos contaminar. La recogida selectiva y su posterior reciclado tiene una importante rentabilidad. El vidrio, por ejemplo, evita el tratamiento del 8% aproximadamente del volumen total de residuos urbanos. El ahorro económico se estima en 1.200 kilos de materia prima y en 130 de fuel por tonelada reciclada. Además, los ayuntamientos al no tener que encargarse de recoger y eliminar el vidrio se ahorran una sustanciosa cantidad. Según datos de la propia Agencia de Medio Ambiente, en 1991, cuando todavía no existía una conciencia sólida respecto al reciclaje, el ahorro fue de 1.800 millones de pesetas.

         La planta de reciclaje de Villarrasa obtendrá importantes beneficios por la fabricación de abono y la recuperación de vidrio, cartón plástico y chatarra. Sin embargo, el coste anual de su funcionamiento y la amortización de la instalación, será sufragado íntegramente por el contribuyente onubense. El medio ambiente no solo es un motivo de preocupación ciudadana, a veces también es un negocio.

José Antonio Mayo Abargues 

 



Estamos enganchados

21:59, 23/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
 

ESTAMOS ENGANCHADOS

Publicado en Huelva Información el día 9 de junio de 1992

   T

odos tenemos una dependencia de algo, todos estamos de alguna manera enganchados a algo, hasta nuestros propios sueños están enganchados, no son libres. Si leemos a freud es muy fácil interpretar lo que hemos soñado y comprobaremos que nuestros sueños tienen dependencia. Por ejemplo, cualquier cosa que no hayamos visto realizada el día anterior: la compra de un televisor. No lo hemos comprado por ser demasiado caro y no disponer de ese dinero. De noche soñamos, y no necesariamente con el televisor, sino con algo relacionado: imágenes, colores, etc. De esta forma nuestro subconsciente  se siente mejor.

         Desde el momento en que nos levantamos estamos enganchados, unos con el café, otros con el tabaco, y algunos con el alcohol. Estamos enganchados a las tarjetas de crédito, al fascículo coleccionable, a los culebrones televisivos, al préstamo que nos ofrecieron cuando aún éramos niños y que desde entonces no podemos vivir sin él. Los legales traficantes nos tienen acosados. Abrimos el buzón de correos y, ¡Toma propaganda! «¡Desde hoy y sólo hasta el 31 de junio!» «¡No dejes pasar la oportunidad!».

         El trabajo también crea dependencia, sana, por supuesto. Esto puede causar risa, pero es cierto. Aunque generalmente el trabajo se realice como medio de subsistencia, muchísimas personas encuentran en él otras sensaciones que, con el paso del tiempo pueden degenerar en una dependencia. Esto explica por qué algunas personas cuando les llega la hora de la jubilación continúan trabajando sin afán de lucro.

         El bingo, las máquinas tragaperras, el casino. Hay personas que tienen serios problemas con estos juegos. Nos duele la garganta o la cabeza y tomamos ácido acetil salicílico, en vez de recurrir a sustancias naturales como la miel o la jalea real, porque creemos que eso nos pone mejor. ¿Se imaginan ustedes si después de todo esto nos diera por la heroína, la coca o algo parecido? ¡Qué barbaridad! Drogas, no, gracias.

José Antonio Mayo Abargues

        

 



El líder

20:23, 23/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

EL LIDER

No publicado

      La multitud es un dócil rebaño incapaz de vivir sin amo.

                                                       Gustavo Le Bon

    N

uestra especie es sin duda alguna la más compleja de todas las que habitan el planeta. Los antropólogos, psicólogos, sociólogos y demás estudiosos de nuestro comportamiento, saben perfectamente que esa masa carnosa de 1.500 gramos, que contiene 10.000 millones de células nerviosas, a la que llamamos cerebro, es una caja de continuas sorpresas. A veces, ni explorando en lo más profundo de las interioridades del ser humano son capaces de encontrar una explicación a sus reacciones o actitudes.

         El hombre, que está obsesionado en alcanzar las mayores cotas de superioridad y poder y en dominar a sus semejantes hasta los límites más extremos, paradójicamente, tiene una necesidad innata de obedecer. Según el sociólogo francés Gustavo Le Bon, cuando un cierto número de seres vivos se reúnen, bien sea un rebaño o una multitud humana, sienten la necesidad de que alguien les dirija, y se someten instintivamente a aquel que se erige en su jefe. Aristóteles hizo la más perfecta definición del ser humano: El hombre es un animal social.

         El mundo está dividido entre ricos y pobres, entre cristianos y musulmanes, entre socialistas y conservadores, y cada uno de estos grupos tiene su jefe, su cabecilla, su líder. Tras la muerte de un líder, bien sea civil, religioso o militar, inmediatamente surge otro que le sustituye. Ningún grupo puede estar mucho tiempo sin líder. Es necesario que alguien muy seguro de sí mismo les transmita confianza, les oriente y les dirija. Para Sigmund Freíd, este fenómeno obedece a un impulso del subconsciente. Al obedecer y seguir al líder, subconscientemente sentimos realizar nuestro propio yo, por identificarnos con él.

         Algunas personas piensan que los líderes son de origen innato «Estaba predestinado para ello» «Desde niño ya era un dirigente» «Nació para ser un líder». Otros, sin embargo, creen que son personas que se encuentran en el sitio adecuado en el momento preciso. Quizá esto sea lo más acertado ¿Habría sido José Luís Rodríguez Zapatero un líder si hubiera nacido en otra época? Tal vez no. Quizá hubiera sido lo que era antes de ser líder, profesor de Derecho Político, o empleado de banca, o simplemente un parado más.

         En alguna etapa de nuestra vida, todos nos hemos sentido especialmente fascinados por alguien al que hemos seguido fielmente: el compañero de trabajo por su capacidad para resolver conflictos laborales, el deportista por su constitución atlética o sus victorias, o el amigo que organiza y dirige fiestas y reuniones. Pero quizá la figura más influyente en nosotros sea la del líder político. Hombres con un gran poder persuasivo, como Mao Tse-Tung o Lech Walesa han cambiado el curso de un país en todos sus aspectos. Hay un refrán chino que dice: “Dios libre a los pueblos de los grandes hombres”. Recordemos las atrocidades cometidas por los regímenes de Hitler, Franco, Ceaucesco o Pinochet.

         En las sociedades modernas el líder político no surge de repente, como ocurría antes con los revolucionarios salvadores de la Patria: Fidel Castro, Ernesto Guevara, etc. Ahora es un grupo el que lo designa para dirigir con firmeza la propia organización y, con el fin de obtener los mejores resultados electorales, ya que el electorado cada vez valora más la popularidad y credibilidad de un líder.

         El electorado espera mucho de la figura del líder, por eso, éste ha de dar ejemplo de laboriosidad y disciplina. Tiene que ser algo así como el jefe de los boy-scouts, el primero en levantarse, el primero en comenzar la tarea y el primero en afrontar cualquier eventualidad con coraje y valentía. El líder ha de poseer unas características personales extraordinarias. Debe tener autoridad, carisma, energía, inteligencia, dotes de mando y capacidad para tomar decisiones con rapidez y firmeza. Pero los factores más importantes que avalan su labor son la legitimidad y el altruismo. El prestigio depende de su éxito y desaparece ante el fracaso.

José Antonio Mayo Abargues

 



En reserva

19:27, 23/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

EN RESERVA

Publicado en Huelva Información en 1992

    N

os estamos quedando sin agua. El calentamiento del planeta, debido al grave deterioro de la capa de ozono, la contaminación, la deforestación y el despilfarro que hacemos con ella tienen la culpa.

         En los últimos diez años ha llovido un diez por ciento menos que en la década anterior, y hemos aumentado el consumo de agua en un veinte por ciento. Es lógico, somos más, por lo tanto, si no ponemos remedio dentro de muy pocos años el problema será irreversible. El agua es como el oxígeno que respiramos, imprescindible, y el uso que hacemos de ella es desastroso. Desperdiciamos el cincuenta por ciento. ¿Qué podemos hacer?

         Las autoridades tienen que poner en marcha campañas de mentalización de forma muy insistente para que todos los ciudadanos tomen conciencia. Se deben evitar los riegos excesivos en la agricultura, ya que esta consume la mayor parte del agua potable —sesenta y nueve por ciento—, pues hoy la mayoría de los cultivos son de regadío. La industria, que se lleva el veintitrés por ciento, también debe reducir el consumo recuperando y reciclando el agua contaminada.

         El consumo doméstico sólo supone el ocho por ciento, pero es este el que paga más directamente las consecuencias, por las temidas restricciones. Tenemos que ser conscientes y reducir en lo posible el consumo, corrigiendo fugas en grifos, cisternas y manteniendo los grifos abiertos sólo el tiempo necesario.

         En las comunidades de propietarios sería conveniente la instalación de contadores individuales, de esa forma cada vecino se sentiría más responsable del agua que consume. Esto acarrea un desembolso económico, pero a corto plazo sería un beneficio para todos. No debemos abusar de la cisterna, a veces tiramos por tirar. El consumo oscila entre 10 y 15 litros. En el mercado hay un sistema de ahorro para las cisternas del WC: la tecla de ahorro, que nos proporciona un ahorro importante. Pulsando el botón de “aguas mayores”, el consumo es de 9 litros, y si pulsamos el botón de “aguas menores” se reduce a 3 litros.

         El baño, aunque es muy relajante no es higiénico, pues siempre se termina debajo de la ducha y el agua que se consume es bastante superior a la de una ducha. Llenar la bañera supone 200 litros, mientras que una ducha media de cinco minutos supone menos de cincuenta litros. El ahorro es considerable. Cepillarse los dientes con el grifo abierto parece no tener mucha importancia, pero si cerramos el grifo mientras lo estamos haciendo, ahorraremos 5 litros, y, suponiendo que esto lo hagamos tres veces al día, habremos ahorrado 15 litros por cada miembro de la familia.

         Los cortes programados son medidas muy drásticas que no son eficaces. El ciudadano, por miedo a quedarse sin agua llena la bañera, el lavabo, el cubo y la garrafa, aumentando el consumo innecesariamente.

         El aumento de la tarifa doméstica como método de ahorro puede ser eficaz, pero no justo. El rico continuará utilizando la bañera hidromasaje y el pobre no podrá hacer uso de su humilde ducha, y el ahorro de agua es responsabilidad de todos.

         Existen muchos datos sobre el consumo de agua, por ejemplo, el consumo por habitante y día es de 200 litros en zonas urbanas y de 300 litros en áreas residenciales. Pero hay un dato muy significativo que no tiene nada que ver con el consumo doméstico, es el riego de un campo de golf, 2.160.000 litros (10 horas de riego). Esto  equivale a al consumo de 8.640 personas en 24 horas. Seamos sensatos y gastemos solamente lo imprescindible.

José Antonio Mayo Abargues

        

        



Y el dios Julio bajó de Miami

07:33, 23/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

Y EL DIOS JULIO BAJÓ DE MIAMI

Publicado en Huelva Información el día 15 de julio de 1995

    V

ino como casi siempre lo hace, a decir que nos quiere; a nosotros y a su “tierra”, a lucir su cuidada dentadura con esa sonrisa “Profiden” que le caracteriza, a presumir de su permanente bronceado, y como no, a vender su producto. Julio Iglesias, el gran Julio, el monstruo, el divo, ese cincuentón que a pesar de su antipatía y su acartonada figura, sigue enamorando a jovencitas, estuvo en Sevilla para presentar su último disco, “La carretera”, y de camino llevarse unas pesetillas para su Miami beach con los conciertos que dará durante este mes de julio por varios escenarios españoles.

         Este español, que no ejerce como tal desde hace ya muchos años, tuvo el atrevimiento de hablarnos de política, de nuestra política. En la rueda de prensa que Julio Iglesias ofreció en el hotel Alfonso XIII de Sevilla, espectacular como todas sus apariciones, según cuentan los que tuvieron el privilegio de verle, o al menos de avistar su fugaz aureola, dijo cosas como: El poder a largo plazo corrompe, y que nadie debería gobernar más de ocho años. Que este país no funciona porque el gobierno está cansado, y añadió: si lo están haciendo mal, pues se les quita. Hizo referencia  también a la sequía y al Plan Hidrológico del gobierno, y criticó la corrupción política y social que estamos padeciendo. Increíble, Julio. Nos has dejado de piedra. Desconocíamos esta faceta tuya. No sabíamos de tus inquietudes políticas. Gente como tú es la que hace falta en este país. Que pena que estés tan lejos. Qué lástima que nos separen 6.000 kilómetros.

         Que este país no funciona bien, es cierto, que hay sequía y corrupción, también. De todo esto somos conscientes y en ello estamos para tratar de subsanarlo, pero ningún “extranjero” debe inmiscuirse en nuestros asuntos, si no es con la sana intención de ayudarnos.

         Las declaraciones políticas de un personaje de esta talla, pueden influir decisivamente en un amplio sector de la sociedad, máxime en situaciones tan delicadas como las que estamos atravesando, pues es obvio que estas personas cuentan con un enorme poder persuasivo.

         Comprendo perfectamente que los cubanos que no están de acuerdo con el gobierno de Castro, se refugien en Miami, pero aquí, en España, convivimos los unos con los otros con total libertad. Además, qué le importa a Julio Iglesias si esto funciona o no, si él sigue viajando en coches de lujo, en aviones privados y alojándose en los mejores hoteles. Es evidente que para Julio la vida sigue igual.

José Antonio Mayo Abargues



Seamos exigentes

01:19, 20/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
   

SEAMOS EXIGENTES

Publicado en Huelva Información el día 7 de agosto de 1992

   E

s difícil encontrar un bar, restaurante o cafetería que reúna las condiciones: calidad, servicio e higiene. Digo que es difícil, no imposible. Los hay buenos, muy buenos, pero no son estos el motivo de mi crítica, sino aquellos que ofrecen un servicio deficiente o no cumplen las mínimas normas de higiene y que deberían ser clausurados por la autoridad sanitaria. Pues la higiene, es condición indispensable para que un negocio de este tipo abra las puertas al público.

         Cuando se entra en un local de estos, uno se puede encontrar de todo: el suelo sembrado de desperdicios, papeles o colillas, fuerte olor a aceite quemado de la freidora, servicios donde hay que entrar de lado por lo reducidos que son; servicios de señoras cerrados o de caballeros con solo un urinario, alimentos preparados fuera de las vitrinas, y un sinfín de cosas que el consumidor tiene que soportar.

         El WC de un bar lo dice todo sobre el establecimiento. Un servicio sucio o mal equipado pone en duda la limpieza en el resto del local. La cocina y sus útiles podrían estar en las mismas condiciones.

         Es lamentable, que bares que han adquirido un prestigio por calidad y servicio, descuiden lo más importante, que es la limpieza, y ya de nada sirve un pescado fresco o un trato esmerado.

         Los servicios deben estar abiertos. Una señora no tiene que molestarse en pedir la llave al camarero, es hasta humillante, y encima tener la obligación de dejarlo cerrado y devolver la llave. El cliente no debe tener estas obligaciones.

         En los servicios no tiene que faltar: jabón, toalla, papel higiénico ni papelera, esto es un derecho que tiene el cliente y una obligación del establecimiento.

         El desprecio hacia el cliente de algunos establecimientos, llega hasta el punto de servir una consumición en un vaso con el contorno roto o picado. Tenemos que rechazar los vasos rotos, porque ellos son las vías de transmisión más rápida de las enfermedades contagiosas, y exigir que nos cambien la consumición, pero no de un vaso a otro, como es costumbre de muchos camareros, porque el riesgo de contagio sería el mismo. Nos tienen que servir una nueva consumición en un vaso en perfectas condiciones de higiene.

         En lo que se refiere al lavado de la vajilla, un bar que cuente con lavavajillas, nos ofrece toda garantía. El vaso es lavado a una temperatura de 65 ºC, por lo que elimina cualquier posibilidad de contagio. Algunos bares lo hacen en dos cubos, pasando la vajilla de uno a otro sin ningún escrúpulo.

         Respecto a esos garrotes o bastones que se exhiben detrás de las barras con el texto “libro de reclamaciones”, son una broma de mal gusto que ofende al cliente. A mí se me ocurre que tendrían que estar más al alcance del público por si tuviéramos necesidad de reclamar.

         Huelva tiene condiciones para acoger a un turismo de primera. Que no falle lo más importante.

José Antonio Mayo Abargues



Reciclar

07:01, 14/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 3 comentarios .. Link
 

RECICLAR ES PROTEGER EL MEDIO AMBIENTE

Publicado en Huelva Información el día 5 de diciembre de 1992

    V

ivimos en un mundo rodeados de plástico. Nuestro primer contacto con esta materia es el biberón, el juguete, el plato; después el peine el cepillo de dientes, la botella de leche, todo es plástico. El plástico ha sustituido al vidrio, a la madera y a la cerámica, encontrándose hoy en cualquier esquina del hogar, del trabajo o del automóvil.

         Desde que el químico Alexander Parkes descubrió el plástico a partir de la celulosa (1865), hasta hoy, química y técnica han evolucionado de manera galopante. Sin duda alguna, este descubrimiento ha contribuido a mejorar las condiciones de vida del hombre, pero su destrucción presenta un grave problema a la sociedad. Estamos muy preocupados en fabricar y consumir, y no prestamos demasiado interés sobre las repercusiones que tienen los desechos en el medio ambiente.

         El plástico desechado termina su vida de diferentes formas: en vertederos incontrolados, incinerado o reciclado. En Europa son almacenados en vertederos incontrolados el cincuenta por ciento de los desechos, cifra muy alarmante, pues debido a su estructura química, esta materia permanece intacta hasta cincuenta años.

         Incinerar, es el modo más habitual de desprenderse de los desechos en todos los países, pero también el más equivocado. El plástico al quemarse produce emanaciones nocivas. Dependiendo del tipo de plástico puede desprender: dióxido de carbono, monóxido de carbono, ácido prúsico (cianhídrico), y clorhídrico, este último se desprende de la combustión del cloruro de polivinilo (PVC), es muy corrosivo y afecta al sistema respiratorio. Incinerar, es por tanto, envenenar más el aire que respiramos.

         La solución no está en fabricar plásticos degradables o descomponibles, porque cuando estos se descomponen contaminan las aguas y el suelo, sino en reciclar. Para ello contamos con conocimientos, medios y razones suficientes, pero es necesaria una normativa que comprometa a fabricantes y consumidores. No obstante, antes de reciclar debemos reducir el consumo rechazando todos aquellos envases voluminosos que no sirven nada más que para llamar la atención del consumidor.

         Los gobiernos comienzan a preocuparse y están tomando medidas para tratar de recuperar el plástico desechado. La CEE, ha puesto en marcha una campaña de mentalización mediante una etiqueta ecológica. El consumidor al adquirir el producto sabe que el envase no perjudica al medio ambiente y además es reciclable. Algo similar se está haciendo en nuestro país con el propósito de adaptarse a la normativa europea sobre residuos sólidos. El nuevo plan nacional de residuos urbanos, introduce un programa sobre la recuperación y reciclaje del material plástico, y en ciudades como Madrid, Pamplona y Alicante, se están realizando experiencias con la recogida selectiva de residuos domésticos con resultados muy positivos. El plástico es depositado en bolsas y contenedores especiales para su posterior reciclado.

         Hace algunos años, hablar de reciclar era una utopía, hoy es una realidad. Sin ir más lejos, aquí en Andalucía se recuperan anualmente cinco mil toneladas de plástico agrícola procedente de las cosechas de fresa y algodón. Este plástico, que antes el agricultor quemaba o vertía incontroladamente, es recuperado en su totalidad para volver a ser empleado en la agricultura o transformado en otros artículos de mayor demanda. Además, en el proceso de reciclado se obtienen unos lodos con gran contenido de materia orgánica que son empleados como fertilizantes, evitando así un mayor consumo de productos químicos.

         El plástico reciclado tiene muchas posibilidades de mercado. Se utiliza para la fabricación de contenedores, papeleras, bolsas, etc. En cuanto a su calidad, se ha comprobado que algunas piezas del automóvil fabricadas con plástico reciclado, son incluso más resistentes a la rotura por impacto que los productos nuevos. Reciclar es pues, la mejor solución, pero entre las enormes ventajas que ofrece el reciclado, existe un inconveniente, reciclar en España resulta caro por falta de subvenciones e instalaciones, y desgraciadamente los argumentos económicos prevalecen sobre los ecológicos.

José Antonio Mayo Abargues



Un tren equivocado

20:52, 13/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
   

UN TREN EQUIVOCADO

Publicado en Huelva Información el día 15 de octubre de 1992

    C

uando salió de casa, no sabía que jamás volvería a ser el mismo, que su vida iba a dar un giro irreversible de desastrosas consecuencias, quizás si lo hubiera sabido… no lo sé.

         Javier salió de su casa y tropezó con lo peor que el ser humano puede tropezar, la heroína, y desde ese momento su vida fue un calvario. El ya conocía las drogas, las denominadas blandas. Había comenzado por el hachís, fumando porros esporádicamente en fiestas y reuniones de amigos, así se inician generalmente todos los heroinómanos, es el comienzo de la escalada. Y no es el consumo de esta droga en sí lo que incita a pasar a la heroína, sino el ambiente en que se consume. Después pasó de lo esporádico a lo frecuente, llegando a sentir una verdadera pasión que lo dominaba constantemente.

         El ánimo de buscar nuevas sensaciones fue lo que empujó a Javier a tropezarse con la heroína. Le habían hablado del flasch que se experimenta a los pocos segundos de inyectarse y quiso probarlo.

         El flasch, que así lo llaman los adictos, consiste en una sensación de placer parecido al del orgasmo, y desaparece a los quince segundos. Pasado este flasch, se viven dos o tres horas de un agradable bienestar: sensación de alegría, de poder y de fantasía. A esta euforia le sigue otra de relajación, un periodo de agotamiento y sueño.

         Poco tiempo hizo falta para que quedara atrapado en las redes de la heroína. Fueron suficientes tres aplicaciones para que dependiera psíquicamente de la droga y, a las tres semanas la dependencia pasó a ser física. El organismo requería la droga para que su funcionamiento fuera normal.

         Javier fue dejando a un lado a sus amigos de siempre y se hizo un mundillo de falsos paraísos, donde la droga era su dios. Comenzó  a vestir de forma descuidada, se mostraba violento, embrutecido, fue perdiendo el interés por la comida y su aspecto era abatido y desolador.

         Pronto apareció la tolerancia. El organismo se iba adaptando paulatinamente a la acción de la droga y el efecto producido era menor, por lo que necesitaba mayores dosis, pero ni así conseguía los mismos resultados. Ya no sentía el flasch, ni la posterior sensación de placer, pero la droga era necesaria para aplacar esos efectos tan desagradables que se presentan aproximadamente doce horas después de la última toma (el mono): lagrimeo, bostezos, emanación de líquido acuoso por la nariz y estornudos. Él no estaba ya acostumbrado a soportar molestias físicas, ni siquiera un simple dolor de cabeza, pues se había habituado al poder analgésico de la heroína. Los múltiples abscesos de los brazos, la piel seca, agrietada y grisácea, delataban su enfermedad. Se sentía incapacitado para realizar cualquier actividad que no estuviera relacionada con la droga, lo que le llevó a perder su puesto de trabajo y con ello su fuente de ingresos.

         Las dosis iban en aumento y los recursos económicos eran nulos. Durante un tiempo vendió todo tipo de drogas para financiar su vicio, para comprar esa felicidad devastadora que lo iba consumiendo día a día.

         Después optó por el robo, de esa forma el dinero lo conseguía de inmediato. Javier viajaba a gran velocidad en un tren equivocado cuyo destino era la muerte.

         Llegó un momento en el que la venta de droga y el robo, no le proporcionaban el suficiente dinero para la dosis diaria e hizo presencia el temido síndrome de abstinencia.

         El síndrome de abstinencia es la otra cara de la moneda: si con la administración de la droga se siente un placer, con la suspensión se origina angustia y ansiedad. Aumentan los síntomas antes mencionados en el mono, las pupilas se dilatan enormemente, la piel está fría y en carne de gallina, al mismo tiempo siente acaloramientos y escalofríos.

         El cuerpo se ve sacudido por fuertes temblores. Sufre dolores óseos y musculares y la respiración se hace lenta. En este estado el adicto siente una gran inquietud, no puede dormir ni descansar. Se producen diarreas continuas, vómitos teñidos de sangre, dolorosas erecciones y eyaculaciones constantes. En su mente sólo está el deseo de consumir de nuevo la droga.

         Javier pasó por todo esto, volvió a conseguir la droga, volvió a deambular por las calles, aturdido y sin rumbo, como un vagabundo, y una mañana amaneció sin vida en la cama. Una jeringa colgaba de su vena, en la mesilla su inseparable botella de agua y una cuchara con la parte inferior ennegrecida de disolver la heroína en agua caliente. ¿Sobredosificación por la pureza de la droga, a la que él no estaba acostumbrado y su organismo no pudo soportar? ¿Heroína adulterada con quinina, polvos de talco o arsénico? Cualquier cosa, quién sabe. Incluso, pudo ser sobredosificación intencionada con el propósito de suicidio, porque Javier, a pesar de su corta edad se había hartado de la vida. El médico no pudo determinar con exactitud la causa de la muerte y dijo que se debía a un fallo respiratorio.

         La heroína fue descubierta en 1898 por el profesor y doctor Heinrich dreser, de la empresa Bayer, y se aplicó con fines terapéuticos para rehabilitar a los adictos a la morfina, eliminar la tos en los enfermos de tuberculosis y suprimir el dolor en general. Seis años después del inicio de estas aplicaciones, Morel Levallée demuestra científicamente que origina hábito, incluso más peligroso que el de la morfina.

         En 1912, el acuerdo de La Haya declara a la heroína como narcotráfico, y en 1958 deja de ser medicamento prohibiendo su venta. Hoy, la heroína está en la calle, en cualquier esquina, segando vidas humanas.

José Antonio Mayo Abargues

        



El Aborto

13:31, 13/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 11 comentarios .. Link
 

EL NUEVO SUPUESTO

Publicado en Huelva Información el día 27 de octubre de 1992

   E

l proyecto de la ley aprobada por el gobierno, sobre la reforma del código penal que contempla una nueva legislación del aborto, está provocando una crítica excesiva en algunos sectores de la sociedad.

         Unos consideran la ley exagerada, otros creen que no cambia nada, que no dice nada nuevo porque la mujer, la verdadera protagonista, continúa sin poder decidir libremente sobre su maternidad, y es cierto. Pero la nueva legislación, donde se introduce el supuesto de angustia y ansiedad, aunque tímida e insuficiente, es un nuevo triunfo de la lucha de la mujer por la despenalización del aborto, es una liberalización parcial en la que médicos y jueces deben ser objetivos en sus decisiones.

         La futura ley reconoce un derecho, el derecho a abortar, y estará ahí para quien la quiera utilizar, pero de ninguna manera obliga a abortar a quien no lo desee o a quien sus creencias religiosas no se lo permitan.

         Por otro lado el médico puede negarse a la práctica de la intervención alegando razones morales o religiosas. Es también justa y razonable porque da más valor a la vida humana que a la de un ser no nacido.

         La angustia que invade a la mujer ante un embarazo no deseado puede provocarle un trauma psíquico, si no encuentra salida a su desesperada situación. Cuando de una relación amorosa inestable surge un embarazo, cuando una mujer tiene dos o tres hijos, el marido parado y, a pesar de haber utilizado medios anticonceptivos queda embarazada, es posible que provoque la angustia en la mujer y no desee ese hijo. Además los hijos no deseados, en la mayor parte de los casos son rechazados por los padres, que les niegan todo tipo de afecto, cariño y en algunos casos son objeto de malos tratos. El niño rechazado vive con un sentimiento de soledad, inseguridad y aislamiento, comportándose de forma agresiva y antisocial.

         Los que rechazan esta ley basándose en la defensa de la vida y los derechos humanos, deberían defender con el mismo ímpetu a los niños mendigos que son asesinados en Brasil, a los que mueren por falta de alimentos en Somalia o las masacres de niños en Sarajevo.

         El aborto se está practicando de forma clandestina, a veces por personas que nada tienen que ver con la profesión médica, con escasos medios, en pésimas condiciones de higiene y sin ninguna garantía.

José Antonio Mayo Abargues



La sonrisa

07:36, 13/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 2 comentarios .. Link
 

LA SONRISA

Publicado en Huelva Información el día 19 de mayo de 1993

E

n los últimos años han proliferado de forma exagerada los profesionales del humor, y no han surgido de manera casual, no, hemos sido nosotros los que hemos demandado su presencia porque estamos perdiendo el medio de comunicación más primitivo y universal, la sonrisa. Nos hemos transformado en auténticos témpanos, incapaces de sentir o padecer. Tal vez no estemos motivados, debido al ritmo de vida tan acelerado que llevamos y necesitamos que alguien nos arranque la sonrisa de los labios.

         Si subimos por la escalera de unos grandes almacenes y miramos al otro lado, o sea, hacia los que van bajando, observaremos que en sus rostros no hay una mínima muestra de alegría. Bajan con la mirada al frente, hacia un punto fijo, solamente miran, sin saber lo que miran. A primera vista uno puede pensar que la culpa la tiene la factura de la compra, pero si alguien de los que baja nos observa a nosotros, verá en nuestros rostros la misma expresión: caras largas, rígidas, como de no haber obrado en quince días. Es posible, que la máscara que nos hemos curtido equivocadamente nos obligue a reprimir los sentimientos.

         Sonreímos poco, y cuando lo hacemos, raras veces corresponde a un verdadero sentimiento. Sonreímos para encubrir la tristeza del estado de ánimo en que nos encontramos, para demostrar al compañero que nos ha gustado el chiste, cuando al mismo tiempo lo estamos calificando de pésimo, para mostrarnos ante los demás agradables y simpáticos, en una palabra, para engañarnos a nosotros mismos. Otras veces, ese aire de superioridad que todos tenemos en mayor o menor grado, nos lleva a utilizar la sonrisa irónica o despectiva, producto de la degeneración de la sonrisa natural, poco social y nada comunicativa.

La sonrisa es una respuesta muscular momentánea a una situación determinada, sujeta a un proceso de socialización que hace que varié su sistema de motivaciones. Nace hacia la quinta o sexta semana de la vida de un bebé. Se puede decir que nace con nosotros. A lo largo de nuestra vida la vamos matizando, puliendo y adaptando a la situación social en que nos encontramos. Este es el motivo de que la sonrisa pierda su naturalidad y se convierta en una sonrisa social, esa que utilizamos varias veces al día, cuando nos ceden el paso, cuando damos los buenos días o cuando damos las gracias.

         Aunque es difícil distinguir la sonrisa natural de la forzada por lo bien que la imitamos, hay un detalle que delata su autenticidad o falsedad. La natural se presenta de forma lenta y tarda en desaparecer, pues quien sonríe con ganas no mide el tiempo. En cambio, la forzada es de muy poca intensidad y desaparece con la misma rapidez que aparece. Tanto un gesto como otro son positivos en cuanto a la comunicación que transmiten, pero existe entre ambos una diferencia abismal. El primero obedece a una reacción fisiológica de satisfacción, mientras que el segundo intenta ofrecer lo que no siente con el propósito de complacer.

La televisión nos ofrece a diario toda una gama de sonrisas carentes de sinceridad, sonrisas forzadas, congeladas o fijas, estudiadas y entrenadas; bien simuladas, pero vacías de todo contenido sentimental. Por muy bien que una sonrisa se imite, siempre será una pobre copia de la auténtica.

         Sonreír es símbolo de alegría, es sano, saludable y tiene un gran valor terapéutico. Al sonreír se olvidan conflictos y se desdramatizan situaciones tensas. Cuando dos personas sonríen mutuamente, experimentan un sentimiento de unión, de camaradería. Con este gesto se exteriorizan una serie de emociones internas, es agradable y grato. Sonriendo disfrutamos, agradamos y complacemos. Sonriamos pues, pero si es posible con sinceridad.

José Antonio Mayo Abargues



El verde, el mejor disfraz

18:54, 12/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

EL VERDE, EL MEJOR DISFRAZ

Publicado en Huelva Información el día 20 de febrero de 1993

   L

o verde está de moda, y hay que decir que desgraciadamente, porque cuando la moda surge, trae consigo intereses económicos que enturbian hasta la última letra de su nombre. El comportamiento ecológico de la sociedad no debe ser una moda que mañana sea sustituida por otra, sino una disciplina que perdure y un deber cívico que todo ciudadano está obligado a cumplir.

         Las organizaciones ecologistas, acusadas en numerosas ocasiones de sembrar la alarma en la sociedad, son hoy imitadas por prestigiosas empresas que afirman ser defensoras de la naturaleza y en realidad lo que buscan es una salida a sus productos, manipulando de esta forma al sufrido consumidor. Un motivo evidentemente económico, las ha llevado a explotar el problema ecológico: la competencia del mercado es enorme y el consumidor está sobresaturado de publicidad. Alguien pensó que había que hacer algo, había que buscar algo que lo atrajera, algo por lo que se sintiera motivado. Era necesario proyectar un mensaje publicitario hacia las inquietudes más urgentes del consumidor, y nada mejor que la protección del medio ambiente, por la que todos estamos muy sensibilizados. Se habían dado cuenta de que no era suficiente seducirnos con fabulosas ofertas, quizás sea porque nos estamos haciendo adultos en esto del consumo y no nos dejemos llevar por el sensacionalismo publicitario. Entonces pensaron en disfrazar sus productos, en vestirlos de verde, como si de una fiesta se tratara.

         Sirva como ejemplo de todo un rosario fraudulento, la botella no retornable, fabricada con cristal reciclado. Estas botellas que están en auge, nada tienen que ver con lo verde, con lo ecológico, por muy fabricadas que estén con cristal reciclado. Cuando el fabricante se encargue de la recuperación de los envases para su posterior reciclado, entonces podrá hacer alusión con propiedad al símbolo verde que algunas de ellas llevan estampado en la etiqueta, mientras tanto, son una amenaza para el medio ambiente.

         Según la normativa Europea, un producto verde es aquel que no perjudica el medio ambiente, tanto en su proceso de fabricación como en su destrucción. Y las botellas no retornables distan mucho de ser un producto verde, pues al no repercutir en la economía del consumidor, son abandonadas en cualquier lugar, deteriorando la imagen de la ciudad, del campo y de la playa. Asimismo constituyen un peligro inminente de accidente. En el mejor de los casos son incluidas en la basura doméstica, contribuyendo a engrosar más los problemáticos vertederos.

         Otras empresas, aunque no venden sus productos como verdes, utilizan la “defensa” de la naturaleza como bandera de su cruzada comercial, aprovechando los desastres ecológicos para eslogans y mensajes publicitarios. Hay que reconocer que este tipo de publicidad no es agresiva, todo lo contrario, es dulce y sabe llegar al corazón del consumidor e incluso sirve de concienciación, pero no deja de ser una publicidad engañosa. Sin duda alguna, la técnica del marketing es capaz de vestir con bañador a un esquimal.

         No estaría bien generalizar, puesto que hay empresas que sin hacer una publicidad excesiva, ofrecen al cliente un producto auténticamente verde, como es el caso de Trtra Pak, fabricante de los envases Tetra Brik, la cual se ha comprometido con una industria valenciana para reciclar sus productos y transformarlos en papel y bolsas de papel.

José Antonio Mayo Abargues

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

        



Legalización del hachís

18:47, 12/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 10 comentarios .. Link
 

Legalización, historia y consecuencias del hachís

 

Publicado en Huelva Información el día 28 de noviembre de 1994

 

   L

a reciente propuesta del delegado de gobierno para el Plan Nacional contra la Droga, de abrir un debate sobre la legalización de las denominadas drogas blandas, ha suscitado una gran polémica, tanto a nivel político como social, y es que no es para menos. ¿Cómo les diremos a nuestros hijos que la droga es mala, si ésta se vende en los establecimientos públicos? Cualquier día, alguien con una base de argumentos, evidentemente falsos, nos dirá que es conveniente legalizar el asesinato porque es necesario para el equilibrio de nuestra especie, y tal vez abramos un debate en torno al tema.

         ¿Qué se pretende con la legalización de hachís?, ¿terminar con los narcotraficantes o un adormecimiento social? Es más probable que sea lo último, pues evidentemente, las mafias de narcotraficantes seguirán existiendo, ya que no van a desmantelar sus sólidas estructuras, sino que darán un giro hacia otras drogas no legales. Recordemos lo que ocurrió en Galicia con el contrabando de tabaco.

         El hachís fue introducido en Europa por los soldados de Napoleón a su regreso de Egipto. Napoleón, al darse cuenta de las peligrosas consecuencias de su empleo, prohibió el consumo en una Orden del 8 de octubre de 1800, pues según decía en la misma, los que consumen esta sustancia pierden la razón y son presa de delirios violentos que los hace entregarse a excesos de toda clase.

         Cuarenta y cuatro años después, fue creado en París el famoso “Club del Hachís”, por el doctor Moreau de tours, quien puso de moda el consumo de la sustancia canábica entre los intelectuales de la época. Pintores, artistas y escritores se daban cita semanalmente en un hotel de la Isla de San Luís para consumir la droga y estimular la imaginación. En las obras literarias que resultaron del “Club del Hachís”, sólo se habla de los efectos de la droga en el momento de experimentarla. Se describen los efectos alucinantes y oníricos, pero nada se dice de las nefastas consecuencias que produce. Tengamos en cuenta que en aquella época, respecto al hachís era más lo que se ignoraba, que lo que se sabía.

         Pero el hachís no fue conocido popularmente hasta la década de los 60, convirtiéndose primero en el símbolo del movimiento contracultural y más tarde del movimiento hippie. Fue entonces cuando los científicos comenzaron a tomar interés sobre sus efectos e iniciaron investigaciones en los campos de la psiquiatría social y de la psicología. Los primeros estudios mostraron que el consumo de esta sustancia provoca alteraciones en el desarrollo de la personalidad y produce efectos perjudiciales desde el punto de vista social.

         En 1972 una comisión de científicos y expertos en materia de drogas, presentó al presidente del Congreso de los Estados Unidos un informe sobre el consumo del canabis y los cambios de comportamiento que ocasiona al consumidor. Según la comisión, el esteriotipo del consumidor es el siguiente: son agresivos, irresponsables, no tienen autodominio, son personas mentalmente enfermas con inclinaciones hacia la criminalidad, siendo peligrosos para la seguridad pública. En los consumidores abusivos, continúa el informe, se advierte una tendencia a contraer lesiones orgánicas y pueden llegar a presentar un cambio específico en el comportamiento.

         Hoy, afortunadamente, contamos con un amplio conocimiento sobre esta droga, la droga de consumo más extendida en todo el mundo, debido a su fácil acceso. Sabemos que los efectos son nefastos y muy similares a los de otras drogas alucinantes y, al mismo tiempo son muy complejos, pues su acción puede ser euforizante o analgésica. En los efectos psicológicos influye el ambiente, la compañía y la personalidad del consumidor. No produce dependencia física, por lo que dejar de consumir no provoca síndrome de abstinencia, pero sí produce dependencia psíquica o síndrome de querencia, tanto en los consumidores habituales, como en los esporádicos. Esta dependencia, menos grave que la física, es sin embargo más difícil de vencer. Durante mucho tiempo permanece el deseo de seguir consumiendo la droga y puede tardar años en desaparecer.

APARICIÓN DE RASGOS OCULTOS

         Los primeros efectos son estimulantes, se experimenta una sensación de bienestar, los sentidos se agudizan, aumenta la sensibilidad a los sonidos y a las visiones. Algunos pueden creer que poseen una capacidad física y mental superior a la que realmente tienen. Si a esto le unimos la aparición de rasgos ocultos de la personalidad, como la agresividad, será sumamente peligroso, máxime cuando se realizan actividades delicadas que requieren mucha destreza, por ejemplo, conducir un coche. ¡Cuántos accidentes serán debidos a los efectos del hachís!

         Los daños que produce al organismo son numerosos. Afecta a órganos vitales, como los pulmones, el cerebro, el hígado y el corazón. Produce sequedad de boca, sudoración, irritación de las conjuntivas, taquicardia, bronquitis, depresión, sensación de angustia y pérdida de apetito.

         El efecto excitante de las dosis elevadas produce náuseas, vómitos y lipotimias. A veces la sensación de angustia se convierte en terror. También es frecuente la pérdida de memoria y se ha observado una disminución en el rendimiento escolar y profesional, que puede incluso llegar al abandono de los estudios y del trabajo. Hay investigaciones clínicas que indican que es nocivo hasta en el aspecto hereditario.

         No podemos utilizar como ejemplo para la legalización del hachís a las drogas legales como el tabaco y el alcohol, creo que ya tenemos bastante con sus desastrosas consecuencias, y mucho menos podemos decir que los efectos del hachís son inferiores a los de estas drogas. Cito un comentario de Charles Beaudelaire, escritor del Club del hachís: El hachís no consuela como el vino; no hace más que desarrollar desmesuradamente la personalidad humana en las circunstancias presentes en que está situada.

         Un curioso relato persa pone de manifiesto las acciones psíquicas respectivas del opio, del alcohol y del hachís. Unos adictos a cada una de estas drogas llegaron a las puertas de una ciudad que encontraron cerrada. Entonces el alcohólico propuso derribar la puerta; el opiómano dijo: será mejor descansar y esperar a que abran las puertas; pero el adicto al hachís dijo con toda naturalidad ¿Por qué tanto alboroto? ¡Con lo fácil que es colarse por el ojo de la cerradura!

         Como hemos visto, el alcohólico se muestra agresivo; el opiómano apático e indiferente, y el adicto al hachís muestra un desorden mental que distorsiona la realidad, debido a que la percepción de sus sentidos se encuentra alterada.

         Hay que señalar que nadie pasa del alcohol a otro tipo de drogas más duras, sin embargo, según un estudio efectuado por la Organización Mundial de la Salud, casi la totalidad de los heroinómanos se han iniciado con el consumo del hachís. Además, generalmente, el consumidor de hachís es también consumidor de alcohol, de lo cual resulta una mezcla explosiva. No pretendo con esto hacer una defensa del alcohol, ni mucho menos, intento demostrar que el hachís no es inofensivo como algunos nos quieren hacer ver, sino una droga tremendamente peligrosa que hay que tratar de erradicar, y la legalización no es la manera más idónea.

         Si el hachís se legaliza existe el inevitable peligro de que muchos jóvenes desinhiban sus temores y se inicien en el asqueroso mundo de la droga, asimismo perderá el respeto a otras drogas más peligrosas. Si por el contrario continúa siendo ilegal, evidentemente los riesgos se limitan.

 

José Antonio Mayo Abargues



Los hijos

10:28, 11/02/2007 .. Publicado en REFLEXIONES .. 0 comentarios .. Link
   

LOS HIJOS

N

os escandalizamos cuando un ser humano le quita la vida a otro, reacción muy natural de todo ser bien nacido, sin embargo, no nos escandalizamos —y si lo hacemos, no en el mismo grado—, cuando un ser humano le da la vida a otro sin tener la capacidad suficiente para formarle como persona y hacerle feliz. Pues tan dramático e ilícito es un caso como otro.

Salvo contadas excepciones, los hijos se tienen por puro egoísmo. La inmensa mayoría tiene los hijos por satisfacción personal al querer realizarse como padres, o por condicionamiento social. Cuántas veces hemos escuchado: «¿A qué estáis esperando, lleváis dos años casados y todavía no habéis pensados en los niños? Otras veces, los hijos se tienen porque los abuelos quieren un nieto, o simplemente, porque ese hijo puede suponer la salvación de la pareja. ¿Qué padre piensa: voy a tener un hijo para hacerle feliz?

         Ser padre es una tremenda responsabilidad y todos no están preparados para esta difícil tarea. Por eso el mundo está lleno de infelices.

 



Los amigos

14:03, 10/02/2007 .. Publicado en REFLEXIONES .. 0 comentarios .. Link
   

LOS AMIGOS

   S

iento un afecto especial hacia otras personas, y en la mayor parte de los casos, ese afecto es recíproco. Necesito estar rodeado de esta gente y me gusta su compañía, creo es bueno para el equilibrio psíquico de las personas. Pero no creo en los amigos, y mucho menos en esos a los que algunos llaman incondicionales. No existen. Los amigos son personajes de ficción, una invención del ser humano por temor a la soledad. Pero la realidad es esta, no nos engañemos. Estamos solos.

 



Campo de minas

20:40, 5/02/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
   

CAMPO DE MINAS

Publicado en Huelva Información el día 22 de junio de 1994

La paz no hay buscarla, pues está ahí, es la sombra de la guerra que impide verla.

 

  D

e vez en cuando sacaba con mucho misterio aquel librito de pastas azules y escasas hojas, que guardaba como oro en paño entre sábanas y alcanfor. Apenas se podían distinguir las gastadas letras escritas a pluma, pero no importaba mucho porque ella nunca leía. Sabía de memoria el texto, lo había leído tantas veces… Abría el librito, acariciaba las páginas, miraba al cielo y luego suspiraba. Era necesario hacerlo porque sólo con eso se sentía bien. Aquel librito contenía un mensaje que no podía ser más dramático: Hoy a las dos de la tarde me llevan al paredón. El mensaje, firmado en Trubia (Asturias), en octubre de 1937, terminaba con ¡Viva la república! Yo no alcanzaba a comprender muy bien todo aquello porque aún era un niño, pero me daba cuenta por la expresión de sus ojos, de que había sufrido mucho. María la Roja volvía a guardar el librito entre las sábanas y después se sentaba en el porche, dejando que su vista se perdiera en el horizonte de San Juan de la Arena, como queriendo olvidar.

         María la Roja sufrió en sus carnes la crudeza de la guerra. Fue encarcelada por las represalias de unos y la envidia de otros. Durante algunos días dio cobijo en su casa a Dolores Ibarruri “La Pasionaria”, pero no fue eso lo que la llevó entre rejas. Nadie lo pudo demostrar. María la Roja había cometido un grave delito, escuchar una emisora de radio, el medio de comunicación del bando republicano.

         El resto de sus días vivió con un sentimiento de miedo, de persecución, y fue por eso, por lo que unos días antes de morir, cuando ya presentía lo inevitable, quiso deshacerse del librito para no comprometer a los suyos. Y en el fogón de aquella inmensa cocina, justo debajo de un azulejo donde rezaba: Dios bendiga cada rincón de esta casa, María la Roja prendió fuego al librito, y entre las cenizas quedó su secreto, su pecado.

         No es el comienzo de una novela, es una historia tan real como dramática. Es la triste historia de una mujer de la España, de las dos Españas, que habiendo tenido la oportunidad de contar los horrores de la guerra, tuvo que callar porque le habían privado de los derechos más fundamentales.

         Como en todas las guerras, en esta tampoco hubo vencedores, sino vencidos, todo un pueblo arruinado y destruido. Se derramó mucha sangre y muchas lágrimas, y aunque ya se han olvidado los rencores, hoy aún quedan muchos corazones heridos.

         Ha pasado más de medio siglo desde que terminó aquella vergonzosa guerra, de la que ningún español se ha de sentir orgulloso, porque si al menos hubiera servido para que el mundo aprendiera de nuestro error, si aquella hubiera sido la última, habría valido la pena. Pero no, no fue así. Cinco meses después, Alemania se enzarzaba en una fanática guerra mundial en la que se vio complicada el 80% de la población del planeta y que provocó la escalofriante cifra de 55 millones de muertos.

         En la antigua Yugoslavia, un país desintegrado por completo, se vive una situación similar a ambas guerras. Desde hace tres años, servios, croatas y musulmanes, se enfrentan en una encarnizada guerra civil. Este es el primer enfrentamiento bélico que tiene lugar en Europa después de la segunda guerra mundial.

         La agresión Serbia contra Bosnia-Herzegovina no está dirigida únicamente hacia los puntos estratégicos militares. El objetivo Servio es la propia población y todo lo que signifique su historia. Se destruyen monumentos, iglesias, museos, archivos, obras de arte, aquello que simboliza su identidad es salvajemente aniquilado. Este Estado independiente, civilizado y culto, que pretendía vivir en armonía a pesar de sus diferencias étnicas, es ahora víctima del hambre y de la enfermedad. Asediado entre las ruinas, sin agua y sin luz, intenta sobrevivir al genocidio.

         En esta terrible guerra no existen límites, todo vale, nada se respeta. Los francotiradores disparan contra niños, mujeres y ancianos. Se cometen torturas, violaciones, saqueos, crímenes. Algún día, cuando se sepa toda la verdad, quizás nos sorprenda saber que los campos de Menjaka y Bosanti-Novi, no eren muy diferentes a los de Auschwitz y Mauthausen.

         El éxodo hacia otros países obliga a separarse a muchas familias. Algunos padres se desprenden de sus hijos con el fin de salvarlos de las masacres, y tal vez jamás los vuelvan a ver. Los pobres niños son las grandes víctimas de la guerra. Las imágenes que nos llegan de Sarajevo o de Mostar, son espeluznantes, aunque vistas desde el sofá y ante una lata de cerveza, nada tienen que ver con la realidad, aparte de ser un triste contraste por muy solidarios que nos mostremos.

         Debido al avance de la tecnología militar, las guerras son cada vez más terroríficas. En la guerra del Golfo Pérsico se experimentaron nuevas armas, nuevos radares, nuevas estrategias. En todas las guerras se experimenta algo nuevo y siempre con resultados más desastrosos para la humanidad. En tan solo siete meses hubo 100.000 muertos, entre militares y civiles. ¡Qué barbaridad! Si los autores de esta guerra, George Bush y Saldan Hussein se hubieran batido en un duelo personal, el conflicto entre Estados Unidos e Irak, habría quedado zanjado y no hubieran muerto criaturas inocentes.

         Las guerras no tienen presupuesto, ni importa los millones que cueste un arma, lo que importa es la capacidad de destrucción, y la envergadura del daño que provoque, cuantas más víctimas, mejor. Pero lo que es tremendamente peligroso de una guerra, es que la población se acostumbre a vivir entre las balas, porque entonces puede ser interminable. En un estado de guerra, el hombre se vuelve inhumano. Recuerdo con que frialdad describían los pilotos americanos lo excitante que les resultaba derribar un avión iraquí. Increíble.

         La historia demuestra que las guerras no son la solución a ningún conflicto, pero a pesar de ello se siguen sucediendo. El mundo se está convirtiendo, poco a poco, en un campo de minas. Antes de que termine una guerra ya se está gestando otra. En febrero de 1991 finalizaba la guerra del Gofo o la guerra negra, como luego se le llamó por el desastre ecológico que causó, y en octubre de ese mismo año, era invadida Bosnia-Herzegovina. El demonio de la guerra nunca descansa. ¿Serán estas guerras un ensayo para una gran representación? Esperemos que no, y esperemos que algún día no muy lejano, la convivencia se restablezca en los países en conflicto y la paz sea posible en todo el mundo.

         Es evidente que las guerras son para algunos un negocio, un sucio negocio que arruina la vida del hombre. Se construye un túnel para unir dos países, una obra casi inconcebible hace unos años, y paradójicamente, se sustenta una guerra para desunir otros países. Todo es cuestión de intereses. Las guerras son inútiles, absurdas y necesitan una falsa justificación. Es necesario encontrar un culpable: moros o cristianos, republicanos y nacionales, croatas o musulmanes: los buenos y los malos. Es una forma de librar de culpas a la conciencia y de justificarse cada uno ante su Dios. Pero no hay justificación para lo injustificable, nada, absolutamente nada, justifica una muerte; ni una religión, ni un color, ni una ideología. Nada. Las guerras son simplemente el resultado de unas mentes retorcidas y enfermizas, que por contagio terminan en una demencia colectiva.

José Antonio Mayo Abargues

 

 

 



Tocar madera

08:15, 29/01/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 2 comentarios .. Link
   

TOCAR MADERA 

Publicado en Huelva Información el día 15 de abril de 1994

 

Aquí estoy para vivir

mientras el alma me suene,

y aquí estoy para morir,

cuando la hora me llegue,

en los venenos del pueblo

desde ahora y desde siempre.

Varios tragos es la vida

y un solo trago la muerte.

Miguel Hernández

            La vida y la muerte, el bien y el mal, dos fuerzas antagónicas que circulan en paralelo. La vida, vigilante y desconfiada; la muerte a su lado, como una sombra, constante e inevitable. Y por ser inevitable tendríamos que aprender a familiarizarnos con ella, para cuando llegue la hora decirle «Aquí estoy para morir». Pero no es fácil, al gran enigma se le tiene respeto, pone carne de gallina y provoca escalofríos. Esto se debe fundamentalmente a la falta de preparación que tenemos para enfrentarnos a la muerte. Nos preparamos para afrontar la vida, pero no para afrontar la muerte.

         La extinción del cuerpo, el día final o el último viaje, como la definió Machado, es cruel y siniestro, ya sea de muerte súbita, senil o violenta, y por lo tanto, el temor hacia ella es completamente natural.

         Nos enfrentamos con algo que nos amenaza con el peor de todos los males, con algo que casi siempre sobreviene de modo inesperado, y a lo que nadie escapa, así es la muerte de inexorable. Por si esto fuera poco, nosotros nos encargamos de hacerlo más dramático todavía.

         Cada vez que representamos la muerte, en vez de hacerlo de la manera más significativa y menos cruel, por ejemplo, con un reloj de arena, utilizamos figuras y motivos macabros, como el esqueleto empuñando la guadaña, la calavera, etc. Es herencia de nuestros antepasados, ellos siempre la pintaban con un rostro horrible. Hay que romper con todas estas figuras tan repulsivas para que la muerte no sea una continua obsesión y poder entenderla como el modo más lógico de terminar la vida.

         El cuerpo se atrofia, se degenera, se desgasta, y, aunque se pudiera prolongar la vida más allá de su término habitual, sería absurdo, no tendría sentido vivir por el solo hecho de existir.

         A veces la vida nos hace pasar malos tragos e hipócritamente reaccionamos descalificándola, despreciándola con frases come esta: la vida no vale nada, la vida es una mierda, qué asco de vida. Sin embargo mostramos un respeto absoluto hacia la muerte, que es lo que verdaderamente nos repugna. De la muerte ni hablar, toca madera. Es un hecho demasiado trágico sobre el que se han creado un montón de mitos y leyendas.

         La muerte ha sido siempre importante tema de estudio. La psiquiatra americana Elisabeth Kübler-ros, hizo un estudio en el año 1969 con algo más de 200 moribundos, con el fin de conocer el proceso de agonía, y descubrió que el paciente pasa por cinco etapas diferentes antes de la inminencia de la muerte: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

         El paciente comienza por negarse a aceptar el pronóstico, piensa que se trata de un error y visita a varios médicos con el propósito de encontrar un pronóstico favorable. En la segunda etapa pasa a aceptarlo y siente ira y resentimiento, siendo víctimas de ello todas las personas que estén a su alrededor. En la tercera etapa el paciente pretende negociar con Dios o con la propia enfermedad, fijando objetivos: vivir hasta la boda del hijo, hasta el nacimiento del nieto, etc. La cuarta etapa tal vez sea la más dura, admite la proximidad de la muerte y cae en una terrible depresión. Y por último el paciente, cansado, débil y apático, termina aceptando la muerte con total serenidad.

         El rechazo a la muerte es la actitud más normal, todos nos aferramos a la vida, pero como hemos visto hay un momento en el que se llega a aceptar. Además, el moribundo, siendo consciente de su inevitable muerte, no sufre por ello, es la gente de su entorno la que sufre por su desaparición, en esto coinciden varios científicos.

         Llegue a conocer a una persona relacionada con la sanidad, que por su trabajo estaba muy familiarizado con la muerte. Cuando murió su padre no derramó ni una sola lágrima por él, incluso en el velatorio, cuando todos estaban presos de dolor, tuvo el atrevimiento de gastar alguna broma entre los asistentes, lo que le costó más de una crítica, y no es que sintiera alegría por la desaparición de su padre, ni mucho menos, sentía un cariño especial por él. Lo que ocurre es que entendía que le había llegado la hora y estaba tan concienciado que no soportaba ver sufrir a la familia.

         He reflexionado mucho sobre la muerte y he llegado a la conclusión de que no es la muerte en sí lo que me preocupa. Soy consciente que desde que nací estoy caminando hacia ella y que el camino es cada vez más corto, que cada día que pasa es un día menos de vida, que voy muriendo poco a poco, y de que la vida no es más que un suspiro. Lo que me preocupa es la clase de muerte que tendré. No quisiera una muerte violente ni prematura; pensar que sea así me produce dolor y amargura.

         Mi idea es enfrentarme a ella cuando la máquina esté desgastada, y hacerlo con plena conciencia. Y lo que más me preocupa de la muerte es su actitud traicionera, a veces te deja ganar un pulso y después…

         La muerte lo arrebata todo de un plumazo: sensibilidad, respiración, pulso; todo. Con ella también se va algo que la vida jamás tenía que haber traído: la mentira, la envidia, el odio y el rencor. Pero mientras llega, su abstracta presencia nos hace amar la vida.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Viaje a ninguna parte

08:12, 29/01/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
 

VIAJE A NINGUNA PARTE 

Publicado en Huelva Información el día 25 de septiembre de 1993

Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos del mar.

Antonio Machado

 

            Toda vida tiene su fin, y la humana no iba a ser una excepción. Somos conscientes de nuestra mortalidad, pero sólo pensar en ella nos produce una terrible angustia, y es que la muerte nos horroriza. Nos horroriza por temor a lo desconocido, al dolor físico, a la separación de los seres queridos y a su incierto futuro; pero lo que más nos horroriza es la desaparición perpetua de nuestro ser. Según algunos sociólogos, la preocupación por la muerte es mayor hacia los treinta años, pues es cuando se toma más conciencia de la mortalidad y, al mismo tiempo coincide con el deseo más intenso de vivir.

            De la muerte hablamos poco o casi nada, es un tema tabú que preferimos no tocar, solamente su nombre resulta aterrador. Pero es evidente que nuestro cuerpo morirá, se corromperá y se lo comerán los gusanos. Ante esta clara evidencia hemos creado un hipotético más allá, donde una hipotética alma inmortal seguirá fantásticamente subsistiendo, o sea, que moriremos pero seguiremos viviendo, y de esta forma hacemos que la vida triunfe sobre la muerte. ¡Qué absurdo!

            Las diferentes religiones encuentran en esta teoría un excelente caldo de cultivo e inventan una vida futura en la que los adeptos que les sigan encontrarán su premio y los que no lo hagan, su castigo eterno. Dado que la muerte se concibe como una entidad maligna, es lógico que la gente se refugie en estas creencias religiosas, aunque después, la gran mayoría acuda a la iglesia solamente en tres ocasiones: nacimiento, boda y muerte.

            Para la Iglesia, la muerte consiste en la separación de los principios que integran nuestra naturaleza. Cuando el principio material ya no sirve para cumplir su misión de instrumento, debido al desgaste o porque esté gravemente lesionado, éste se separa del alma y se convierte en materia orgánica. Y el alma, por ser espíritu es incorruptible e inmortal, y continúa viviendo en el purgatorio, en el cielo o en el infierno. Me pregunto qué explicación tiene la muerte súbita de un niño, cuando no existe lesión ni desgaste, pero, en fin, dejémoslo ahí.

            Las creencias sobre la inmortalidad del alma o la existencia de otra vida, han existido desde las civilizaciones más remotas. En el siglo 19, muchas familias albanesas se arruinaban con los gastos de los funerales para que el difunto tuviera un paso feliz hacia la otra vida. Los gastos de comida, bebida y ofrendas, servían según sus creencias para el sustento del alma en el más allá.

            En algunos pueblos del Pacífico, los parientes del difunto se reunían en un banquete fúnebre durante el cual era ingerido el cadáver, cuidando, eso sí, de no romper ningún hueso. La finalidad de este rito tan repugnante, era la de apropiarse del espíritu del difunto.

            La religión budista prolongaba la permanencia del cadáver en la casa para que el alma no se fugara. Paradójicamente, en el norte de China se amortajaba al agonizante y la mesa mortuoria se colocaba en la misma entrada de la casa para que el alma pudiera abandonar fácilmente la morada. El cadáver se ataba de pies y manos para evitar la reencarnación o las apariciones.

            Las numerosas afirmaciones de la existencia de otra vida, de personas que han tenido alguna experiencia cercana a la muerte, alimentan más esta creencia. Todos describen experiencias muy similares: se deslizan por un túnel oscuro, al mismo tiempo que escuchan un ruido ensordecedor. A continuación se encuentran fuera de su cuerpo, observándolo desde fuera. Bajo una agradable sensación de paz, son recibidos por otros espíritus, entre los que se encuentran parientes y amigos ya fallecidos.

            La semejanza de los diferentes casos hacen creer en su veracidad, pero estas experiencias pueden ser producto de alucinaciones o estados mentales engañosos, provocados por las medicinas administradas al enfermo: estimulantes, anestésicos, etc., o  bien pueden ser sueños de cumplimientos de deseos. La muerte siempre está presente en el subconsciente, y en la somnolencia, la mente se nutre de imágenes que después se viven muy intensamente.

            Algo similar ocurre en delirium tremens alcohólico. Los sueños están llenos de imágenes muy vivas y, durante el crepúsculo del delirium se presentan angustiosas alucinaciones. El alcohólico tiene que defenderse de numerosos animales microscópicos que tratan de apresarle. También es muy frecuente que entable diálogos repentinos con personajes imaginarios, que para él son reales.

            Como hemos visto, el hombre necesita creer en algo. La certeza de la muerte le entristece y se consuela con la supuesta inmortalidad del alma o con la existencia de otra vida. Nacer, vivir y luego morir, parece no tener mucho sentido. Pensar que nuestro cuerpo quedará reducido a la nada… En cambio, si pensamos que después hay otra vida nueva y eterna, la muerte se acepta con más serenidad. Pero no nos engañemos, la realidad es así de dramática, el alma del hombre muere, como muere la de los animales o la de las plantas porque no puede existir sin el cuerpo, se necesitan mutuamente, y habrá que buscar fórmulas que reemplacen a esas primitivas ideas y que nos permitan llegar a la muerte de la forma menos traumática, como se llega a la adolescencia o a la tercera edad.

 

José Antonio Mayo Abargues

 

 



¡Qué mala es la envidia!

18:42, 26/01/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 3 comentarios .. Link
   

¡QUÉ MALA ES LA ENVIDIA! 

Publicado en Huelva Información el día 23 de enero de 1993

    J

osé, el hijo menor de Jacob, contó a sus hermanos el siguiente sueño: Estábamos atando gavillas en el campo, y en esto que mi gavilla se levanta y se queda derecha, mientras que las vuestras se ponen alrededor y se inclinan ante la mía. Sus hermanos respondieron «¿Es que vas a ser tú rey y señor nuestro?» (En la mentalidad primitiva, los sueños prefiguraban el futuro). Esto, unido a las preferencias de Jacob por José, provoca la envidia de sus hermanos y piensan darle muerte. La intervención de Rubén y de Judá evitan que esto ocurra y es vendido a los ismaelitas por veinte monedas de plata.

         En nuestros tiempos la envidia no ha evolucionado mucho, es muy similar a la de siglos pasados, aunque hoy se basa más en cosas materiales por el afán de dominio y superioridad del hombre.

         La envidia (del latín invidia: mirar con malos ojos) es uno de los siete pecados capitales, el sexto en orden. Consiste en una tristeza ante el bien del prójimo, considerado como mal propio en cuanto que se cree que disminuye la propia excelencia o felicidad y afecta a todas las clases sociales. Es, al mismo tiempo, congojosa y roedora, pues hace sentir continuamente la necesidad de aquello que el otro tiene y la impotencia de lograrlo.

         Según Aristóteles, se aceba en las personas de condiciones parecidas o poco distantes, ya sea en linaje, edad, saber, gloria, o poder. Difícilmente un trabajador puede tener envidia del director general de su empresa, porque la distancia entre ambos hace evidente lo absurdo de la pretensión. Es considerada una enfermedad, y tiene su tratamiento en la psiquiatría, dentro de la rama psicopatológica. La padecen personas que sienten un complejo de inferioridad en algún campo concreto de la vida, los tímidos, los deprimidos, los débiles. Las mujeres son más propensas a esta enfermedad, pero algunos hombres la sufren en mayor medida. Es, sin embargo, inconfesable o difícilmente confesable, incluso en la terapia analítica de un psiquiatra. La forma expresiva se reconoce con facilidad, especialmente en la mirada y se exterioriza en ciertas modalidades de lenguaje. Tiene efectos perniciosos en el orden moral. Conduce a otras faltas, tales como la retractación, la susurración, la difamación, la calumnia, la alegría perversa del mal ajeno, el humor negro, etc. Puede engendrar odio, pero es raro que provoque venganza, salvo excepciones como Caín y Abel, José, o aún más reciente, la Guerra Civil de España, donde la envidia degeneró en venganza y enfrentó a unas familias con otras.

         Generalmente, el envidioso es de acentuado narcisismo, por lo que si fracasa en su objetivo se hará un daño irreparable a sí mismo y terminará odiando a aquel o aquellos que ostentan lo que él había anhelado. Lo paradójico, es que, de alguna manera se identifica con su rival, admira su identidad y al mismo tiempo le odia.

         Quien padece esta enfermedad, sufre, y mucho. Lo que más le irrita es que el otro destaque en algo: estatus social, prestigio, intelectualidad, etc. Pero también hace sufrir, si no consigue igualarse al envidiado, buscará en él, lo malo, lo negativo, intentará por todos los medios desprestigiarle, si fuera preciso con falsos testimonios, dañando su dignidad, o lo que es peor, la de su familia. Ante la imposibilidad de conseguir un bien material, dirá de su rival que el dinero procedía de un trabajo sucio o ilegal. La imaginación puede llevarle a límites insospechados.

         En un trabajo de Fernando Díaz Plaja sobre la envidia de los españoles (“El español y los siete pecados capitales”), dice: el español necesita encontrar en el admirado algo que enturbie esa admiración y le quite importancia «Qué listo es el cabrón», o todavía más grave, con una sonrisa afectuosa «Qué bien escribe el hijo de puta».

         Nadie está libre de ella, esto puede ocurrir aunque se posea más que otro por el afán de tener más, de quererlo todo. Si se careces de las necesidades más elementales para subsistir: vivienda, alimentación, dinero, entonces es más fácil que aparezca la envidia.

         No podemos evitar que surja, pero tampoco tenemos que provocarla haciendo alarde de una situación de superioridad. A veces solemos fomentarla en nuestros hijos inconscientemente y con ánimo de provecho, o hemos sido víctimas de ello por parte de nuestros padres. Cuántas veces hemos oído «Tienes que ser como fulano, él siempre obtiene sobresaliente» Además, esto empequeñece y ridiculiza al niño.

         Los efectos fisiológicos que produce, son varios: una acción cardiovascular que se traduce por congojas y desarreglos en la nutrición, dificulta la irrigación sanguínea e impide los cambios de elementos indispensables para una asimilación normal, deseca, carcome y hace tragar bilis. También afecta al cerebro irritándolo, merma la tonicidad general y perturba las funciones del tubo digestivo. Es detectada en la autopsia por lesiones viscerales microscópicas, atrofia del corazón, raquitismo en los vasos y palidez en los músculos. Muy poco se puede hacer para remediarla. En primer lugar, pensar que la primera víctima es el propio enfermo. Distraer el ánimo puede ser una buena solución, y por último, visitar al psiquiatra.

 

José Antonio Mayo Abargues

 

        



Pana o algodón

12:21, 26/01/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
     

PANA O ALGODÓN

Publicado en Huelva Información el día 4 de abril de 1993

 

  H

ace Más de diez años, Felipe González se metía en los bolsillos de aquella chaqueta de pana, hoy algo desgastada, a una buena parte de los españoles, con unas promesas que satisfacían las inquietudes de entonces, aunque después unas menguaron y otras no se llegaron a cumplir.

         Evidentemente, las inquietudes de hoy no son las mismas ni tienen las mismas soluciones. Superamos los tres millones de parados y no hay nada que nos indique que vaya a descender el ritmo tan acelerado con que se están destruyendo los puestos de trabajo.

         La inseguridad ciudadana ha sobrepasado el límite. Cada día resulta más difícil pasear por una calle sin ser atracado. Y qué decir de la droga, si es tan sencillo conseguir una papelina, como comprar una coca cola, si ha llegado hasta los colegios y está arruinando la vida de numerosas familias. A todo este cúmulo de calamidades se ha sumado la crisis económica. Demasiados fantasmas para una película.

         Tanto es, que Nicolás Redondo, secretario general de UGT, sindicato afín al gobierno socialista, ha llegado a cuestionar la dirección del voto de los trabajadores, diciendo que podría dejar de ser válida la frase: no hay cosa más tonta que un obrero votando a un partido de derechas.

         La campaña electoral está a la vuelta de la esquina, y los dos grandes medirán sus fuerzas. Tanto campeón como aspirante saben que el combate será duro. José María Aznar intentará meter en los bolsillos de su tabardo de algodón, un puñado de votos que le permitan gobernar, utilizando todo tipo de artimañas para conseguirlo. Saldrán a relucir escándalos como el de Ollero o el de Filesa, que llevarán al campeón contra las cuerdas, de donde saldrá con un gancho y hará tambalearse al aspirante, que dicho sea de paso, no tiene un brillante palmarés. La última pelea la perdió en Andalucía por descalificación, al descubrirse que los diputados del PP en el Parlamento Andaluz ocultaron a hacienda 125 millones procedentes de las subvenciones del Parlamento.

         Estos casos de corrupción justifican el clima generalizado de desencanto, desilusión y apatía que vive el país, y hace que el voto se desvía hacia otras formaciones políticas, sin programas, sin ideas e incapaces de gobernar, porque gobernar un país no es cosa fácil y no se puede dejar en manos de aficionados.

         Dentro de poco veremos a los políticos desfilar por la geografía nacional, vestidos con las ropas más humildes y con un aire campechano muy estudiado. Visitarán pueblos, aldeas, barrios y plazas. En su mente llevarán una idea obsesiva: convencer. A nosotros nos corresponde la parte más delicada y responsable, elegir: pana o algodón, izquierda o derecha. Difícil decisión.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Vivir sin amor

11:55, 26/01/2007 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 3 comentarios .. Link
     

VIVIR SIN AMOR

 

Me he enamorado de ti

Y es enfermedad tan mala

Que ni la muerte la cura

Según dicen los que aman

Manuel Machado

 

Publicado en Huelva Información el día 2 de julio de 1993

 

  E

n la edad media, la selección de la pareja no estaba determinada por el amor, ni siquiera por el afecto, sino por intereses sociales y económicos. Las parejas se unían para tener hijos y perpetuar la posesión de un título o de una propiedad familiar. Las relaciones sexuales antes del matrimonio eran muy frecuentes e incluso aceptadas por la sociedad, pero eran unas relaciones donde no existía la pasión erótica. Se permitía que el hombre comprobara la fertilidad de la mujer, dejándola embarazada, y si esto no se llegaba a producir, la mujer quedaba condenada a la soltería, pero aquellos eran otros tiempos.

         Hoy el matrimonio es algo más que una ceremonia y un documento. Está ligado al amor y a la sexualidad. Las parejas se unen por mutua atracción física y personal, o lo que es lo mismo; por amor romántico, y buscan en su relación la realización personal y sexual como seres humanos que son.

         El amor conyugal es, comprensión, sinceridad, respeto y armonía, pero cuando se cae en la monotonía, cuando falta la comunicación, se transforma en discordia, tensión, disputa y angustia. Por eso es necesario buscar nuevas ilusiones para mantenerlo vivo, porque no es eterno, a veces desaparece con la misma rapidez que se rompe un cristal, en contradicción con el optimismo romántico de Machado —que ni la muerte lo cura—El amor necesita ser estimulado y sustentado día a día. Es como una hoguera, que si no se alimenta se reduce a cenizas, y entonces el matrimonio pierde su razón de ser, quedando sujeto por un simple pacto que no tiene sentido. Dicho de otro modo, el amor es dar más importancia a la felicidad del otro, que a la propia, o al menos dar la misma cantidad que se recibe.

         Si descuidamos estos valores tan fundamentales para el sostenimiento de la pareja, y que son la fuente del amor, sólo nos quedará la compañía y la convivencia. Una convivencia limitada al plano afectivo y al amparo, que con el paso del tiempo degradará las relaciones de manera irreversible. Es lo que llamamos fracaso familiar o matrimonio roto. Muchos, muchísimos matrimonios, a pesar de vivir sin amor, manteniendo una relación fría y distante, incluso dentro de un clima hostil, permanecen juntos, bajo el mismo techo. Saben que existe una solución para su angustiosa situación: separación divorcio, llámese como se quiera, pero sin embargo, no hacen nada al respecto y pretenden solucionar el problema con mutuas acusaciones. Y es que la disgregación de los lazos familiares es un asunto muy delicado.

         El matrimonio ha dejado de ser un dogma incuestionable, ya no está sujeto a los patrones moralistas y religiosos, sino es por propia convicción, aunque hoy es difícil que una pareja se aferre a vivir junta por el ideal del matrimonio indisoluble. Son otros los motivos que llevan al matrimonio en conflicto a mantener esa dramática situación. Por un lado existe un temor a la separación social, es decir, temor a pasar de unas relaciones “íntimas”, a vivir en soledad. Por otro lado se suele dar más valor a la relación del ambiente social: amigos, amistades, que a la propia felicidad. No olvidemos el factor económico, muy decisivo a la hora de la separación. Y el más importante: los hijos. El amor conyugal es la base de la educación de los hijos. La discordia no contribuye en nada a una correcta educación, tengamos en cuenta que los niños adoptan formas de comportamiento características de los padres. Por ello, evitar la separación para no dañar el fruto del amor, es una tremenda equivocación. Es cierto que el impacto emocional que recibe el niño ante la separación es duro, pero más duro es vivir en un hogar traumatizado por las continuas desavenencias de los padres. No se puede vivir representando una continua comedia, hay que pensar en uno mismo, aunque suene un tanto egoísta, y sacudirse los absurdos perjuicios, romper la coraza que encierra el amor en un mundo de tormentos y derribar ese muro cimentado sobre la base del desamor, que impide ver el horizonte de la felicidad.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Gacela (1ª parte)

09:19, 12/12/2006 .. Publicado en Relatos .. 1 comentarios .. Link

  Gacela

A

penas había luz; tres bombillas de escasos vatios alumbraban en precario aquel lugar lleno de éxitos y de fracasos, de glorias y de derrotas, de esperanzas, de frustraciones, de sueños, de ira…, de sangre. Un fuerte olor; mezcla de sudor, humedad y Zotal; suavizado levemente por un ligero aroma de linimento de El Tío del Bigote, te penetraba por los conductos nasales produciendo los efectos del mismo cloroformo. Todas las paredes estaban empapeladas con carteles de los eventos más relevantes de los últimos tiempos, y con fotografías de los ídolos contemporáneos en las poses más sugerentes: Mando Ramos, Legrá, Carrasco; y las figuras autóctonas, dos grandes campeones: Agustín Senín y Luis Aisa. El impacto seco del puño contra el saco de arena, los golpes sincronizados del punch ball, el zigzag  de la comba, la respiración exhausta, casi agonizante de los que llegan al límite, y la voz dirigente del entrenador, unido al característico olor, antes mencionado, constituían el ambiente inconfundible de este espacio deficiente, de escasos medios, al que, generosamente, todos llamaban gimnasio.

         El lugar era miserable, como miserables eran también muchos de los pugilatos que a diario se batían machacándose el cuerpo hasta llegar a echar el hígado por la boca. Todos querían dar lo mejor de sí mismo, que no era mucho, pues, eran mediocres como deportistas, como estudiantes, como trabajadores, como personas. Eran unos simples individuos que querían dejar de serlo.

 Estos individuos ignorados pretendían durante más de dos horas diarias de extremo esfuerzo físico, ser algún día un personaje; dejar de ser los fulanos indeterminados que eran, salir del anonimato cotidiano, de la mediocridad. Y en ese empeño se derramaban cada día lágrimas de impotencia, sudores de cólera, y, como consecuencia de todo ello, se producían derrames nasales, se hinchaban pómulos, se amorataban ojos, se rajaban labios y se abrían cejas en canal, que drenaban sangre con la misma virulencia que un volcán en erupción vomita la lava.

         Situado en los sótanos de un viejo edificio de una de las calles más emblemáticas de la localidad, este gimnasio fue anteriormente, en los tiempos del franquismo, un centro cultural, dependiente de la Organización de Juventudes Españolas OJE. Y hoy, paradójicamente, es la sede local del Partido Nacionalista Vasco PNV. Lo que son las cosas…

         Aitor no llegó allí por “las malas compañías”, como dijo su padre cuando se enteró. Él todo lo atribuía a las malas compañías. Cuando hacía novillos en el colegio, era por las malas compañías. Cuando llegaba tarde a casa, era por las malas compañías. Para él, Aitor no era dueño de sus propios actos; eran los demás quienes tomaban las decisiones por él y dirigían su vida como él quiso dirigirla siempre. Todas las dichas y desdichas relacionadas con su persona, no era él quien las provocaba, sino las malas compañías. El día que se enteró que llevaba más de un mes sin aparecer por el colegio, después de arrearle una soberana paliza con una cuerda marinera, a modo de látigo, que tenía reservada para esos casos, le dijo a su madre, que sólo veía por los ojos de aquel monstruo y callaba siempre que él decía algo: «Mal camino lleva. Y todo por las malas compañías. Pero no te preocupes, que a éste lo enderezo yo. Ya verás». Claro, que ignoraba que su peor compañía fue siempre la de él.

         Él le enseñó a mentir a los carabineros de los muelles, a traficar con tabaco rubio, siendo aún un niño; no tendría más de doce años cuando comenzó a vender tabaco en cantidades industriales por bares cafeterías y discotecas. Le utilizó de tapadera para colocar la mercancía a buen recaudo: un matrimonio joven que pasea con sus ricos niños por delante de los carabineros, está libre de toda sospecha. Él le hizo coger su primera borrachera el día que dejó de ser chiquillo y fue chaval. Hasta entonces, cuando se refería a él, decía siempre, el chiquillo. Aquel día, de repente, dejó de llamarle chiquillo y le llamó chaval. Estaban en un bar que su padre solía frecuentar con bastante asiduidad, regentado por un gallego estúpido y repugnante que siempre estaba de mal humor. Su padre había bebido algo más de la cuenta y tenía la lengua estropajosa, es decir, que no articulaba bien las palabras y decía frases inconexas. En una de esas, le miró muy serio, luego sonrió y le dijo al del bar:

¾ ¡Antón, ponle al chaval un ribeiro! ¾Era la primera vez que Aitor iba a probar el alcohol.

         Antón  puso una taza de porcelana blanca que iba de menor a mayor en sentido ascendente, y echó en ella un líquido amarillento, agrio y asqueroso. Aitor cogió la taza y, después de olfatearla repetidas veces, se la llevó a la boca y bebió aquella cosa repugnante de un trago. El líquido pasó por su esófago como el alcohol por una úlcera, y rápidamente le produjo un cosquilleo en la cabeza. Su padre le miró con una sonrisa ácida, producto del orgullo y la soberbia que lo poseían, y le dijo:

¾ Qué, te gusta, ¿eh?

Él no dijo nada, solamente le miró y le ofreció una sonrisa seca, sin mucho énfasis. Debió entender que sí, que le gustaba, porque, acto seguido, se dirigió a Antón solicitando otro ribeiro para el chaval.

¾ ¡Antón, otro ribeiro para el chaval, que le ha gustado!

Su mujer, una asturiana de San Juan de la Arena, que observaba sin pestañear su ingreso en el club etílico-social, hizo un gesto negativo con la cabeza, como censurando la actitud del padre. Aitor cogió la taza y bebió en varios sorbos, poco a poco. Ya no le resultaba tan desagradable su olor, ni tan agrio su sabor, ¡coño, que le gustaba!

¾ Está bueno, ¿eh? ¾dijo Antón.

¾ ¿Quieres otro? ¾preguntó su padre.

Aitor se encogió de hombros, y su padre entendió perfectamente que sí, que quería otro.

¾ ¡Antón, otro ribeiro!

¾ ¿Otro? ¾dijo extrañado.

Antón le puso el vino con desgana, y poco después su cabeza daba vueltas igual que una noria. Se empezó a sentir mal, muy mal. La mujer de Antón  se debió de asustar, porque salió corriendo de la barra.

¾ El güaje tien la carina blanca[1] ¾dijo, en un asturiano cerrado, al tiempo que le retiraba la taza de las manos. Después lo cogió por el brazo y lo llevó a la calle a echar la pava.

Unos años más tarde, Aitor llegó a casa de aquella manera, y su padre puso el grito en el cielo. Normal.

 

Aitor llegó al gimnasio por propia convicción, en contra de lo que su padre pensaba. Todos los días al salir del trabajo, inevitablemente, tenía que pasar por la puerta, y todos los días, inevitablemente, al llegar allí se detenía a observar los entrenamientos por un ventanillo que servía de respiradero del sótano. Se sentaba en el borde del ventanillo y contemplaba boquiabierto, todos y cada uno de los movimientos de los púgiles. Había dos entrenadores que dirigían cada uno a un grupo diferente. Uno era mayor, bajito y algo zambo. Siempre iba con una chapela y tenía un estilo muy peculiar. Era muy enrollado con los boxeadores, que a simple vista parecían novatos. Les explicaba las cosas mil veces, con gestos parsimoniosos y ejemplos prácticos que llenaban de confianza al pupilo. El otro entrenador era un hombre más joven, de estatura normal y complexión fuerte. No le gustaba explicar las cosas más de una vez. Era serio, de un carácter, más bien agrio, y dirigía los entrenamientos con autoridad y disciplina.

Desde el ventanillo sólo se divisaban dos habitáculos divididos por un tabique. En uno, que estaba todo rodeado de espejos, se encontraba el saco de arena y el puch ball. En el otro estaba el ring, un cuadrilátero de escasas dimensiones que obligaba a la lucha cuerpo a cuerpo. El resto del gimnasio escapaba al ángulo de visión y Aitor no lograba siquiera imaginarlo.

Llevaba meses mirando por aquel ventanillo y respirando los vapores de coraje que fluían del sótano, pero nunca se atrevía a entrar: su timidez es algo que nunca ha podido superar; ni siquiera hoy, con esa edad indefinida que se adquiere superados los cuarenta. Pero uno de esos días que estaba contemplando los entrenamientos, de repente sintió que una mano le oprimía la clavícula. Miró hacia atrás y, cuál fue su sorpresa, cuando vio que aquella mano era la del entrenador, el más joven, el de carácter agrio.

¾ ¿Te gusta el boxeo, chaval? ¾le dijo, mientras hincaba los dedos en su clavícula.

¾ Sí… Me gusta ¾respondió sorprendido.

Desde ese día, Aitor miró por el ventanillo desde un plano inferior.

Poco más le quedaba por ver de este humilde local, que a partir de ahora iba a absorber todo su tiempo libre. Sólo un largo pasillo con dos grupos de barras paralelas, una a cada lado, varias colchonetas de skay, dos grandes anillas que colgaban del techo, una ducha atestada de ladillas, y un armario donde se guardaban: vendas, manoplas, guantes, chichoneras, y un pequeño botiquín.

¾ ¿Fumas? ¾le preguntó el entrenador.

¾ Poco ¾respondió él.

¾ Pues si quieres entrenar con nosotros, no debes fumar nada.

¾ Vale.

¾ ¿Bebes?

¾ Algunas cañas.

¾ Tendrás que dejarlo.

¾ Vale.

¾ Mañana empezamos a las ocho. Ven preparado con ropa adecuada. Después ya te irás haciendo con un equipo.

No tuvo más remedio que renunciar a esos pequeños vicios en los que todavía se estaba iniciando, y se dedicó en cuerpo y alma al deporte de las doce cuerdas.

Al principio, Aitor pensó que sería difícil integrarse en aquel ambiente heterogéneo, donde confluían los seres más pendencieros de las diversas estirpes sociales: jefes de tribus urbanas que querían estar en forma para defender con éxito sus territorios, reconocidos camorristas que alardeaban continuamente de ello, auténticos rufianes que no les importaba meterte diez centímetros de acero en la barriga, con tal de aumentar su palmarés delictivo, y algún que otro chulo barato que no tenía ni media hostia. Pero también había gente sencilla y honrada: algunos estudiantes poco convencidos del futuro que les esperaba, estibadores portuarios, chapistas, soldadores, panaderos; y dos hermanos que se dedicaban a recoger pelotas en el campo de golf. La verdad, no es fácil integrarse en un ambiente de esta naturaleza, pero Aitor no tuvo muchas dificultades. A pesar del escaso diálogo que había entre los púgiles, pues allí sólo hablaban las miradas, los gestos y los puños, enseguida se ganó la confianza de sus colegas. Para ello se prestó de sparring a cualquier púgil que lo solicitaba, incluso, a auténticos gigantes que pesaban treinta kilos más que él, que, cuando lanzaban su puño demoledor, a Aitor le temblaban hasta las uñas de los pies, aunque no era fácil cazarlo, pues tenía una habilidad singular para entrar, castigar y salir zumbando «No hay quien lo coja. Corre como una gacela», dijo un día Sesúmaga, un peso pesado que le había cogido las pelotas a los mejores golfistas de aquella época. Desde ese día, a Aitor lo empezaron a llamar por el sobrenombre de Gacela

 

Conducido por las sabias instrucciones del entrenador joven de carácter agrio, y atendiendo a las indicaciones correctoras y algo celosas, aunque bien disimuladas, del zambo de la chapela, que continuamente lo interrumpía para, así, hacer constar su autoridad en aquel sótano, Gacela fue tomando forma y adquiriendo estilo, perdiendo peso y ganando flexibilidad. Él se había empeñado en tener la nariz retorcida y aplastada como la de Aísa, para tener el aspecto de todo un boxeador. Pero no fue necesario poner mucho interés en ello, pues, casi sin darse cuenta su nariz se fue quedando deforme y achatada, igual que la de un auténtico profesional.

Sin querer, a Gacela le fue picando el gusanillo del boxeo. Digo sin querer porque, cuando miraba por el ventanillo no tenía muy claro que aquella práctica irracional de darse de hostias sin ningún motivo le podía gustar, es más, lo encontraba absurdo. No se explicaba cómo dos individuos se saludaban primero, luego se enzarzaban en un violento combate; de vez en cuando se pedían disculpas mutuas, y después terminaban abrazándose «De locos, es cosa de locos», llegó a pensar en más de una ocasión.

Él no era un rufián, ni un chulo, y ya quedó claro que no fueron las malas compañías las que lo llevaron a entrar por la puerta de aquel gimnasio. Pero, tampoco fue la afición, ni el afán de protagonismo, ni el de superación, ni ninguno de esos afanes materialistas, egoístas y miserables que pierden al hombre. Pues, Gacela nunca quiso ser nada, ni nadie. Carecía de ambiciones, y el futuro era para él algo lejano, que quizás nunca llegaría. Cuando en la escuela le preguntaban qué quería ser de mayor, él, en vez de contestar como el resto de sus compañeros: médico, abogado, mecánico o maestro, sorprendía a todos con una respuesta seca y tajante: «NADA. Yo de mayor no quiero ser nada». A Gacela, lo que le hizo entrar por aquella puerta fue algo, que él mismo desconocía entonces: acumulaba en su interior una agresividad descomunal que necesitaba expulsar de alguna forma. Y qué mejor que partiéndole la cara a alguien de una manera lícita.

 

Era por febrero, y a pesar de que la suave llovizna que no cesaba desde hacía quince días, amortiguaba un poco el intenso frío, éste te calaba hasta los huesos. Gacela llegó al gimnasio algo más tarde de lo habitual, acompañado de un hermano menor que él, que quería ser boxeador. Los dos llevaban el labio superior escarchado y los dedos de las manos entumecidos. El ventanillo permanecía abierto de par en par para facilitar la ventilación y al mismo tiempo para que los espejos no se empañaran con el vaho. Gacela se dispuso a cambiarse de ropa, comenzando por los zapatos, que se desató con bastante dificultad al haber perdido el tacto de los dedos. En eso, se acercó el entrenador con el ceño algo más fruncido de lo normal.

¾ Gacela, si hay algo que no soporto, es la indisciplina. Espero que tengas un motivo lo suficientemente importante para justificar este retraso.

¾ No hay ningún motivo. Lo siento.

¾ Me gusta tu sinceridad, Gacela… Me gusta. Oye, ¿quién es ése? ¾dijo, dirigiendo la mirada hacia su hermano con cierto desprecio.

¾ Es mi hermano. Quiere ver los entrenamientos.

¾ Bien. Siéntate ahí, chaval. Y no molestes a nadie. ¡Venga, Gacela, empieza a calentar ya, que es tarde, coño!



[1] El chaval tiene la cara blanca



Gacela (2ª parte)

09:16, 12/12/2006 .. Publicado en Relatos .. 0 comentarios .. Link
 

Comenzó por un precalentamiento dinámico y pasó después a un calentamiento progresivo de los músculos. Luego hizo unos ejercicios de flexibilidad y se vendó las manos, mientras hacía movimientos aeróbicos de cintura. Frente al espejo, empezó a soltar los brazos a cámara lenta, corrigiendo y perfeccionando el estilo. Descansó unos segundos, y, a continuación hizo unos ejercicios de soltura y respiración. Inmediatamente después se colocó el bocado[1] para habituarse a la respiración nasal, se calzó las manoplas acolchadas y empezó a golpear el saco de arena con energía: directo de izquierda, gancho de derecha, doblete (izquierda-izquierda al rostro), uno–dos (directo de izquierda–directo de derecha al rostro). Extenuado, se sentó de nuevo en el taburete y tomó aire profundamente para aliviar la ventilación pulmonar, que era insuficiente, dado el grado de excitación que padecía y la baja concentración de oxígeno que había en el sótano. Descansó unos segundos.

¾ ¡Vamos, Gacela, no te enfríes! ¾dijo el entrenador¾. ¡Al Punch ball!… ¡Tiempo!

Durante un asalto, es decir, tres minutos, pegó a la bola con golpes firmes, precisos y sincronizados, volviendo a caer extenuado en el taburete.

¾ Gacela, ¿hacemos guantes? ¾dijo un grandullón de cuerpo exageradamente desproporcionado.

¾ Vale ¾contestó él, sin darse tiempo siquiera a pensarlo.

Poco después, Gacela y el grandullón subían al pequeño cuadrilátero ante una extraordinaria expectación. Goliat, el gigante filisteo, se iba a batir con el joven israelita David.

En una esquina del cuadrilátero, Gacela se calzaba los guantes de ocho onzas (228 gramos), asistido por su entrenador, que al mismo tiempo le murmuraba al oído unos consejos ininteligibles sobre el comportamiento que debía seguir en la pelea. Luego intentó que Gacela se colocara la chichonera, pero éste se negó con rotundidad, alegando que le restaba visibilidad. En la esquina rival, el zambo de la chapela hacía lo mismo con su pupilo, pero tuvo más éxito a la hora de colocarle la chichonera.

Los dos entrenadores se retiraron hacia la puerta y dialogaron durante unos segundos. Al parecer estuvieron decidiendo quién iba a ser el árbitro. Mientras tanto, los boxeadores flexionaban agarrados a las cuerdas, hacían ejercicios de cintura y lanzaban al aire el uno–dos.

 Como ocurría casi siempre, le toco arbitrar a Máximo Requena, Kid Máxi, un profesional que había colgado los guantes hacía varios años, pero que acudía todas las tardes al gimnasio para mantenerse en forma y colaborar con los dos entrenadores. Máxi, era, asimismo, masajista, sanitario, cosía el cuero de los guantes y de las manoplas que se rompían, ayudaba a colocar los vendajes de las manos; insertaba los nombres de los boxeadores con unas plantillas que él había diseñado, en camisetas, batas, calzones y botines.

Máxi tenía una mujer deslumbrante, por su belleza y constitución, que era muy fiel a su detergente, pero a nada más; y esto le había trastornado, incluso más que todos los golpes recibidos a lo largo de su carrera. Estaba algo sonado y, a veces, perdía el norte de la conversación, aunque era un hombre parco en palabras. Pero, sobre todo, Máxi era el confesor del gimnasio, un amigo al que tú le podías confiar el mayor secreto del mundo, que jamás sería desvelado. Máxi llevaba el boxeo muy adentro, y no dejaría de acudir a aquel sótano hasta los últimos días de su existencia.

En torno al ring se habían concentrado todos los boxeadores, que habían abandonado el entrenamiento para no perderse ni un solo detalle del singular combate. Gacela y el grandullón seguían calentando. El grandullón se dejaba caer de espaldas en las cuerdas y volvía a la postura de origen afianzando los pies en la lona y lanzando ganchos al aire, al tiempo que emitía un fuerte sonido al expulsar el aire por la nariz. Gacela, de espaldas a él, y agarrado a la cuerda superior, hacía flexiones. Máxi hizo sonar la campana y los dos púgiles fueron hacia el centro del cuadrilátero, se saludaron con un leve toque del guante izquierdo y comenzó la pelea.

Se tantearon, clavándose los ojos el uno al otro como dos puñales, al tiempo que se lanzaban dobletes, ganchos y directos que no lograban alcanzar su objetivo. El grandullón corría tras Gacela con cierta torpeza, dado su exagerado peso, pero él no se dejaba cazar, dando saltos de un lado a otro del ring. Un directo de derecha mandó a Gacela contra las cuerdas, pero antes de que su rival intentara dar un paso hacia delante, él ya estaba en el centro del ring. Sonó la campana y los dos se retiraron hacia sus respectivos rincones. Si hubiera algo que resaltar del primer asalto, es que fue monótono, aburrido y carente de deportividad, ya que Máxi tuvo que intervenir continuamente, llamándoles al orden y reclamándoles juego limpio.

La campana marcó el inicio del segundo asalto, y los dos salieron a su encuentro. De repente, una voz que venía del fondo de la habitación gritó:

¾ ¡Dale, Aitor, dale! ¡Tíralo!

Era una voz impregnada de un sentimiento consanguíneo; era la voz de su hermano que no pudo contener el impulso emocional. Los dos entrenadores miraron hacia atrás, como desautorizando su actitud, y él agachó la cabeza, turbado y sonrojado.

Los golpes se escuchaban secos y con una intermitencia poco frecuente. Gacela se acercaba a su rival, lanzaba una ráfaga de golpes y se volvía a retirar con la rapidez de un auténtico antílope. El grandullón corría tras él desesperadamente y sudaba de una manera anormal. En su inútil persecución se tropezó y estuvo a punto de salirse del ring, lo que provocó la risa de los demás. De pronto se escuchó un golpe rotundo que hizo temblar la tarima del ring. Aquella masa sebácea se había desplomado en la lona, víctima de un fulminante gancho de derecha.

El zambo saltó al ring rápidamente, le quitó el bocado, que le impedía respirar con normalidad y se dispuso a darle aire con la toalla. Al momento volvió en sí, y, entre el zambo y Máxi lo levantaron con bastante dificultad, lo llevaron a rastras hasta la esquina y lo sentaron en un taburete. Por la comisura de los labios le corría un hilillo de sangre. El zambo cogió una esponja humedecida, le limpió la sangre y continuó dándole aire con la toalla. Máxi le quitó la chichonera, los guantes y el vendaje de las manos.

Unos meses después todos conocían la potente pegada de Gacela, y,  hasta la misma elite del gimnasio había besado la lona ante sus pies. Pero a Gacela nadie lo conocía de puertas afuera, y el entrenador pensó que ya era hora de presentarlo a la afición. Una tarde, mientras se colocaba el vendaje, se acercó y le dijo:

¾ Gacela, la semana que viene hay una Velada en Baracaldo. ¿Por qué no peleas? Es una Velada importante. Vienen varios promotores nacionales y habrá periodistas. Te verá mucha gente.

¾ Eso es precisamente lo que me asusta, la gente.

¾ Baracaldo es el mejor trampolín. Si haces una buena pelea, será más fácil abrirte camino. La crítica hace mucho. ¿Qué dices…?

¾ No sé…, tanta gente…  A lo mejor me tiemblan las piernas y me caigo antes de subir al ring.

¾ Venga, hombre, tú a lo tuyo. No mires a nadie directamente y ya verás cómo no pasa nada. Cuando lleves tres segundos encima del ring, el miedo desaparece. Le ocurre a todo el mundo… ¿Qué?

¾ Bueno, pues si soy capaz de aguantar esos tres segundos sin desmayarme, pelearé.

¾ ¿Cuánto pesas, Gacela?

¾ No sé, creo que unos sesenta y dos o sesenta y tres.

¾ A ver, súbete a la báscula.

El entrenador fue  ajustando las pesas hasta que el brazo de la báscula estuvo equilibrado. Luego dijo:

¾ Sesenta y cuatro trescientos. Muy bien, pelearás en los ligeros, pero tendrás que bajar algunos kilos. Mañana irás a la Federación a arreglar los papeles de la licencia. Es en la calle Ercilla. ¿Sabes dónde está?

¾ Me parece que es por la plaza Federico Moyúa, ¿no?

¾ Sí, efectivamente, allí es. Te darán unos impresos que tendrás que rellenar y entregar allí mismo, y luego te mandarán al doctor Díaz Hepe para que te haga un reconocimiento. Te hará muchas preguntas mientras te reconoce, pero tú no contestes a ninguna, él mismo les irá aplicando las respuestas estándar. Es una simple rutina.

¾ Creo que mañana no podré ir  ¾dijo con la rabia contenida¾. Y tampoco vendré a entrenar. Mi padre llega por la mañana y tengo que colocarle la mercancía.

Cada vez que el “Yucatán” arribaba a un puerto próximo, Gacela recorría todos los bares, cafeterías y discotecas de su localidad vendiendo cartones de tabaco rubio y botellas de whisky escocés. Esta actividad llena de riesgos, era para él algo tan natural como vender tomates en el mercado.

¾ Algún día te pillarán, Gacela  ¾dijo el entrenador con cierta compasión.

 

Esa misma noche, en la penumbra de su habitación, Gacela tuvo unas reflexiones profundas sobre sí mismo, que lo llevaron a ver las cosas con un optimismo inconcebible. De repente la vida tuvo para él otro sentido muy distinto, o mejor dicho: tuvo sentido. Se sentía dichoso, feliz, y empezó a tener ilusiones y a pensar en el futuro. Se hallaba, por fin, en el camino que su subconsciente siempre estuvo buscando. Pensó en hacerse un campeón para ganar mucho dinero y marcharse a Brasil, donde su abuelo había emprendido una nueva vida con una mujer de color, y los negocios le iban a las mil maravillas. Pensó tanto en esa idea, que terminó por convertirse en una obsesión.

Esa noche tuvo también una ambición, un tanto utópica: Quiso ser eterno. Durante la cena, sus padres habían estado hablando sobre la necesidad de contratar un seguro con “El Ocaso”, para cuando ocurriera lo inevitable. Los dos parecían estar de acuerdo en el asunto. Entonces su madre dijo, que lo ideal sería un panteón para estar todos juntos en “el más allá”. Aitor sintió un tremendo escalofrío. La sola idea de tener que soportarlos otra vez, le hizo aferrarse a la vida, a la que, hasta entonces, no le había dado ningún valor, de una manera increíble.

 

La consulta del doctor Díaz Hepe estaba ubicada en un antiguo edificio cerca de la plaza Zabálburu. La puerta del portal, una obra de artesanía, de hierro fundido y macollas de bronce, se encontraba cerrada a cal y canto. En la pared, una reluciente placa de bronce decía: Doctor Díaz Hepe. Medicina General 3º C. Gacela intentó buscar sin éxito un timbre, un llamador manual, algo que hiciera advertir su presencia allí. Miró a través del cristal pero sólo pudo ver su silueta reflejada en él, ya que éste era opaco. Se alisó el pelo, se chascó los dedos y luego zarandeó la puerta. Al instante, un portero uniformado, con cara de pocos amigos, le abrió la puerta.

¾ ¡Tranquilo, chaval, tranquilo! ¿Adónde vas con tanta prisa?

¾ Vengo a ver al doctor Díaz Hepe. Me mandan de la Federación.

Gacela, con paso decidido se dispuso a traspasar el umbral, pero el portero se plantó en  medio y le bloqueó la entrada.

¾ ¡Quieto, chaval!… Más despacio.

Lo miró de arriba abajo con cara de desconfianza y desprecio, y después de examinarlo detenidamente, hizo un gesto con la cabeza indicándole que le siguiera hacia el mostrador de recepción.

¾ Dame tu nombre.

¾ Aitor.

El portero hizo un comentario improcedente y carente de gracia:

¾ ¡Coño!, te llamas como un toro que tenía mi padre: Aitor. ¾y añadió para remate¾  ¿Cómo le pondrán estos nombres a la gente?

Por la cabeza de Aitor pasaron cien respuestas cortantes y punzantes, pero no dijo nada y tragó saliva.

Al portero, además de impropio, el nombre de Aitor le pareció insuficiente. Volvió a preguntar:

¾ Aitor, qué.

¾ Aitor Ugalde.

Anotó el nombre en un libro de control y le franqueó la entrada.

Gacela se mordió el labio inferior para descargar el instinto agresivo y se dirigió hacia un antiguo elevador. Cuando estaba a punto de descorrer las persianas de acordeón, él portero lo increpó de nuevo.

¾ ¡Eh! ¡Tú! Por la escalera de servicio.

Mientras Gacela se perdía escaleras arriba, el portero volvió a hacer otro comentario improcedente:

¾ Otro que acabará “sonao”. Estos chavales no saben lo que hacen.

Llamó varias veces al timbre y nadie contestaba. Pensó, que tal vez el médico estuviera reconociendo a algún paciente y dejó de insistir para no resultar pesado. Unos segundos después volvió a llamar, pero nada. Cuando había tomado la decisión de volver a bajar a la portería, escuchó a lo lejos unos tacones de mujer que iban en su dirección. Gacela la imaginó mayor, de unos 50 ó 55 años, soltera o viuda, o tal vez separada. Por su manera de andar no parecía obesa. La imaginó muy guapa, rubia, con unos grandes ojos, preciosos e irradiantes, en los que se escondía el dolor de alguna herida moral que no terminaba de cicatrizar. «Seguro que tiene un cutis muy mimado, pero, sin embargo, sus piernas serán retorcidas, como las de una armella soportando un precioso cuadro». Gacela había visto muchas enfermeras y todas eran semejantes El taconeo cesó, y entonces, escuchó el ruido metálico de la trampilla de la mirilla. Un ojo enorme, aparentemente joven, chequeaba el otro lado de la puerta. La mujer descorrió el pestillo y abrió la puerta con desconfianza. Gacela pudo comprobar que, efectivamente, se trataba de una mujer guapa, pero joven, de unos veinte o veintidós años, morena, con un uniforme indefinido, que le hizo dudar si se trataba de la asistenta o de la enfermera, hasta que ésta no estuvo sentada junto al médico.

¾ ¿Qué pasa, majo? ¾dijo en un tono agradable.

¾ Vengo a ver al doctor Díaz Hepe. Me mandan de la Federación.

¾ Por un momento pensé que eras el chico de los recados. Pasa.

¿Por qué vienes por esta puerta?

¾ El portero me mandó.

¾ Este hombre…

La enfermera lo hizo pasar a una sala de espera donde había un hombre mayor que tosía continuamente, y tres mujeres de mediana edad, que por su aspecto debían ser hipocondríacas, pues, en sus ojos no había ningún signo de enfermedad, y, además, lucían un bronceado de tierra adentro, presumiblemente de haber veraneado en algún chalecito de Villarcayo.

Gacela se sorprendió por el aspecto del médico: bajito, enclenque y muy inquieto, y pensó que tal vez se debiera a un problema de la infancia por no haber tomado leche materna, sino biberón. El doctor Díaz Hepe  no parecía médico; más bien parecía un químico de laboratorio ilusionado con su trabajo.

¾ Desnúdate de cintura para arriba y túmbate en la camilla ¾dijo con una amabilidad poco frecuente en un médico.

 El médico se acercó y empezó a golpearle en el tórax con la punta de los dedos, al tiempo que le decía con una velocidad increíble: estás debilítico, estás debilítico, estás debilítico. Gacela se acordó de lo que le dijo su entrenador: «Te hará muchas preguntas mientras te reconoce, pero tú no contestes a ninguna». Le tomó la tensión y las pulsaciones, primero en estado de reposo; después le hizo correr por una cinta rotativa y volvió a tomar lectura de los valores. Lo pasó por rayos X, le abrió los párpados y le examinó detenidamente los ojos, le hizo soplar en un aparato que medía la capacidad pulmonar y, a continuación volvieron de nuevo al despacho. El médico empezó a hacerle una serie de preguntas que, él mismo iba contestando en un cuestionario: «¿Has padecido alguna enfermedad grave? ¿Fumas? ¿Bebes?»

Una vez terminado el absurdo interrogatorio, el médico extendió un certificado, lo plegó con suma delicadeza y se lo entregó a Gacela. Dijo:

¾ Bueno, majo, ya puedes boxear. Siempre que pelees en la provincia, yo estaré a tu lado. Suerte.

El médico se levantó de la silla y le extendió su mano, frágil y temblorosa. Gacela  la cogió con sumo cuidado, como se coge el cuerpo de un bebé, y se dejó llevar por temor a quebrantarle los huesos.



[1] Protección bucal de goma



Gacela 3ª parte)

09:13, 12/12/2006 .. Publicado en Relatos .. 0 comentarios .. Link
  

Gacela abrió la bolsa y empezó a meter en ella todo su equipo: botines, calcetines, calzones, camiseta, el bocado, las vendas, la toalla, y un albornoz con la inscripción de su apodo en la espalda. Su madre, que desde hacía un rato le observaba apoyada en el quicio de la puerta, dijo:

¾ ¿Adónde vas con eso, Aitor? Hoy es sábado, y el gimnasio está cerrado, ¿no?

¾ Voy a Baracaldo. Voy a boxear. ¾dijo él con la sinceridad que le caracterizaba.

¾ ¿A boxear? ¡Tú estás loco, y terminarás más loco todavía! A boxear… No has servido para estudiar, apenas sirves para trabajar. En tan sólo seis meses te han despedido de tres empresas.

¾ Me estaban explotando. Y no aguanto que nadie me explote.

¾ A todos nos explotan y nos tenemos que fastidiar. Pero tú no, tú no aguantas nada. ¿Crees que serás capaz de aguantar más de tres puñetazos seguidos? No sirves para nada. A ver si te parten los morros y escarmientas.

Un golpe de angustia lo invadió, y se sintió mal, muy mal. Por un instante se percibió inútil, y su autoestima llegó a los niveles más bajos que un ser humano puede alcanzar. Tuvo ganas de llorar, pero reprimió el impulso para no dar muestras de debilidad, pues, vendría a confirmar la poca capacidad general que su madre le atribuía. De súbito, no quiso ser nada, ni nadie, y perdió las ilusiones que se habían albergado en su interior.

Su madre continuaba relatando, reprochando todo lo que Gacela hacía o dejaba de hacer. Se sintió herido en lo más profundo de su sensibilidad. Y, cuando consideró que había llegado el momento de mandar a la mierda a su madre, se contuvo, cogió la bolsa, pegó un fuerte portazo y se marchó lleno de furia.

Tomó el autobús, con la actitud de quien va a batirse a muerte en un duelo para resolver un asunto de honor. Ahora tenía los nervios muy templados y una seguridad en sí mismo que jamás había experimentado. Viajó de pie, agarrado a una de las barras que colgaban del techo, a pesar de que había bastantes asientos libres. Tenía la mirada perdida en el horizonte y, por su mente discurrían, a una velocidad supersónica, algunas etapas de su vida, seccionadas en pequeños fragmentos. Aitor deseaba con toda su alma que aquel viaje no tuviera retorno.

Al bajar del autobús se topó de frente con el cartel que anunciaba la Velada, y sintió el mismo efecto que produce un golpe en los testículos. Gacela se quedó atónito mirando la fotografía de un boxeador en posición de guardia que estaba insertada en el centro del cartel, con un texto debajo que decía: NINO NUÑEZ La Machacadora de Baracaldo”  contra AITOR UGALDE “Gacela”.

A Gacela le habían prometido que su contrincante sería un principiante con cuatro o cinco peleas a lo sumo. Nino Nuñez era un boxeador consagrado con veinticinco combates a su espalda y sin conocer todavía el sabor amargo de la derrota. Se sintió engañado y le propinó una patada a una papelera para descargar la rabia. Sin embargo, no se desmoralizó en absoluto, pues, durante el trayecto había conseguido recuperar la autoestima y se sentía fuerte.

En la plaza de toros portátil, donde iba a tener lugar la Velada, la gente hacía cola en la taquilla, a pesar de que todavía quedaba casi una hora para el comienzo, y todo hacía pensar que iba a haber mucha afluencia de público. Gacela se dirigió al vestuario, un módulo metálico y sin ventilación, que más bien parecía una sauna. El calor apretaba y la estancia allí se hacía insoportable. Algunos boxeadores habían comenzado a colocarse el vendaje mientras deambulaban de un lado a otro del módulo. Gacela dejó caer la bolsa con desprecio y se sentó en un banco, observando a aquellos boxeadores que no conocía de nada. Poco después llegó Máxi con un maletín de esos que utilizan los médicos, se sentó junto a Gacela y le dio un achuchón compasivo.

¾ Me han engañado, Máxi, me han engañado… No soporto que nadie me engañe. Son unos cabrones. ¡Me cago en la leche!

Máxi no hizo ningún comentario al respecto. Puso el maletín encima de las piernas y empezó a buscar algo en su interior. Cuando ya parecía haber dado con el objeto de su búsqueda, dijo:

¾ Venga, Gacela, cámbiate, que te voy a dar un masaje.

Al poco llegó el entrenador. Máxi le recibió con una mirada recriminatoria. Gacela, que en ese momento se estaba atando los botines, levantó la cabeza, lo miró con indiferencia y continuó ajustándose los cordones.

¾ Lo siento, Gacela ¾dijo con la voz quebrada¾. Yo no sabía nada. Tienes que creerme, créeme, por favor. Yo he sido el primer sorprendido. Si no quieres pelear, yo lo arreglaré. Diré que ha surgido un contratiempo, no sé, cualquier cosa. Ellos se lo han buscado.

Gacela volvió a levantar la cabeza y dijo:

¾ No te preocupes, que ése no se va a comer a nadie.

¾ Ahora estás a tiempo, Gacela. Si quieres yo lo arreglo todo ¾insistió.

Gacela no dijo nada.

La plaza estaba a rebosar. Gacela caminaba por el pasillo que daba al ring sin mirar directamente a nadie, como le dijo su entrenador, aunque se había instalado en la más absoluta indiferencia. Del rumor ininteligible que predominaba en el coso, se alzó una voz clara y rotunda: ¡Vamos, campeón! Gacela volvió la cabeza pensando que detrás de él venía su adversario, y, entonces pudo comprobar que aquel aliento iba dirigido a él. Fue lo único agradable que le dijeron.

El volumen del murmullo fue aumentando a medida que avanzaba hacia el centro del coso. Ya cerca del ring, el pasillo se fue reduciendo progresivamente por dos filas de sillas que formaban un embudo, impidiendo el paso a más de una persona en su parte más estrecha. El primero en pasar fue Gacela, después el entrenador, y detrás, Máxi con el maletín.

Cuando subía la escalera del ring se acordó de los consejos del entrenador: «Tú a lo tuyo. No mires a nadie directamente y ya verás cómo no pasa nada. Cuando lleves tres segundos encima del ring, el miedo desaparece». Gacela siempre pensó que aquellos tres segundos serían una eternidad, pero lo cierto es que le sobraron dos, porque subió al ring con una increíble parsimonia y comenzó a saludar al público en todas las direcciones. Éste, sin embargo, respondió con un abucheo general. Gacela hizo un gesto provocativo y se retiró a su rincón. El abucheo fue entonces más intenso. El público echaba sapos y culebras por la boca, luego; la ira fue disminuyendo hasta convertirse en un siseo permanente, que no cesó hasta el momento en que Nino Nuñez apareció por el pasillo. Entonces el público se puso en pie y aplaudió con todas sus fuerzas. Nino Nuñez, La Machacadora de Baracaldo”, subió al cuadrilátero, saludó a sus paisanos, les lanzó besos, y, simulando un abrazo, les dijo que les quería. El público intensificó los vítores. Después, Nino fue hacia su rincón, se quitó el albornoz y lanzó varias ráfagas de directos al aire. Nino tenía soltura ante el público, además, estaba en su casa.

El árbitro llamó a los dos púgiles al centro del cuadrilátero, les revisó los guantes y comprobó que llevaban puesta la coquilla[1], después cogió a ambos de las manos y los unió junto a él. Dijo:

¾ Ya sabéis las normas: Stop, es la orden de parar la pelea, Box la de reanudarla, y Break la de separarse cuando estéis trabados, ¿de acuerdo? Bien, pues que la pelea sea limpia. Suerte a los dos.

El entrenador le introdujo en la boca el protector de goma y le dio una serie de consejos, a los que Gacela respondía afirmativamente con continuos movimientos de cabeza. Al poco, sonó la campana, y los dos púgiles fueron hacia el centro del ring, hicieron una señal de saludo con el guante izquierdo y comenzaron a tantearse, lanzando los puños sin un objetivo preciso. Después de unos segundos de titubeo, Nino tomó la iniciativa y llevó a Gacela contra las cuerdas.

¾ ¡Machácalo, Nino! ¾dijo un aficionado con un grado de euforia desmedido ¾¡Machácalo!

Gacela quedó acorralado, manteniendo una guardia, más bien alta, por lo que dejaba al descubierto el abdomen. Nino golpeó sin cesar en esa zona, sobre todo en la parte derecha, buscando la fragilidad del hígado. Nino sabía dónde pegar. De súbito, en la cabeza de Gacela estalló la voz desabrida de su madre: «¿Crees que serás capaz de aguantar más de tres puñetazos seguidos? No sirves para nada. A ver si te parten los morros y escarmientas». Gacela, con una ira incontenible, lanzó un directo al rostro de Nino, que le hizo perder la estabilidad y fue reculando hasta el otro lado del ring. Gacela fue tras él descargando toda su agresividad con ganchos, directos y dobletes. Nino intentó zafarse, pero no pudo y se pegó a él como la lapa a la roca. El árbitro hizo que se separaran a la voz de ¡Break! Nino continuó a la defensiva hasta que sonó la campana, retirándose a su rincón con claros síntomas de impotencia.

El segundo asalto fue una copia exacta del primero. El público aplaudía cada vez que Nino tenía la suerte de acertar en alguno de sus golpes, y abucheaba cuando Gacela fallaba. Sin embargo, cuando Nino era acorralado y estaba siendo castigado por Gacela, el silencio era absoluto.

En el último minuto del segundo asalto, a Nino se le notaba cansado y torpe en sus movimientos. El pómulo derecho se le estaba empezando a hinchar, y por la nariz le corría un hilillo de sangre. Cuando sonó la campana estaba tocado, pues, en vez de ir hacia su rincón, fue al de su adversario.

Cuando sonó la campana del tercer y último asalto, Nino salió tratando de buscar el cuerpo a cuerpo, pero Gacela, haciendo gala de su sobrenombre, no se lo permitió. Nino, en un intento fallido de alcanzar el rostro de Gacela, giró el torso y, entonces, Gacela, instintivamente, le propinó un golpe en la nuca. Pero, antes de que el árbitro le amonestara, Gacela ya  había pedido disculpas a su rival con un gesto expresivo. Asimismo pidió disculpas al árbitro. Todo un ejemplo de deportividad que el público no supo valorar.

¾ ¡Txerri! ¡Esnezale![2] ¾dijo en euskara un hombre con chapela.

A estas alturas del combate, Nino sólo contaba con el público y la suerte. Sin embargo, Gacela tenía fondo, coraje y las fuerzas suficientes para resolver la pelea de una manera rápida y espectacular. Y así fue. Un rotundo gancho de derecha hizo que, La Machacadora de Baracaldo”, el invencible Nino Nuñez, que no conocía la derrota, cayera fulminado a la lona. Hubo un silencio tétrico. Nino se encontraba boca arriba, rodeado por un corrillo de gente que, inútilmente, pretendían ayudarle. El doctor Díaz Hepe subió al ring y se perdió entre el corrillo. De repente, sonó un estruendoso cohete que anunciaba el inicio de la verbena, y el público, instintivamente, miró hacia el cielo. Cuando bajó la vista, Nino ya estaba de pie.

El público no fue objetivo, y trató a Gacela injustamente. Hubo algunos aplausos, pero éstos fueron amedrentados enseguida por un abucheo general. Gacela recordó las palabras del entrenador cuando trataba de convencerle para que peleara: «Baracaldo es un buen trampolín» «hacia el infierno», penso él. Sin embargo, esa misma noche, Gacela cenaba en el mejor restaurante de la localidad, rodeado de entrenadores, promotores y, un par de periodistas que lo acosaron a preguntas. El más joven de ellos, se acercó a él con una grabadora y  dijo que era de Radio Nacional, que quería hacerle unas preguntas. Y antes de que Gacela tuviera tiempo de reaccionar, el hombre encendió la grabadora y empezó a hacer un prólogo de elogios que, a Gacela le parecieron desmesurados. Después se acercó un poco más con el micrófono y dijo:

¾ Gacela, después de Baracaldo, qué.

Por un momento, Gacela se vio sentado en el tren, y pensó, que después de Baracaldo, la próxima estación era Luchana, si iba en dirección a Bilbao; y Sestao, si iba hacia Santurce. Pero era evidente que la pregunta no iba por ahí. Vaciló unos segundos, tratando de buscar la respuesta adecuada, y entonces, el periodista formuló la pregunta de otra manera:

¾ Gacela, ¿dónde tienes puesto tu objetivo? Tu meta. ¿Cuál es tu meta? ¿Hasta dónde piensas llegar?

¾ A Brasil. Quiero ir a Brasil.

¾¿A Brasil? ¾preguntó extrañado el periodista.

¾ Sí, quiero ganar mucho dinero para ir con mi abuelo que vive en Brasil.

El periodista sonrió, se llevó el micrófono a la altura de la boca y dijo:

¾ A Brasil… Ya ven, señores, ya ven cual es la meta de esta joven promesa. ¿Recuerdan a aquel torero que quería comprarle un piso a su madre…?  Seguro que Gacela conseguirá llegar a Brasil. Seguro.

A los postres, un hombre barrigudo, que llevaba una cachimba en la boca, se acercó a él, le dijo algo al oído y le entregó una tarjeta. Cuando se retiró, su entrenador le preguntó con recelo:

¾ ¿Qué quería ése?

¾ Dice que es un promotor de Zaragoza, y que vaya a verlo al hotel Carlton, que quiere hablar conmigo de algo que me va a interesar.

¾ No te fíes de nadie, Gacela. No te fíes de nadie, que hay mucho sinvergüenza en esto.

 

Gacela cosechó muchos triunfos en su dilatada carrera como amateur: 25 victorias por K.O., 33 a los puntos, 3 por descalificación del contrincante y tan sólo 2 derrotas a los puntos. Económicamente no le aportó nada, para los viajes y poco más. Con este palmarés de lujo pasó al mundo profesional y tuvo un rotundo éxito, resolviendo, casi todas las peleas antes del límite. Aquello estaba empezando a dar dinero, pero en realidad a Gacela le quedaba muy poco, pues tenía que sustentar los vicios y caprichos de un manager con querida.  

Pero, de repente, Gacela desapareció como una estrella fugaz, sin dejar rastro, y nadie supo de él en muchos años. Todos pensaron que ya había ahorrado lo suficiente y que se había ido a Brasil en busca de su abuelo. Sin embargo, la realidad era otra muy distinta. A Gacela lo pillaron con contrabando y fue a dar con sus huesos en “chirona”. La última vez que lo vi, vendía castañas en un puesto ambulante en una esquina de la calle San Francisco. Fue el invierno pasado, por Navidad. Estaba muy demacrado, casi irreconocible. En sus ojos pude ver una tristeza permanente, que quizás en otra persona no hubiera sabido apreciar. Gacela era víctima de la desdicha más indeseable. La tristeza se había vuelto a instalar en él.

 Me entregó el cartucho de castañas con una mirada ausente.

¾ Gracias, Gacela ¾dije con la intención de ser reconocido.

Él, ni siquiera contestó.

FIN

 

©Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid, dentro del libro “Breves Relatos”, con el nº 00/1999/2795 sección 1



[1] Protección de los genitales

[2] ¡Cerdo! ¡Mamón!



Obsesiones

09:31, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

OBSESIONES

No publicado

M

arta tiene la cabeza llena de obsesiones, y entre ellas, hay una que la está consumiendo —a ella y a su cartilla de ahorros—. Marta tiene un ligero parecido físico a la actriz Concha Velasco, aunque ella es bastante más joven y aparenta ser bastante más vieja, pero, en fin, de eso no tiene la culpa ella, sino Concha, que con esa imagen juvenil y esa sonrisa permanente, hace que muchas mujeres —no ya de su edad, sino bastante más jóvenes—, se sientan viejas, feas, gordas y celulíticas. Pues, a pesar de ese ligero parecido, Marta está empeñada en ser igual que Concha en todo lo que a su perfil físico se refiere, y en ese empeño se deja una fortuna en mastoplastias, rinoplastias, lifting y liposucciones. Yo le he dicho en varias ocasiones que esa actitud suya responde a una falta de personalidad y de baja autoestima; que uno tiene que ser como es y aceptarse así mismo, pero quién convence a un obstinado...

Ya desde muy pequeña, Marta empezó a admirar a Concha; primero profesionalmente, y luego como mujer. Tiene varias fotografías con ella y autógrafos que guarda como oro en paño. La última vez que estuve en su casa, sacó el álbum que guarda dentro de una vitrina, y como si de un valioso tesoro se tratara, me dijo: «Mira... ¿Te acuerdas? Fue el día que nos llevaron al teatro Serantes». A ella la llevaron porque de lo contrario nunca se lo hubiera perdonado a su madre, a mí; porque no había nadie en el barrio que quisiera quedarse un par de horas con un niño conflictivo. Marta tenía entonces catorce años y estaba muy simpática con aquella falda plisada de cuadritos y peinada con cola de caballo. Concha —Conchita, por  entonces— tenía veintitrés y estaba igual que ahora. Hoy, Marta tiene cincuenta y seis, y Concha, bueno, Concha, debería tener sesenta y cinco, pero en esto de las edades de las actrices, dos y dos no son cuatro, ni los números son redondos ni las matemáticas exactas.

El otro día, mientras cenaba, Concha apareció en la pantalla de la “tele” con sus presuntos sesenta y cinco años, y tan guapa como siempre. Me quedé de piedra al escuchar lo que dijo: confesó que se mea y que usa Indesec, una compresa con Neutraolor y Aloe Vera, que le permite llevar un ritmo de vida normal. ¡Con lo que ha cuidado esta mujer su imagen!, y resulta que ahora dice ¡que se mea!, y lo dice pública y periódicamente a lo largo del día para que todas las mujeres se enteren. Ya sé, ya sé, que a ciertas edades estas cosas ocurren, que es un trastorno común del que nadie debe avergonzarse, pero Concha no es solamente una actriz estupenda, también es una estupenda señora y un modelo de mujer envidiable: el espejo donde muchas mujeres se miran todos los días. ¡Concha no se puede mear! Concha tiene que seguir cultivando esa imagen de chica ye-ye.

Pensé  en todas esas mujeres que, queriendo ser como Concha, se gastan miles de euros en cirugías, cremas y potingues, y me dio mucha lástima. Pensé también en Marta ¿Cómo se sentiría? Seguro que tendría que estar destrozada. ¡Qué decepción!

Ayer, Marta y yo coincidimos en un hipermercado. Hacía tiempo que no nos veíamos, y la encontré como siempre: con el rostro cada vez más cerámico y una sonrisa desmesurada. Me detuve en la calle de las conservas y allí estaba ella, sonriendo generosamente, no se sabe a qué, si a una lata de espárragos de Navarra o a un bote de pimientos del Piquillo. Marta, con tal de parecerse a Concha sonríe a todo lo que se le ponga por delante. Mientras me contaba lo contenta que estaba con su nuevo lifting, yo dejé que mi vista se recreara en los artículos de su carro: todo light. Y cuál fue mi sorpresa, cuando en medio de aquel montón de productos superfluos, veo que asoma un paquete de Indesec Maxi No sabía yo que Marta sufría incontinencias urinarias... ¿Se meará adrede?... Seguro.

 

Jose Antonio Mayo Abargues

 

 



Retrógrado

09:20, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
 

 

RETRÓGRADO

No publicado

L

as monjitas ultraconservadoras de todos los monasterios, conventos y demás comunidades religiosas del universo, están de enhorabuena. Gracias al nuevo invento que se ha comenzado a vender en el “país de la libertad”, por el módico precio de 79 dólares, y que pronto estará en España, estas monjitas van a poder borrar de un plumazo todas las escenas de las películas de DVDs, con las que amenizan su tiempo de ocio; que por su contenido violento o sexual resulten obscenas. Se acabaron los tacos, las palabras malsonantes, los desnudos, el sexo y la violencia.

La empresa ClearPlay es el padre de la criatura. El invento es algo terrible: un reproductor de DVD, fabricado por Thomson Electronics, que incorpora una tecnología llamada ClearPlay, como el propio nombre de la empresa, que filtra y no exhibe las imágenes obscenas y violentas. Esta tecnología, que ya existía en ordenadores personales, llega ahora al DVD.

Se trata de un software informático que se instala en el reproductor y que activa unos filtros para eliminar las escenas que ClearPlay ha considerado violentas, sexuales o de lenguaje impúdico. El software cortará sin compasión escenas fundamentales que nos pueden dejar en ascuas al final de la película. Pero eso es lo de menos, lo importante es mantener bien altos los valores morales, aunque para ello haya que mutilar y desvirtuar la película.

La ley de Estados Unidos prohíbe modificar una obra protegida por copyright sin consentimiento del autor, y Hollywood ha puesto el grito en el cielo por considerar que es una violación a la integridad de sus obras.

El aparatito va a hacer correr mucha tinta, porque si este invento se hubiera parido en China, no hubiera suscitado ningún tipo de polémica, pero ha tenido lugar en Estados Unidos, el país donde se producen la mayoría de las películas con contenidos sexuales y violentos; el país de la hipocresía y la doble moralidad, que se escandaliza porque Janet Jackson enseña una teta y, sin embargo, nos someten a continuos bombardeos con imágenes de matanzas y guerras provocadas por ellos mismos... Es intolerable la hipocresía americana.

No le echemos toda la culpa de la violencia al cine y a la televisión. Está claro que hay una relación de causalidad entre la violencia que se emite en estos medios y el comportamiento agresivo, pero cuando se hable de los motivos que generan la violencia, hablemos en primer lugar del paro, del consumo de drogas, de la marginación y de la injusticia social, ésa es la verdadera causa de la agresividad del ser humano. Yo no veía precisamente Mary Poppins, sino Mannix, una de las series más violentas de los años setenta, además, también veía todos los combates de boxeo televisados de José Legrá y de Pedro Carrasco, y por eso no voy pegando tiros ni dando puñetazos por la calle. Mi agresividad —porque todos tenemos nuestro grado de agresividad— tal vez sea de origen innato y no provocado por las escenas violentas.

El reproductor de ClearPlay no es la panacea que va a erradicar la violencia y la inmoralidad del planeta, ni mucho menos. La censura es una medida equivocada: lo prohibido incita al morbo. Por tanto, la solución no está en meter la tijera a todo aquello que no nos gusta para nuestros hijos, sino en educarlos. Ellos son los más vulnerables al estímulo de la violencia, y por eso no debemos utilizar el televisor como si se tratara de una niñera electrónica. Controlemos y regulemos la cantidad y calidad de lo que ven, y hagámosles discernir entre lo real e irreal, entre el bien y el mal, pero no les censuremos.

Tal vez este invento sea sólo el comienzo de un ambicioso y peligroso proyecto: Es posible que algún día todos los televisores vengan dotados de un chip que tergiverse la verdad de las noticias al antojo de quien gobierne y nos hagan esclavos del sistema...

 

José Antonio Mayo Abargues

 

 

 

 



Las heces caninas

09:16, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 2 comentarios .. Link
 

LAS HECES CANINAS

 

Publicado en El País, el día 30 de octubre de 2004 www.elpais.es

 

L

a caca de perro no es algo que cuando se pisa nos trae suerte, ni un abono para la tierra, sino una cosa asquerosa y repugnante y un foco de infección donde se refugian parásitos y bacterias. Es, además, una fuente importante de contaminación del aire, el agua y  los alimentos, constituyendo un riesgo para la salud del hombre.

         De las numerosas enfermedades zooticas, la Toxocariasis es sin duda alguna una de las más importantes, ya que afecta principalmente a niños de 2 a 7 años. Es uno de los parásitos más comunes del perro, que se instala en el intestino delgado y sale con las heces o el vómito. Afecta aproximadamente al 10% de los perros adultos y a un 25% de los cachorros.

         Las plazas, los parques y los jardines, esos lugares pensados para el juego y disfrute de los niños y el paseo y esparcimiento de los mayores, hoy invadido por los perros, son un potencial riesgo de contagio. Los huevos de este parásito maduran en el suelo contaminado por las heces, y los niños que juegan en el suelo con tierra y arena, son los más proclives a contraer la enfermedad, ya que tienen como hábito el llevarse todos los objetos a la boca, aunque los niños mayores y los adultos también pueden ser afectados. Los propios perros pueden arrastrar en sus garras restos fecales e introducirlos en sitios donde se preparan alimentos: mercados, centrales de abastos y lonjas de pescado. O simplemente, bastaría con pisar un excremento contaminado y llevarlo en las suelas de los zapatos a estos lugares.

         La infección se produce cuando las larvas del parásito se introducen en nuestros órganos. Al ingerir los huevos, y una vez que estos maduran en el intestino, las larvas abandonan los huevos y atraviesan la pared intestinal, diseminándose en la sangre y propagándose por el organismo, especialmente eligen el hígado y el pulmón, aunque pueden afectar a cualquier parte del cuerpo: cerebro, corazón, sistema nervioso central y ojos. La toxocariasis ocular puede llevar hasta la pérdida total de la visión.

         Los síntomas que presenta la enfermedad se manifiestan con pitidos en la respiración, erupción cutánea, tos, fiebre, falta de apetito, palidez y aumento del tamaño del hígado y el bazo.

         La prevención es la mejor medicina para evitar el contagio. Mucha higiene: Lavarse escrupulosamente las manos, lavar los alimentos e impedir el acceso de los perros a zonas de juego de los niños y a lugares donde exista la posibilidad de contaminar alimentos o agua.

         Los Ayuntamientos y las autoridades sanitarias deben hacer un llamamiento a la responsabilidad de los dueños para que mantengan a sus perros en buenas condiciones higienico-sanitarias y obligarles a acudir periódicamente al veterinario, quien puede detectar y eliminar la enfermedad. Asimismo, han de exigir el cumplimiento de las normativas y castigar con sanciones severas a quien no respete los lugares donde no deben defecar.        

         A veces es inevitable que los perros defequen en la vía pública, pero cuando una persona adquiere un perro como mascota, adquiere también una serie de obligaciones que debe cumplir, y entre ellas está la de recoger las deposiciones del animal.

 

José Antonio Mayo Abargues



El expreso de medianoche

09:05, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

EL EXPRESO DE MEDIANOCHE

 

Publicado en Huelva Información el día 24 de septiembre de 1994

 

E

l expreso de Medianoche”, unos de los mayores éxitos del cine de aquella época (1978), es una de las películas que guardo mejor recuerdo por la temática, la acción y el continuo suspense. Inspirada en un hecho real, trata de un joven norteamericano que es capturado en Turquía cuando pretendía salir de las drogas del país, pasando a ingresar en una prisión donde surge todo tipo de vejaciones.

         Viene esto a mi memoria, porque hace unos días llegaba a Barcelona, procedente de Tailandia, una joven catalana que ha sido protagonista de una historia similar, aunque afortunadamente aquí no hubo malos tratos, como ella misma declaró a su llegada al aeropuerto de El Prat. Yolanda Ming ha vivido una pesadilla de cinco largos años en una prisión de Bangkok, y gracias a las gestiones del Gobierno español, ha sido indultada por el rey de Tailandia. Su condena era a cadena perpetua.

         Como si de una personalidad se tratara, Yolanda fue recibida con todos los honores. En el aeropuerto la esperaban, el alcalde de su ciudad, Badalona, y varios concejales del Excelentísimo. No podía faltar el ramo de flores, como es costumbre en estos casos, y después siguiendo el protocolo Yolanda improvisó una breve rueda de prensa ante numerosos periodistas que aguardaban su llegada para acosarla con preguntas, flash y micrófonos, todo un decoroso recibimiento que seguramente le hacía sentirse alguien importante.

         Es evidente que el sistema penal de los países asiáticos y en especial el Tailandés, es cruel y desmedido. La cadena perpetua por tráfico de drogas es algo exagerado y más aún la pena de muerte, a la que fue condenado a su novio, aunque después fue indultado. Pero ¡por Dios!, Yolanda no ha realizado ninguna proeza para merecer ese recibimiento, todo lo contrario, ha realizado un acto considerado delictivo en cualquier país civilizado, el cual ha de ser castigado y no premiado. Si a alguien hubiera que premiar, agasajar o recibir de una manera honorable, ese sería su padre, que se ha desvivido durante cinco años para conseguir su libertad, sin olvidar, claro está, la labor del ministro de Asuntos Exteriores y la del embajador español en Tailandia.

 

José Antonio Mayo abargues

 



Apología del tabaco

09:02, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 3 comentarios .. Link
 

 

APOLOGÍA DEL TABACO

 

Publicado en Huelva Información el día 9 de junio de 1995

 

  Ú

ltimamente en este país están ocurriendo demasiadas cosas. Los españoles nos despertamos  todos los días con una nueva sorpresa; casi siempre desagradables. Los conflictos pesqueros con Canadá y Marruecos, el boicot a nuestros productos por parte de algunos colegas comunitarios, un nuevo y sangriento atentado de la banda terrorista ETA, y un largo etcétera que indigna a cualquier ciudadano bien nacido. Pero si esto fuera poco, hace unos días a los españoles nos despertaba una sorprendente e insólita noticia: fumar beneficia la salud ¡Increíble! Algunos todavía estarán perplejos, y no es para menos. Estas declaraciones que sólo han servido para acrecentar más la indignación social, las hacía nada más y nada menos que le responsable de una empresa pública.

         Pedro Pérez, presidente de Tabacalera afirmaba en “Los desayunos de Radio Nacional”, que el tabaco es bueno para el proceso respiratorio y pulmonar, porque ayuda a la segregación del líquido que contribuye a la fricción pulmonar…Pero además, Pedro Pérez que aparte de defender unos intereses puramente económicos, es fumador, se atrevió a decir que evita enfermedades como el parkinson, el alzheimer; que disminuye los riesgos de demencia senil, y lo más curioso, que potencia la creación literaria.

         El presidente de Tabacalera en su apología del tabaco menciona tratados médicos que datan del año 1545, en los que se atribuían al tabaco algunas cualidades terapéuticas. Basa también sus argumentos en investigaciones poco serias como es un estudio estadounidense sobre la enfermedad de parkinson, en el cual se dice que el índice de afectados fumadores es menor que el de no fumadores, pero esto son datos sin confirmar que no han de llevarnos a conclusiones tan optimistas.

         Estas insensatas manifestaciones, nada propias de un hombre que ocupa un cargo de alta responsabilidad son inauditas. Pedro Pérez demuestra un profundo desconocimiento de los efectos nocivos del tabaco, y una tremenda ignorancia sobre el origen de las enfermedades a las que hace referencia.

         La enfermedad del parkinson, cuyo síntoma más común es el temblor, continúa siendo un misterio para el mundo científico, pues se desconocen todavía las causas que la desencadenan. Lo que sí parece estar claro, es que esta enfermedad se asocia con la edad. En cuanto a la demencia senil, no es más que el final ineludible de toda persona que prolonga su vida más allá de los límites normales de existencia. Por tanto, para llegar a la vejez en buenas condiciones físicas y mentales, nada mejor que vivir alejado del tabaco y llevar una vida sana.

         El tabaco difícilmente puede contribuir a la creación literaria, ya que su consumo mantienen ocupados varios sentidos, lo que hace perder la concentración y con ello la capacidad creativa. Tal vez Grabiel García Márquez, exfumador empedernido tenga algo que decir al respecto.

         Está científicamente demostrado que el tabaco perjudica la salud, y las autoridades sanitarias así lo hacen constar en la cajetilla. El tabaco es una droga de enorme dependencia física y psíquica. La Organización Mundial de la Salud nos advierte continuamente de los graves problemas que acarrea su consumo. Fumar aumenta la presión arterial y el colesterol, produce cáncer de: pulmón, boca, vejiga, laringe, esófago, riñón y un sinfín de dramáticas enfermedades. Si quiere reducir considerablemente su promedio de vida y empeorar la calidad de la misma, fume, es usted libre.

 

José Antonio Mayo Abargues



El triángulo de la movida

08:55, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

EL TRIÁNGULO DE LA MOVIDA

 

Publicado en Huelva Información el día 2 de julio de 1995

 

C

ombustible, oxígeno y calor, son los tres elementos necesarios para iniciar el fuego. Fuego como el que arrasa todos los veranos nuestros bosques, dejándonos un panorama triste y desolador. Pero no menos desolador es el que nos presenta el triángulo de la “movida” de los fines de semana: noche, alcohol y coche, que al igual que los incendios forestales tiene su máximo riesgo en el período estival. Un fenómeno social de nefastas consecuencias, que a pesar de ser una preocupación colectiva, por el gran número de víctimas que causa, no lo sabemos afrontar con la debida responsabilidad.

         Los jóvenes necesitan divertirse, y para ello eligen la noche, beben alcohol y se desplazan en coche. Pero a veces ocurre que cuando intentas extraer de la vida los placeres más exquisitos, te sorprenden las desgracias más dramáticas. Noche, alcohol y coche es una mezcla tremendamente explosiva que provoca numerosos accidentes de tráfico, primera causa de muerte prematura en los países desarrollados. La carretera mata más que el cáncer, que el sida y casi tanto como las guerras. Pero analicemos por separado cada uno de los lados de este triángulo.

         La noche es propicia para el sosiego y la reflexión, y al mismo tiempo para la fiesta y la diversión. Aunque permaneciéramos varios días con los ojos vendados y perdiéramos la noción del tiempo, sabríamos cuando es de noche, y cuando es de día. En el cerebro se produce una hormona, la melatonía, que transmite al cuerpo la llegada de la noche y hace que cambien nuestras reacciones. La noche nos hace diferentes, altera nuestra conducta, nos libera de muchos problemas y nos invita a explorar lo prohibido. Los jóvenes encuentran  en la noche una válvula de escape, escape en cierto modo al control y al acoso del adulto.

         La noche puede ser creativa, de hecho muchas personas encuentran en la intimidad de la penumbra un motivo de inspiración, aunque también puede ser terriblemente destructiva. Al llegar la noche algunos sufren una sensación de soledad e indefensión, sin embargo otros experimentan una euforia y una prepotencia que los lleva a cometer ciertos excesos, tal vez escudados en la impunidad que les brinda la noche.

         Pero la noche no se concibe sin alcohol. Beber alcohol se ha convertido en un rito social en las horas de diversión. Y es que, aunque resulte vergonzoso decirlo, el alcohol fomenta la relación social. Beber forma parte de un comportamiento que parece ser inevitable cuando varias personas se reúnen. Los jóvenes no beben para evadirse, por ansiedad o por problemas psicológicos, beben por lo que los mayores han llamado siempre “alternar”. “La litrona” o los llamados botellones (combinaciones de bebidas destiladas), son un triste espectáculo muy frecuente en calles y plazas de cualquier ciudad.

         El alcohol ha dejado de ser consumo exclusivo de los hombres, y como en cualquier otro aspecto social no hay diferencia de sexos. Chicos y chicas abusan desmesuradamente del alcohol durante el fin de semana. Generalmente, los más jóvenes prefieren la cerveza, por ser ésta una bebida de baja graduación alcohólica, pero no por  eso menos peligrosa que las demás, ya que se consumen en grandes cantidades. Además el joven no tiene conciencia de hasta donde puede llegar bebiendo, piensa que es capaz de dominarse así mismo: yo controlo, yo domino la situación; cuando en realidad está subyugado al poder etílico.

         Este hábito de consumo socialmente aceptado incide decisivamente en los accidentes de tráfico. El alcohol merma la capacidad para conducir, aumentando las posibilidades de sufrir un accidente. Actúa como depresor del sistema nervioso disminuyendo la actividad de las neuronas, sus efectos son inmediatos. Al beber alcohol las neuronas se duermen y la persona pierde el sentido de la responsabilidad y de la realidad. Se produce una sensación engañosa de bienestar y una falsa seguridad en sí mismo, aumentando el riesgo de accidente. Provoca actitudes violentas, cansancio, somnolencia, pérdida de coordinación, disminución de reflejos, torpeza general, y confusión, que puede llevar a un reconocimiento erróneo de las señales. Por último un dato muy importante que los noctámbulos han de tener en cuenta, es que entre las dos y las siete de la mañana el cuerpo presenta más dificultades para eliminar el alcohol de la sangre.

         Afortunadamente está surgiendo en la juventud un cambio de hábitos que está desplazando al alcohol, o al menos dejándolo relegado a un segundo plano. Existe una cierta pasión por el culto al cuerpo: deportes, sauna, masajes y una inclinación por las “bebidas inteligentes”, una moda sana, basada en una mezcla de bebidas naturales que estimulan física y mentalmente.

         El coche es, sin duda alguna, la pieza principal de la movida. En él, el joven escapa a lo cotidiano. Coche es sinónimo de independencia y libertad. Su interior es un pequeño refugio donde se prolonga la fiesta; música, alcohol y “a toda pastilla”. Quien conduce ejerce el papel de líder e intenta demostrar a los demás que posee algo especial exhibiendo su habilidad. El coche  transforma a la gente de tal manera, que la persona más pacífica se puede convertir en la fiera más peligrosa. Algunos piensan que la vida sin aventura y riesgo no tiene sentido, que es necesario encontrar sensaciones fuertes, incluso jugándose la vida y poniendo en peligro la de los demás, y buscan en el volante la manera de reafirmarse como seres humanos. Tal vez ignoran que existe otra forma más creativa de experimentar  esas sensaciones, por ejemplo colaborando en acciones humanitarias en Bosnia, eso sí que es tener cojo….

         Los padres somos en gran medida responsables de este comportamiento, por ser demasiado tolerantes con nuestros hijos. No se trata de ser autoritarios con ellos, porque cometeríamos el mismo error de nuestros padres, pero tampoco se les puede llenar el depósito de gasolina, admitir el consumo de alcohol como un signo de madurez, y pensar que la diversión nocturna es un producto de la sociedad moderna contra el que nada se puede hacer.

         La película Historias del Kronen, de Montxo Armendáriz, basada en la novela del mismo nombre, obra de José Ángel Mañas, nos muestra la actitud de estos jóvenes, que a pesar de tener de todo, viven en un mundo de incertidumbres e inseguridades. A veces cuando los adultos hablan de los jóvenes lo hacen de una forma despectiva, con vocablos poco halagüeños como niñatos, tal vez dolidos por haber perdido algo tan preciado como es la juventud. Y lo más grave, siempre se generaliza: la juventud está loca, la juventud está echa polvo. No es justo. Si aquí se habla de los jóvenes no es con un carácter general, pues hay un gran sector que no bebe alcohol y que se comporta de manera ordenada en el tiempo de ocio. Por tanto, no sería correcto colgarles una etiqueta que no les corresponde.

         Los accidentes de tráfico no afectan sólo a la vida del conductor o la de sus desafortunados acompañantes. Además del doloroso impacto que causa en el entorno familiar, tiene serias repercusiones sociales. Las víctimas nos duelen a todos un poco, y también nos suponen un importante daño económico: costes materiales, hospitalarios, administrativos, etc.

         Lo más grave de todo esto, es que los jóvenes muertos en accidente de tráfico por estas circunstancias ya no son noticias, sólo son mencionados en las estadísticas, pasando a engrosar la larga lista de victimas. Ocurre como en las guerras, al principio todo es dramático y terrorífico; después la gente se acostumbra a vivir entre las balas.

 

José Antonio Mayo Abargues

 

 



¡Qué sociedad!

08:54, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
 

¡QUÉ SOCIEDAD!

Publicado en Huelva Información el día 30 de junio de 1994

 

T

odavía no se ha abierto el semáforo y ya está el de detrás pitando, ¡ya voy!, ¡ya voy! Me adelanta enfurecido con un impecable 16 válvulas, con ABS y AIR-BAG y me obsequia con una de esas miradas perdonavidas, mientras murmura algo, será mari…. Empezamos bien, menudo día me espera hoy.

         Esta tarde cuando salga del trabajo, tengo que asistir a una reunión en la Asociación de Vecinos; si termino pronto llevaré el coche a lavar. Después tengo que ir con mi hija al dentista. Mi mujer lleva no sé cuánto tiempo detrás de mi para que la acompañe a hacer unas compras, ¡huy! que no se me olvide, que hoy es jueves y como todos los jueves tengo un partido de futbito. No sé si después de cenar tendré ganas de darle un repaso a la declaración de la renta, aunque no hay muchas vueltas que darle, porque con una nómina no se puede hacer ninguna trampa, de todas formas a mis amigos les diré que he engañado a Hacienda, tengo que hacerles ver que soy más listo que ellos, además, yo no soy como esos americanos que presumen de pagar todos los impuestos, y como el fraude está de moda, tengo que estar al día, yo también defraudo, aunque sea de “boquilla”.

         Vivimos tan de prisa que casi no te das cuenta por dónde has pasado hace un instante. Llevamos un ritmo de vida tan acelerado que más bien parecemos máquinas en vez de personas. Nos hemos robotizado y nos comportamos como auténticos autómatas. A las once tomo café, a las once y cinco minutos enciendo un cigarrillo, no me apetece fumar, pero lo hago, siempre enciendo un cigarrillo después del café, y además, ya son las once y cinco minutos.

         El progreso ha puesto en nuestras manos una serie de comodidades que están muy lejos de ayudarnos a ser felices. Podrás llamar al partilyne y ponerte en contacto con tres personas al mismo tiempo, consultar tu cuenta corriente a través del ordenador o mandar un fax a un amigo, pero si de los veintiocho vecinos que habitan el edificio, sólo te relacionas con tres o cuatro a lo sumo, seguirás incomunicado, y esto ocurre. ¿Sería usted capaz de decir el nombre y apellidos de cinco vecinos de los veintiocho que componen la comunidad?, claro que no. Vivimos una soledad entre multitudes que nos hace ser fríos, distantes, insolidarios y egoístas.

         No soportamos ser mediocres y nos obsesiona el fracaso. El triunfo, el éxito, ser el mejor, dejar de envidiar para ser envidiado, esa es la meta del menos ambicioso. Se sueña mucho y a veces se sueña lo imposible, y cuando el listón se pone demasiado alto, ocurre que aparece la frustración, la vida está llena de frustrados y muchos desvían sus vidas hacia el mundo de las drogas o del alcohol.

         Nos preocupamos de los problemas de los demás pero no con el propósito de solucionarlos, sino para eludir los propios. Somos tan materialistas que no hacemos nada por nadie de manera desinteresada y mucho menos de forma altruista, porque eso supondría perder algo y no estamos dispuestos a regalar nada.

         Dicen que la fe mueve montañas, desgraciadamente al hombre sólo lo mueve una cosa, el dinero, el maldito dinero, y para demostrar el nivel de dominio, el hombre exhibe su status, es decir, presume ante los demás de su posición social. En las sociedades primitivas el status se manifiesta a través de la fuerza bruta, o sea, el más corpulento, se encontraba en una posición social superior al más débil. Todavía hoy, algunas personas, sobre todo jóvenes de escasos recursos económicos, continúan midiendo el valor del ser humano por la fuerza física. En nuestra sociedad el status se manifiesta por el poder del dinero, tanto tienes, tanto vales.

         Vivimos un clima de tensiones y presiones. El hacinamiento en las ciudades, el ruido, el aburrimiento del trabajo y el hastío, la frustración social, el trabajo en condiciones conflictivas y el fantasma del paro, siempre presente.

         Esto nos lleva a caer en el estrés, una reacción a una situación de conflicto que va más allá de nuestra capacidad de resistencia y que ocasiona numerosos trastornos al organismo, como: malestares gástricos, alteraciones en el sistema nervioso, problemas cutáneos y cardiovasculares, etc.

         Algunos pueden pensar que esto es un criterio muy personal y que es una forma muy negativa de ver la sociedad, otros pensarán que esto lo encontramos así cuando llegamos al mundo y que nada podemos hacer para cambiarlo porque así está establecido, pues bien, tal vez tengan razón, pero quien crea que no está contribuyendo a deshumanizar este mundo, que tire la primera piedra.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Nómadas en la Rábida

08:42, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

 

Prólogo

 

L

a polémica que suscitó la publicación de este artículo me hizo reflexionar profundamente y comprender que las tradiciones de un pueblo hay que respetarlas por encima de todo.

Cuando escribí “Nómadas en La Rábida”, lo hice llevado por un enorme sentimiento ecologista. Por aquella época, La Rábida era mi válvula de escape, y allí acudía todas las tardes para pasear por sus jardines o para pescar en el muelle de La Reina. Los días posteriores a la romería de aquel agosto del 94, La Rábida presentaba un aspecto desolador, y yo no podía adoptar una actitud pasiva ante semejante agresión. Mi propósito fue, solo y exclusivamente, defender el medio ambiente y no herir los sentimientos de nadie.

 

NÓMADAS EN LA RÁBIDA

 

Publicado en Huelva Información el día 6 de septiembre de 1994

 

L

a Rábida, ese maravilloso enclave de raíces históricas, guardián de los vestigios del Descubrimiento de América, el más bello lugar colombino, que distingue a Huelva del resto de Andalucía, es sometido durante tres días al año a un fuerte impacto ecológico y visual.

         El último fin de semana del mes de agosto, Palos de la Frontera celebra su romería en honor a su patrona, la Virgen de los Milagros, que tiene la ermita en este paraje. Una semana antes del evento, los palermos comienzan los preparativos para la instalación de los “ranchos”, unas tiendas o casetas de feria, donde familias y reuniones de amigos pasarán tres días y tres noches al son de la flauta y el tambor.

         En muchos casos, para el asentamiento de los ranchos de manera uniforme, se realizan excavaciones y se aporta arena o tierra extraída de otra zona, alterando y afeando la fisonomía del terreno, que por otro lado tardará mucho tiempo en volver a adquirir la cubierta vegetal que anteriormente tenía. La ubicación de estos ranchos varía según el gusto de los moradores, y por tanto, el movimiento de tierra que se hace un año, puede no servir para el otro. Si a esto unimos el contrastante impacto que producen los encerrados para los caballos que se construyen frente a los ranchos, el resultado es una desastrosa estampa del tinglado, nunca mejor llamado.

         Las moscas, que todos los años nos visitan con motivo de la vendimia, se dan cita adelantada en La Rábida, seducidas por el atractivo hedor de las basuras que se acumulan desperdigadas por todos los lados.

         Hace unos años, cuando no existía el parque botánico Celestino Mutis, los romeros disfrutaban de un amplio recinto, pero ahora se ven muy limitados y ejercen una mayor presión sobre la zona.

         Los foráneos que estos días hayan visitado este histórico espacio, testigo de la singladura gesta, no habrán podido asimilar lo que estaban viendo sus ojos, y tal vez se hayan llevado una mala impresión, no sólo de La Rábida, sino de Huelva y su gente, porque una romería en cualquier otro lugar es una imagen bonita, pintoresca, pero aquí más bien parece una parada de nómadas en un oasis.

         Comprendo perfectamente el arraigo por la tradición, pero hay ciertas cosas en la vida que han de ajustarse a las exigencias actuales, y esta es una de ellas. Necesariamente la romería tiene que ser trasladada hacia otro lugar o bien reducir la estancia a un solo día, como ocurre con otras romerías de la provincia, que acuden a la ermita para rendir culto a la Virgen, comen, beben, cantan, bailan y por la noche regresan a sus hogares. Como es lógico se evita el montaje de los ranchos, los movimientos de tierra y por consiguiente se reduce el daño ecológico y el impacto visual que ello produce.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Mazagón, Víctima

08:19, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
 

MAZAGÓN, VÍCTIMA DEL ABANDONO

 

Publicado en Huelva Información el día 19 de marzo de 2006

 

  M

uchas veces me he preguntado a dónde van a parar los impuestos de los ciudadanos de Mazagón, y no he conseguido dar con la respuesta. Pero el otro día, casualmente, la encontré haciendo zapping. En el memorándun del año 2005, con el que el Ayuntamiento de Palos de la Frontera machaca sin cesar a la audiencia de la televisión local, lo explica con toda claridad. Nuestros dineros no caen en saco roto, no: contribuyen a que las plantaciones freseras tengan mejores servicios y mejores accesos, incluso, con caminos asfaltados. Todo un lujo. Mientras tanto, los vecinos de Mazagón, bajo el dominio de este Ayuntamiento, tenemos que circular por carreteras con el pavimento reventado o por auténticos caminos de cabras, como es el caso de los vecinos del Vigía que, para recorrer los dos kilómetros que los separa del centro, tardan diez minutos, diez interminables minutos circulando por un camino de albero con infinitas ondulaciones y baches, originados por el continuo paso de camiones de gran tonelaje hacia las obras de las nuevas urbanizaciones. Vergonzoso. Pero, para más INRI, en ése memorándun dicen también, que se han hecho arreglos en el acceso al Vigía.¿Qué arreglos? ¿Dónde? Si esos arreglos que refiere el Ayuntamiento son echar un camión de albero cada seis meses en el camino que comunica la urbanización con la N-442, pienso que no es para hacer referencia de ello, pues desvirtúa ése resumen tan prodigioso, del  que tanto se vanagloria el consistorio Palermo.

Pronto dejaremos de ser ciudadanos de segunda categoría, ya que la segregación de Mazagón de los municipios de Moguer y Palos de la Frontera es un hecho. Y, cuando estemos frente a la urna, haremos memoria antes de elegir la papeleta.

 

José Antonio Mayo Abargues

 

 

 

 

 



El Club de Vela

08:13, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

EL CLUB DE VELA DE MAZAGÓN

 

Publicado en Huelva Información el día 24 de mayo de 2006

 

E

n los aledaños del puerto deportivo de Mazagón se está terminando de construir el nuevo club de vela. El enclave no puede ser mejor: frente a la rampa de la dársena pesquera, para el fácil acceso de barcos y deportistas. Este club, que viene a reforzar el deporte en Mazagón, dentro de poco será un hecho del que van a disfrutar todos los amantes de la vela. Hasta aquí mis halagos.

         El edificio, metálico y de un color azul rabioso, provoca un impacto ambiental: visual y paisajístico, de lo más horrendo, degradando al puerto deportivo mejor ubicado de todo el litoral onubense. El contraste de esta construcción con el entorno no es nada compatible.

         Toda construcción debe ir precedida de un minucioso estudio medioambiental, para que el edificio en cuestión, no sea una construcción destacada y se asemeje lo más posible a las ya existentes. No dudo, en absoluto, de que el proyecto del club de vela haya cumplido este requisito imprescindible, pero tal vez los técnicos no han tenido en cuenta la opinión de otros sectores de la sociedad entendidos en la materia, que ven las cosas desde un objetivo menos práctico y más consecuente con el medio ambiente.

         La apreciación estética de la construcción hace daño a la vista a poco que se mire. Tiene el aspecto de un almacén, de un taller: de todo, menos de un club de vela. Y, dada su dimensión sería difícil camuflarla con una pantalla arbórea para reducir el impacto visual.

         No hacía falta hacer un gran esfuerzo para encontrar un modelo de construcción que no hubiera alterado el paisaje. Bastaba con observar las instalaciones que otros clubes de vela tienen en los puertos andaluces, o, simplemente echar un vistazo a la arquitectura del club náutico de Mazagón, que está justo enfrente.

El medio ambiente no es sólo fauna, vegetación y paisaje, sino que engloba también el medio humano y sus actividades económicas. Por tanto, esta construcción afecta seriamente al sector turístico de Mazagón, cada vez más en declive.

 

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Vandalismo en Mazagón

08:12, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

VANDALISMO EN MAZAGÓN

 

Publicado en Huelva Información el día 15 de julio de 2006

 

E

n la mañana del día 24 de junio, diez coches que estaban aparcados en la calle “Ancla”, aparecieron con los cristales destrozados; entre ellos, el de un servidor. Y debo sentirme afortunado, pues mi coche sólo tenía dos cristales rotos: otros corrieron peor suerte. El artífice de esta proeza es un individuo de nacionalidad marroquí, que fue expulsado de un bar de copas por comportamiento incívico, y que, poco después descargó toda su ira contra los coches aparcados en la calle contigua. Fue detenido in fraganti por la patrulla de la Guardia Civil y conducido a las dependencias del Cuerpo, donde se negó a prestar declaración. Hora y media más tarde fue puesto en libertad. Indignante.

         ¿Cómo es posible que un delincuente con once causas pendientes —nueve denuncias por la Policía Nacional y dos por la Guardia Civil—, quede en libertad después de cometer un acto delictivo de esta índole?

         Todos esperábamos que este delincuente abandonara Huelva con el fin de eludir a la Justicia, pero no ha sido así, no: se pasea por las calles de Mazagón como si nada hubiese pasado. Sabe que la Justicia en nuestro país es muy rígida para ciertas cosas, pero muy tolerante para el resto, y que saldrá impune de su salvajada, pues, probablemente, las aseguradoras no reclamen daños y todo quede en un simple juicio de faltas. Pero, tal vez mañana, este individuo pase del vandalismo al robo, del robo a la violación y de la violación al crimen. Y en el caso hipotético de que esto llegue a ocurrir, no sería justo que estuviera él solo sentado en el banquillo de los acusados.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Mazagón, segregación

08:00, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 25 comentarios .. Link
 

 

MAZAGÓN, SEGREGACIÓN YA

Publicado en El País, el día 24 de noviembre de 2005 www.elpais.es

Q

uien circule por primera vez por la urbanización de Ciparsa, en dirección a El Vigía, tendrá la sensación de estar en un safari por la selva de Tanzania. Los vecinos de esta zona tienen que soportar a diario el calvario que supone circular por estos caminos, propios del país más subdesarrollado del planeta, para poder acceder a sus viviendas.

El Vigía es una zona residencial con precios astronómicos que carece de la infraestructura más elemental. Aunque la urbanización se encuentra pavimentada, para llegar hasta allí hay que circular durante dos kilómetros por un camino de albero, atestado de baches, y badenes sin señalizar que la comunidad de propietarios de Ciparsa ordenó colocar hace algunos años.

En época estival, para evitar que el polvo penetre en las viviendas, el camino es regado varias veces al día con agua del mar por un camión cisterna, con el consiguiente problema de corrosión para los vehículos que por allí circulan. Pero es en invierno cuando más intransitable se hace, sobre todo en tiempo de lluvias, ya que es imposible sortear los numerosos baches y badenes.

El Ayuntamiento de Palos de la Frontera, único responsable de esta situación, hace caso omiso a la reivindicación de los vecinos. En varias ocasiones una comisión de vecinos se ha entrevistado con el concejal de Urbanismo para exigirle que dote a la zona de un acceso digno. Pero parece ser que tienen centrada toda su atención en arreglar los caminos de las plantaciones freseras, mina de oro rojo de la localidad.

Esta actitud del Ayuntamiento de hacer oídos sordos a las reclamaciones de los vecinos es una flagrante muestra de desprecio hacia unos ciudadanos sujetos a muchas obligaciones pero con muy pocos derechos -yo los denominaría súbditos de Palos-, que, aunque para todos los efectos son ciudadanos de Palos de la Frontera, no están dentro del núcleo urbano de la localidad palerma.

Es obvio que la segregación de Mazagón y la consagración como localidad independiente de los municipios de Moguer y Palos está a la vuelta de la esquina. Y es obvio también que por este motivo, precisamente, el Ayuntamiento de Palos no apueste un céntimo por Mazagón.

 

José Antonio Mayo Abargues



Mazagón, badenes

07:56, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 4 comentarios .. Link
 

MAZAGÓN, BADENES POR DOQUIER

 

Publicado en El País el día 28 de diciembre de 2005 www.elpais.es

  

C

uando un ayuntamiento es incapaz de controlar la seguridad vial de una población, adopta medidas drásticas, y no siempre acertadas, para que los automovilistas se comporten cívicamente y respeten las normas de tráfico.

Los Ayuntamientos de Moguer y Palos de la Frontera, regidores de la localidad de Mazagón, ante la incapacidad de garantizar la seguridad vial de sus ciudadanos, han sembrado de badenes toda la población. Mal funciona un ayuntamiento cuando toma medidas de este tipo para disuadir a los conductores y hacerles respetar el Código de Circulación, pues, además, es una ofensa a los conductores responsables -la gran mayoría-, que no necesitan que se les pongan estas barreras para que respeten los pasos de cebra y los límites de velocidad. Por otro lado, pone en evidencia la ineficacia de la policía municipal para corregir la conducta de los infractores.

Circular por Mazagón es cada día más complicado. Como no teníamos bastante con las depresiones de los infinitos baches -algunos de profundidad considerable-, que ya son motivo suficiente para que los conductores extremen las precauciones, ahora también los dichosos badenes. Ignoro el coste de estas barreras arquitectónicas, pero estoy bien seguro que si este dinero se hubiera empleado en sanear el pavimento de las numerosas calles intransitables que tiene la localidad, los conductores lo hubieran agradecido.

El infractor, al igual que el criminal, no se para a pensar en las consecuencias legales. Los que antes de instalar los badenes infringían las normas, lo siguen haciendo ahora, porque les importa un bledo la legalidad, el respeto hacia los demás y la salud de su vehículo.

La abusiva proliferación de estos badenes está causando estragos en amortiguación, dirección y chasis, de coches, furgonetas y motos, aún circulando por debajo de la velocidad establecida. Además, el paso continuado por ellos afecta a la salud de los conductores, pues son un factor importante de riesgo para la columna vertebral. También inciden en la contaminación acústica, ya que los continuos frenazos y acelerones son muy molestos para los vecinos. Y, como daño colateral, afecta también a la economía de los comerciantes.

Según la Ley de Tráfico toda vía debe estar libre de obstáculos para circular, por lo que se deduce que todos los badenes son ilegales. Por tanto, si un vehículo sufre un daño al pasar por uno de ellos, es indemnizable por parte del ayuntamiento titular de la vía.En sentencia de fecha 14 de mayo de 2004, por la reclamación de un conductor de Majadahonda tras haber sufrido daños en su vehículo al pasar por un badén, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, dice lo siguiente: "La responsabilidad de los ayuntamientos en materia de ordenación del tráfico no se puede ejercer de modo que provoque daños en vehículos". El tribunal considera que los badenes constituyen obstáculos que alteran la normal circulación y, por tanto, son susceptibles de producir daños no amparados en norma alguna.

José Antonio Mayo Abargues

 



Tibu de ilegales

07:40, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
 

 

TRIBU DE ILEGALES

 

Publicado en Huelva Información el día 14 de agosto de 1994

 

L

a acampada corta y aislada, es decir, aquélla que se realiza por espacio de unas horas o incluso haciendo noche en el lugar, y en zonas donde no existan aglomeraciones, ni daña el medio ambiente; pues quien acampa de ésta manera es por regla general amante de la naturaleza y por tanto consciente del deterioro de la misma, ni daña la imagen turística. Yo diría que hasta es una bonita estampa que sintoniza con la naturaleza. Nada tengo pues, en contra de la acampada libre, al contrario, me gusta y a veces lo practico, pero insisto, siempre que sea una acampada corta y aislada.

         Lo que está ocurriendo en las playas de Mazagón y en especial en la zona de la Estrella, es de juzgado de guardia. Numerosos campistas se hacinan como hormigas en precarias condiciones higiénico- sanitarias, poniendo en peligro su propia salud y la de todos los que se acerquen por allí.

         Algunos llegan para pasar un fin de semana y ante la permisividad o indiferencia de las autoridades competentes, vuelven y repiten. Otros, que ya conocen de años anteriores la anarquía de la zona, van y se instalan para una semana o más. Al carecer de las necesidades más fundamentales, hacen mal uso de las duchas instaladas en la playa: lavan lechuga, hacen la colada y guardan cola para llenar garrafas. Como es lógico, orinan y hacen las deposiciones en  los alrededores y a veces el olor a sardinas se mezcla con un insoportable olor a excrementos. Las bolsas de basura se apiñan por doquier, siendo nidos de todo tipo de insectos.

         La imagen tercermundista que presentan estas acampadas incide negativamente en el desarrollo turístico del sector. En España existe una amplia oferta turística, lo que hace que el turista de calidad, el que se deja las “pelas”, rechace lo malo, lo mediocre, y busque solamente lo bueno. Lamentablemente ante tan desoladora imagen tomará otro rumbo y es difícil que vuelva por estas costas. Huelva será para ellos un lugar sucio y abandonado.

         El incremento de las acampadas masivas en las playas de Mazagón, es cada año más alarmante, el sector empresarial y concretamente los empresarios de camping, afectados por la crisis económica que todos estamos sufriendo, han alzado la voz en contra de la proliferación de estos campistas, precisamente los responsables de estas instalaciones, son en gran medida los responsables del problema. Ellos con sus abusivos precios espantan al turismo humilde y lo llevan a realizar estas acampadas desordenadas.

         Todas las personas tienen derecho aun tiempo de ocio, aun periodo de descanso que los relaje de los agobios y tensiones de todo un año de trabajo, pero no todos tienen chalé o apartamento, ni medios económicos suficientes para poder alquilarlos, y los campings resultan caros para lo poco que ofrecen al cliente. No pretendo ahora defender a estas gentes, creo que he dejado suficientemente claro mi postura sobre el tema, pero hay que ser objetivo y ver las cosas con claridad. Ir de camping no es algo que esté al alcance de todo el mundo.

         La solución de este conflicto no es nada fácil. En primer lugar los empresarios de campings deben abaratar los precios para que sean más asequibles y todos tengan acceso a ellos y, por supuesto, ofrecer más y mejores servicios al cliente, pero sin ayudas ni subvenciones, porque en este país todo el mundo llora a papá Estado y así nos luce el pelo. Después es necesario un mayor control y vigilancia de los lugares de posibles acampadas, advirtiendo con carteles la normativa vigente de la Ley de costas, y aplicar las sanciones correspondientes a quien haga caso omiso de ellos. Por último los vigilantes de la playa tienen que dejar de ser una simple figura decorativa y cumplir con su cometido como auxiliares de la Policía, velando por la seguridad del veraneante y denunciando todos los hechos irregulares ante la autoridad competente.

 

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Nostalgia en la sala dos

06:34, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
   

NOSTALGIA EN LA SALA DOS

 

Publicado en Huelva Información el día 2 de diciembre de 1993

 

E

ra un antiguo anfiteatro de una ciudad industrial, bañada por el Cantábrico, supongo que tendría un nombre, no lo sé, jamás me preocupó, todos le llamábamos “el teatrillo”. Allí pasábamos las tardes de los sábados o de los domingos; a veces de los dos, en un maratón cinematográfico que comenzaba poco después del mediodía para terminar ya entrada la noche.

         Intimidado y sentenciado por las monstruosas construcciones que lo rodeaban, el teatrillo presentaba un aspecto descuidado y abandonado. Para acceder a su interior había que superar la interminable cola, porque en el teatrillo siempre había que guardar cola, y a veces, soportando el incesante sirimiri. Pues una vez superada la cola, apoyabas las manos en la fría piedra de mármol de la humilde taquilla y pedías las entradas: una, dos, tres o las que fuesen, simplemente tenías que especificar si las querías para butaca o general. La entrada, del tamaño de un billete de mil pesetas, amarilla para butaca, verde para general, llevaba insertadas unas enormes letras mayúsculas que decían EN-TRA-DA, que, en caso de pérdida era fácil de localizar.

         Después de que el Generalísimo se paseara por la pantalla inaugurando pantanos y más pantanos, que luego buena falta hicieron, terminaba el obligado NODO y empezaban las películas, porque en el teatrillo el cine era algo más que una película, eran tres. La primera de vaqueros, la segunda de romanos y la tercera una comedia, por supuesto española, o una historia de amor que siempre se estropeaba en el beso y daba lugar a un merecido y ensordecedor pataleo. Entre película y película, un breve descanso para satisfacer las necesidades fisiológicas. Ahora el teatrillo es tan sólo una imagen a la que di cobijo en mi mente y que terminó instalándose en ella para siempre.

         El otro día estuve en el cine y como soy algo nostálgico volví a recordar el teatrillo. Era el día del espectador y la interesante oferta hacía guardar cola a numerosos espectadores. Nadie diría que el cine está en crisis. Se presagiaba lleno total y así fue, pero, claro, ya nada es como antes. En un solo cine tres salas, tres películas, tres pases y, surge un pequeño problema, una vez elegida la película que deseo ver, y me pregunto cómo pedir las entradas: dos para la dos, dos para la sala dos o para la sala dos, dos. Decido pedir dos para la sala dos y cuando pienso que ya todo está resuelto me pregunta la taquillera, ¿para que función? ¿para las seis, para las ocho o para las diez? ¡Qué lío!

         Si hacía referencia al tamaño, color etc., de las entradas de antes, es porque en nada se parecen a las de ahora. Un minúsculo cupón con unas minúsculas letras, números, códigos y no sé que más, que como no andes con cuidado es muy posible que lo pierdas antes de llegar a la puerta. Una vez seccionada por el portero ya no te queda ni una mínima muestra de tu estancia en el cine.

La sala, minúscula también, resultado de la división de un cine en tres, carece de pasillos laterales, por lo que no es nada aconsejable para aquellas personas que sufran claustrofobia. La proximidad a la pared y la dificultad para salir es agobiante. El espacio entre filas es además muy reducido. Dudo dónde sentarme: si me siento al principio de la fila tendré que soportar la incomodidad de facilitar el paso a los demás. Si me siento al final y tengo necesidad de salir, molestaré a toda la fila, así que decido tomar asiento en el medio esperando que quien se ponga hacia la pared no sufra de próstata.

         Acomodado en la butaca pienso en lo diferente que es todo, ni siquiera hay telón. Recuerdo que el único striptease que la censura permitía era el de la pantalla. El telón se iba abriendo lentamente hasta descubrirla por completo. Era una escena muy erótica. Me da pena que desaparezca porque el telón ha sido siempre el estandarte que ha distinguido al cine. El silencio es absoluto, no es propio, más que un cine parece la sala de espera del dentista. Tampoco quisiera el exagerado murmullo del teatrillo, pero tal vez una suave música de fondo hiciera más entretenida la espera. De repente se apagan las luces y se ilumina la desnuda pantalla, pero antes de ofrecernos lo que hemos pagado, la empresa, con la gentileza que le caracteriza, nos obsequia con una de publicidad.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



Divididos por el sexo

02:04, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
 

DIVIDIDOS POR EL SEXO

 

Publicado en Huelva Información el día 8 de enero de 1996

 

E

l hombre y la mujer, estos dos seres tan distintos y tan complejos que inevitablemente se necesitan, sufren desde hace siglos un conflicto en sus relaciones sociales que por momentos se agudiza, enfrentándose en una absurda guerra de sexos. Machismo y feminismo, dominantes y dominados, opresores y oprimidos, un eterno problema que se va sucediendo generación tras generación.

         La mujer ya no está sujeta a las cadenas del guerrero, que para salvaguardar el derecho de exclusividad sexual y garantizar la paternidad de sus hijos, la ofendía y humillaba antes de partir hacia el frente, colocándole en la zona genital un artilugio que le permitía por medio de un orificio la emisión de orina y sangre, pero que le impedía el acto sexual. Ha llovido mucho desde entonces, y afortunadamente las relaciones han mejorado. La mujer ha dejado de ser un simple objeto de satisfacción sexual o de reproducción.

         Si buscamos la definición de la mujer en un antiguo diccionario, encontraremos una simple y sexista explicación: hembra del hombre. Sin embargo, sobre el hombre se ofrece una amplia definición. Hoy, la Real Academia de la Lengua da un trato más igualitario a ambos sexos, y para tratar de respetar el principio de igualdad, se cuida mucho el lenguaje, la gramática y hasta las formas verbales. Actualmente la mujer disfruta de una amplia cuota de participación social, y ya no está limitada a las tareas del hogar y al cuidado de los hijos, pero a pesar de ello, el hombre continúa queriendo mantener la superioridad sobre ella. Se crean leyes, normas y métodos, que de algún modo mantienen en situación de inferioridad al mal llamado sexo débil.

         Esta subordinación del sexo femenino tiene dos denominaciones, machismo y sexismo, pero es necesario aclarar que mientras el sexismo es consciente, el machismo no lo es. De hecho muchos machistas al darse cuenta del error en el que incurren, dejan de serlo y modifican su comportamiento. Los psicólogos creen que esta actitud machista de tratar a las mujeres como seres inferiores, se debe efectivamente a un fenómeno inconsciente. El hombre siente un miedo espantoso cuando mira el cuerpo de la mujer y observa que no tiene pene, esto le hace sentir una inevitable sensación de castración.

         Como toma de conciencia por la opresión padecida, y para hacer frente a la inflexible supremacía masculina, surgen los movimientos feministas, cuyos principios no son ni más, ni menos, que la igualdad de la mujer respecto al hombre en todos los ámbitos sociales: económico, laboral, educativo y político, en un palabra, mejorar la situación de la mujer en la sociedad. Estos movimientos, que en un principio tenían una estructura social, pasan más tarde a convertirse en movimientos socio- políticos para luchar de una manera más activa por la causa feminista. Lamentablemente la intransigencia masculina suscita la indignación de las féminas y da lugar a la constitución de movimientos radicales, que incrementan aún más la discordia entre ambos sexos. Para estos grupos la palabra feminismo significa desprecio hacia el macho. No luchan para mejorar su posición, o para conseguir la misma parcela social que el hombre, luchan contra el hombre. Atrincheradas en lo más profundo de su género afrontan el problema de una manera destructiva, rechazando todo lo masculino, y eso lo que crea es más desigualdad.

         La solución del conflicto no radica en devolver a las mujeres al hogar, y aquí se acaba todo, tampoco en arrebatar al hombre todo su poder, y de dominante relegarlo a dominado, pues a lo largo de la historia ha habido periodos de absoluto dominio femenino, en los cuales la situación conflictiva era la misma y en algunos casos aún peor. Antes de Cristo, existieron en el Mediterráneo varios pueblos bárbaros, y otros de elevada cultura, en los que las mujeres gozaban de un poder superior al de los hombres. En estos matriarcados todo se daba al revés. Los hombres eran más bajos que las mujeres y tendían a engordar. Se ocupaban de las tareas domésticas y cuidaban de los niños desde el primer día de su nacimiento. Eran coquetos, temerosos; y sus novias los cortejaban con agresividad. Debían llegar puros al matrimonio y prometer una estricta fidelidad. Las mujeres determinaban la moral sexual y se atribuían libertades sexuales vedadas para el hombre. Se encargaban de las guerras, de los negocios, del sostén de la familia, y legaban la propiedad familiar sólo y exclusivamente a las hijas.

         En el año 4000 antes de C., se produjeron  los cambios más decisivos en la historia de la cultura. La época neolítica no se caracterizó sólo por el descubrimiento de nuevas técnicas, sino por la aparición de nuevas formas de vida. Las mujeres descubrieron el tejido, la alfarería y comenzaron a cultivar las tierras, tarea ésta, que al carecer de otros medios, se realizaba a base de azada. Al ser la mujer la que trabajaba la tierra y, por tanto dueña de la misma, cuando se casaba no abandonaba su casa, sino que era el marido el que se separaba de su propia familia y entraba a formar parte de la de su mujer, estableciéndose  en la casa de ésta, ocupando un lugar secundario en el seno de la familia de la mujer. Cuando la ascendencia de las mujeres en la vida social era muy acusada, los hombres formaban sociedades secretas, en las que se entraba bajo rigurosas pruebas y conforme a ciertos ritos, que trataban de contrarrestar dicha ascendencia.

         El ser humano se las ingenia para tener siempre un motivo para la hostilidad, sin embargo, parece tener dificultad para encontrar la vía de la convivencia. Hombre y mujer no deben buscar en sus relaciones  a un adversario, sino a un amigo, a un compañero, a un amante. Es necesario pues, romper las barreras que impiden o dificultan la plena integración de la mujer en la sociedad y lograr un equilibrio en el dominio de todos los campos sociales.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



La conciencia

01:58, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

 

LA CONCIENCIA

 

Publicado en Huelva Información el día 2 de diciembre de 1994

 

N

o hay una regla absoluta que distinga el bien del mal, a excepción de aquellas acciones evidentes y universales como el crimen o el robo; el altruismo o la solidaridad. La bondad es muy relativa, lo que para unos es bueno, puede ser malo para otros, una cosa es buena o mala según sea estimada. Y por eso las sociedades establecen normas generales de conducta que diferencian el bien del mal, derogando unas y promulgando otras al mismo tiempo que avanza la sociedad. Surge aquí una discrepancia entre lo que parece ético y lo que es legal que puede llegar a provocar un conflicto psicológico: Matar no es bueno, matar es malo, sin embargo hay casos en que la sociedad aprueba o justifica la muerte, ¿debo seguir lo que me dicta la conciencia o debo aceptar las reglas que la sociedad me impone? Si voy a favor de mi conciencia iré en contra de la ley, esto da lugar a una reflexión, es decir, a una vuelta de la conciencia sobre sí misma para analizar su contenido. En este proceso mental, ética y legalidad tendrán que luchar, y tal vez la conciencia se anteponga a la ley, pues la ley puede ser justa o injusta, en cambio si la conciencia es sana, o sea si no es corrupta, siempre será justa, aunque incurra en error, y buscará lo ético y lo correcto sin importarle si es conforme a normas y leyes.

         La conciencia es un fenómeno cerebral que comienza a formarse o a desarrollarse desde la infancia, en un proceso que pasa por tres etapas. En primer lugar los niños empiezan por obedecer reglas y órdenes para evitar el castigo. Después las reglas son obedecidas para evitar el sentimiento de culpabilidad, resultado de la represión de padres y educadores. Finalmente reglas y órdenes son obedecidas por principio o toma de conciencia, y no por temor o sentimiento de culpabilidad.

         Bondad y maldad, virtud y vicio, lícito e ilícito, son actos que sólo la conciencia está plenamente capacitada para juzgarlos. Las leyes morales y religiosas varían según las necesidades sociales, en cambio la conciencia está fundada en la misma naturaleza y obra siempre conforme a la razón. Digamos que la conciencia es un pequeño laboratorio donde se analizan e interpretan las informaciones que llegan de los sentidos. Nos indica el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar, aprueba o reprueba, y premia o castiga nuestra actuación. Se manifiesta antes, durante y después de la acción, es decir, te advierte, te aconseja y juzga tu proceder. Esta autoridad interior que tiene voz propia  y que además es perfectamente perceptible, es tan severa que no admite engaños ni disculpas y su juicio no tiene apelación.

         El concepto de la conciencia ha ido evolucionando a través de la historia. Se ha dicho que la conciencia procede de un espíritu o incluso que se trata de una entidad divina. Santo Tomás la denominaba como un espíritu corrector, Sócrates como uno de los aspectos del demonio. Aristóteles afirma que procede del sentido. Para los psicólogos es un atributo de la persona dotada de razón, y tiene su órgano en el cerebro, aunque no tiene una localización precisa. Esta teoría la refuerza el hecho de que la conciencia en su último término es memoria y ésta se ubica en el cerebro. A veces se utiliza la expresión corazón para hablar de la conciencia: no tiene corazón, en vez de no tiene conciencia, quizás se deba a la relación de éste con los sentidos.

         Tiene mala conciencia, no tiene la conciencia tranquila, le remuerde la conciencia, son frases que se escuchan frecuentemente en el vivir cotidiano, y es que la conciencia es algo que nos preocupa. Cuando cometemos acciones que no están bien experimentamos cierta vergüenza, remordimientos y temores, es la factura que hay que pagar. Tener la conciencia limpia o tranquila es una necesidad de primer orden. Si está tranquila disfrutamos de un sosegado equilibrio psíquico y moral, sin embargo, si está intranquilidad nos tortura y atormenta. Para remediar la situación e intentar reparar el mal recurrimos al arrepentimiento y en ocasiones nos vemos impulsados a confesar exteriormente la culpa, es una forma de quedar en paz con uno mismo.

         La educación juega un papel muy importante en su formación, pero no es determinable: dos hermanos educados del mismo modo, actúan de manera distinta por motivos de conciencia. La educación sirve para definirla o enriquecerla, pero la conciencia es algo muy íntimo, es la estima de sí mismo, la imagen de sí mismo. Su voz ha de ser escuchada y nunca hay que obrar en su contra, pues ella es el testigo de la vida, el juez y el verdugo.

 

José Antonio Mayo Abargues



Deforestación

01:53, 4/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 3 comentarios .. Link
 

DEFORESTACIÓN

Publicado en DIARIO 16 el día 1 de agosto de 1994

 

E

l hombre, cada vez más preocupado en mejorar su nivel de vida, no utiliza los recursos naturales sólo para subsistir, como lo hacían las civilizaciones antiguas. Además de esta imperiosa necesidad, también  los utiliza para crear riqueza, y algunos lo hacen sin escrúpulos a cualquier precio, arrasando, destruyendo, sin importarles el futuro de las generaciones venideras.

         La adecuación de terrenos para el cultivo de la fresa en la provincia de Huelva es una de las actividades agrarias más agresivas que se realizan contra el medio ambiente. En muchos lugares donde ayer había pinos, eucaliptos y alcornoques, hoy sólo hay hierro y plástico. Enormes superficies de terreno quedan desnudas de todo tipo de vegetación autóctona, jara, romero…, lo que lleva a la consecuente desaparición de numerosas especies animales. Estos terrenos están indefensos ante cualquier agente erosivo, porque ni siquiera tienen la precaución de sembrar setos o cortinas de árboles entre las plantaciones como medida para limitar los devastadores efectos del viento. La agricultura pretende robar terrenos al bosque, como si la naturaleza no fuera a pasar factura.

         Pongamos como hipótesis que mañana deje de interesar el cultivo de la fresa, quién sabe, todo es cuestión de pesetas o de que nuestros vecinos los marroquíes se lo propongan y saturen el mercado internacional, dentro de poco estarán en disposición de hacerlo. ¿Y qué nos quedará después? Hierro, plástico y un erial desolado, condenado a la erosión y a la desertización.

         Cuando un terreno queda pelado durante muchos años, es difícil que vuelvan a crecer en él árboles y matorrales y progresivamente se hará más seco y pelado, pues la tierra fértil habrá desaparecido al ser arrastrada por las lluvias, ya que en un terreno deforestado el agua fluye deprisa hacia el mar por falta de absorción. Por el contrario, en un terreno forestado, las hojas de los árboles detienen las gotas de la lluvia y disminuye la velocidad de la caída, favoreciendo la absorción a través de raíces, troncos y del mismo suelo, que facilita que el agua se filtre de forma subterránea para poder ser aprovechada después. Además, el agua que se desliza hacia su cauce lo hace de forma lenta, evitando que los ríos y arroyos crezcan con excesiva rapidez y provoquen inundaciones. Se estima que un terreno desnudo de vegetación puede perder anualmente por la erosión 250 toneladas de tierra por hectárea.

         La deforestación incide de manera importante sobre los cambios climáticos, que los científicos han achacado al efecto invernadero. La masa forestal, junto con los océanos, absorbe aproximadamente el 40 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), principal causante del efecto invernadero. Afortunadamente, España es el tercer país de Europa que tiene los índices más bajos de emisión de CO2, pero esto no nos da derecho a cometer otras agresiones.

         La producción fresera o el cultivo del “oro rojo”, como se le denomina en algunos sectores, es hoy por hoy el sostén económico de muchos pueblos, pero no se puede continuar con una actividad tan devastadora. Se está sacrificando demasiado. Si talamos los árboles y no repoblamos el bosque, estaremos contribuyendo a degradar más la sufrida atmósfera. Es evidente que tenemos que explotar la tierra para vivir, pero seamos sensatos, hagámoslo de una manera racional, sin egoísmos ni avaricia.

 

José Antonio Mayo Abargues

 

 

 



El sueño

10:09, 3/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 0 comentarios .. Link
 

EL SUEÑO, UN FENÓMENO IMPRESCINDIBLE

Publicado en Huelva Información el día 31 de agosto de 1995 

-         Hijo, para descansar es necesario dormir, no pensar, no sentir, no soñar…

-         Madre, para descansar, morir.

Manuel Machado.

A

 veces el hombre para conseguir el objetivo adopta actitudes poco frecuentes y peligrosas como por ejemplo, dejar de comer, con el fin de llamar la atención de los demás y sensibilizarles con su problema. Tristemente la huelga de hambre se ha convertido en un arma reivindicativa cada vez más utilizada. ¿Se imaginan si a alguien, con el objeto de reivindicar algo, se le ocurriera la insólita idea de declararse en huelga de sueño? Probablemente no duraría mucho. Seguro que a los pocos días caería derrotado. Dormir es una necesidad fisiológica tan necesaria como comer, o quizás más, por tanto es imprescindible y fundamentalmente para el desarrollo físico  y psíquico de la persona.

         Nos pasamos durmiendo casi un tercio de nuestra vida, de lo cual muchas veces nos lamentamos, pero no tenemos otra alternativa, pues como decía el poeta, para descansar es necesario dormir. Nuestro cuerpo, y sobre todo nuestro cerebro necesitan reposo.

         Antiguamente el sueño se consideraba como un estado pasivo, como un periodo de inactividad que carecía de interés para el mundo científico, pues solamente eran estudiados los sueños. Fue en 1937 cuando los científicos descubrieron que durante el sueño había cambios en la actividad eléctrica del cerebro, pero hasta 1952 no se llegó a estudiar detenidamente. Entonces se descubrió que, cuando una persona se duerme, los ojos tienen movimientos lentos y rotativos, y a través del electroculograma  se puedan detectar y registrar las corrientes que éstos generan cuando se muevan. Hoy se sabe que el sueño es un proceso que consta de cinco etapas: somnolencia, adormecimiento, sueño ligero, sueño establecido y sueño profundo.

         ¿Por qué es necesario dormir? He buscado y rebuscado hasta en los lugares más recónditos de las bibliotecas  tratando de encontrar una respuesta sobre la necesidad de este fenómeno, pero parece ser que esto es algo que los científicos no tienen muy claro. Unos piensan que mientras se duerme se producen unas sustancias químicas de las que el cuerpo se abastece para el proceso elemental de la vida. Otros opinan que dormir, simplemente proporciona descanso: la fatiga, el agotamiento y el desgaste, producto de la intensa actividad a la que el cuerpo se somete durante el día, provoca la necesidad de descansar, y la inactividad muscular, propia del sueño, proporciona este descanso. Lo cierto es que existe una estrecha relación entre el sueño y el equilibrio del organismo. Si una persona duerme bien, al día siguiente se encontrará jovial, dinámica y con buena memoria. Por el contrario, si ha tenido problemas para conciliar el sueño, o alteraciones en el mismo: pesadillas, inquietud o nerviosismo, sus reacciones serán más lentas, se encontrará cansado, malhumorado y menos sociable. Por consiguiente, se puede decir que el sueño tiene una función restauradora de los procesos psíquico y físico.

         Cualquiera que haya postergado el sueño más allá de lo normal, habrá podido comprobar cómo su cuerpo se va alterando progresivamente. Después de tres noches sin dormir se sufren alucinaciones y se pueden presentar delirios. Pasados los cinco días las facultades mentales se deterioran considerablemente, disminuyendo la memoria y la capacidad de concentración. No se sabe con certeza lo que sucedería si el sueño se demora indefinidamente, ya por razones éticas nunca se ha experimentado con el hombre, pero sí se ha hecho con animales. Los estudios realizados con monos y ratas han demostrado que la privación del sueño es tremendamente peligrosa. Estos animales se iban debilitando hasta llegar a quedar exhaustos, después entraban en coma y más tarde fallecían.

         Los primeros días de vida los pasamos prácticamente dormidos. Un bebé duerme más de 16 horas diarias. A medida que vamos creciendo van disminuyendo las horas de sueño, hasta llegar a la edad adulta, que se establecen entre siete y ocho horas, periodo ideal para que cuerpo y mente queden totalmente  restablecidos, aunque esto depende de la naturaleza de cada uno.

         Algunos necesitan nueve o diez; otros sin embargo, tienen suficiente con cinco o seis. Pero lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Una hora de sueño profundo es más efectiva para el reposo, que ocho horas de sueño alterado.

         ¿Qué es necesario para dormir bien? En primer lugar una cama, con un buen somier y un buen colchón, que sea lo suficientemente flexible a los movimientos del cuerpo, y al mismo tiempo tengan la rigidez necesaria para sostenerlo de manera correcta, es decir, manteniendo una superficie lo más plana posible. Las condiciones ambientales son muy importantes, y favorecen el sosiego que requiere la somnolencia. La habitación ha de ser confortable y acogedora. De vez en cuando, es conveniente cambiar la decoración, o su orientación para romper con la monotonía. Si es posible, dormir con la ventana abierta, o en caso contrario ventilar bien la habitación. Es aconsejable hacer una cena ligera, y no tomar excitantes, al menos una horas antes de acostarse, como el alcohol, la cafeína o la nicotina. La oscuridad, y sobre todo el silencio, son factores que contribuyen a conciliar el sueño. Ya sólo nos queda colocar la almohada a nuestro gusto, y desconectarnos de la escena social, sin hacer repaso del día que termina, ni planes para el que comienza.

         A pesar de que la gran mayoría recurre a los fármacos para combatir el insomnio, éstos no son la mejor solución, debido a los graves inconvenientes derivados de su uso. Los barbitúricos, poderosos depresores del sistema nervioso central, al principio tiene su efecto positivo, pero después aparece la tolerancia y hay que incrementar las dosis para conseguir los mismos efectos. Y como ocurre con cualquier otro tipo de droga, su retirada produce el síndrome de abstinencia, lo que provoca un insomnio aún peor, que en ocasiones puede ir acompañado de pesadillas. Hay que buscar pues, remedios sanos y naturales. Un baño de agua caliente antes de acostarse relaja y predispone el cuerpo para el sueño. Las tisanas, como la tila y la valeriana son una alternativa muy eficaz, y si todo esto va precedido de un poco de deporte o un largo paseo, tanto mejor.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



El hombre, un ser agresivo

06:42, 3/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 1 comentarios .. Link
 

 

EL HOMBRE, UN SER AGRESIVO

 

Publicado en Huelva Información el día 27 de noviembre de 1994

 

L

a agresión, esa acción encaminada a herir a los demás mediante el daño físico o psíquico, parece ser un hecho inevitable de nuestra existencia. Desde hace varios siglos, filósofos, psicólogos y etólogos intentan ponerse de acuerdo sobre el fenómeno agresivo. Para unos es una conducta instintiva: el hombre es por naturaleza un animal feroz, pero las leyes que la sociedad ha fijado terminan amansándolo. Para otros es una conducta aprendida: el hombre es víctima de una sociedad cruel, con una estructura autoritaria e intolerable que instiga en él la agresividad.

         Sigmund Freud sostenía que los impulsos agresivos y destructivos del hombre son un instinto congénito: frente al instinto de la vida está el instinto de la muerte y de éste último surge el impulso de destrucción y la agresión. Freud aconsejaba no reprimir estos impulsos, pues la acumulación de energía agresiva podría desencadenar una irrefrenable violencia. Esta teoría fue ratificada más tarde por prestigiosos etólogos como el austriaco Konrad Lorez. Para este investigador los instintos agresivos del hombre son similares a los de otros animales vertebrados, aunque habría que hacer una pequeña pero importante distinción: Los animales, a excepción de algunos, agreden para defender un territorio, a sus crías o bien para conseguir una posición de superioridad, el macho más fuerte y agresivo domina a los demás. Sin embargo, el hombre es capaz de matar de manera sistemática a miembros de su propia especie.

         Otros científicos más modernos, entre los que se encuentra Moritz Lazarus, discrepan de la teoría freudiana. Creen que la agresividad no se produce por sí sola, y que tampoco es una necesidad de supervivencia. Opinan que la actitud agresiva, más bien se debe a factores biológicos.

         En efecto, los sistemas nerviosos del cerebro, los genes y las hormonas inciden en el comportamiento agresivo. La hormona sexual masculina, la testosterona, que es la que estimula el crecimiento de la barba y determina nuestra calvicie, es la causa principal de la conducta agresiva, de ahí que el hombre sea más agresivo que la mujer, pues por sus venas circula mayor volumen de testosterona. Esta diferencia en la estructura hormonal entre ambos sexos ha sido motivo de varios estudios, a fin de confirmar la relación entre la hormona y la agresividad. Los científicos han realizado investigaciones con monos y ratas inyectándoles testosterona y han observado que al aumentar el nivel de testosterona, aumenta el grado de agresividad. Asimismo, las investigaciones muestran que cuando un mono es castrado la agresividad se reduce considerablemente.

         Pero la agresividad puede ser provocada por numerosos motivos: por el dolor, el exceso de ruidos o de calor, la desmotivación y el aburrimiento, por el alcohol y las drogas y por los conflictos de todo género. Tal vez de las situaciones adversas la más instigadora sea la frustración, ya que genera ira y ésta conduce a la violencia. Una persona frustrada reacciona agresivamente ante cualquier hostilidad que se le presente. También puede ser estimulada por amenazas, burlas e insultos, aunque quien las ejerce está de algún modo agrediendo, pero ésta es una agresión no violenta.

         A veces la agresión no se produce por iniciativa propia, sino por influencias sociales. Hay personas dominantes y persuasivas que pueden llevar a los demás hacia la agresión. Pongamos por ejemplo un linchamiento, donde la gran mayoría es incitada a agredir. En estos tumultos puede ocurrir que el agresor, en un breve análisis ético rechace la violencia, y sin embargo termine solidarizándose con el grupo, perdiendo el sentido de la responsabilidad personal.

         En la vida cotidiana es muy frecuente observar un acto violento, el mundo está lleno de violencia. Esta es otra forma de estimular la agresividad. Quien presencia un acto violento, está sin duda alguna incrementando su tendencia a agredir, máxime si el observador es un niño, así lo demuestran los diversos estudios realizados sobre la influencia  de la televisión en la agresividad de las personas. Niños y adolescentes tienden a identificarse con los ídolos de la pantalla. Personajes como los interpretados por Arnold Schwrzenegger y Sylverter Stallone son un modelo agresivo a imitar por los niños.

         Socialmente la agresividad es aceptada cuando tiene una finalidad de protección o defensa. Algunos países van mucho más allá y emplean la violencia con quien quebranta la ley: el violador es castrado, al ladrón le amputan la mano e incluso se castiga con la pena de muerte. Resulta paradójico que una sociedad que establece unas normas de conducta antiagresiva, por otro lado ejerza una influencia agresiva. La Ley del ojo por ojo, que algunos desalmados reivindican, sólo sirve para generar más violencia. En EE.UU., país donde en algunos estados existe la pena de muerte, no han conseguimos terminar con los crímenes y asesinatos, ni han sido capaces, no de reducir su altísimo nivel, sino de frenar el trepidante incremento.

 

José Antonio Mayo Abargues



Del Rosa al Azul

06:40, 3/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 2 comentarios .. Link
 

 

DEL ROSA AL AZUL

 

Publicado en Huelva Información el día 9 de abril de 1995

 

  D

urante muchos siglos la mujer estuvo limitada a las tareas del hogar, y al cuidado de los hijos, mientras que el hombre se encargaba del sustento y de las relaciones sociales. En la antigua Grecia, las mujeres estaban sometidas a una reclusión o encierro doméstico para preservarlas de las miradas de los demás. Sócrates decía que la mujer debía dedicarse sólo y exclusivamente al interior, y el hombre al exterior, porque así lo habían querido los dioses.

         Todavía hoy, algunas culturas como la musulmana ocultan el rostro de la mujer cubriéndolo con un velo. Hoy en nuestra sociedad la mujer disfruta de un amplia cuota de participación en todos los campos: educativos, económicos, laboral y político, y tiene libertad de escoger entre la vida de hogar y la actividad exterior.

         La igualdad hombre- mujer es un derecho que se contempla en las constituciones de todos los países democráticos, contemplación justa y razonable, pues las diferencias entre los sexos han de basarse únicamente en las diferencias naturales, es decir, en las diferencias biológicas y en nada más. Hombre y mujer han de gozar de la misma legitimidad y han de tener la misma igualdad de oportunidades. Pero a veces ocurre que esta igualdad del sexo social implica una igualdad de géneros.

         Ellas en el empeño de equipararse a ellos, abandonan su feminidad y adoptan formas masculinas, perdiendo su propia identidad y renunciando  así al papel que les ha sido asignado por la naturaleza. El sexo diferencia a las personas en hombres y mujeres, pero ser hombre o mujer no depende sólo de los órganos genitales, lo determinan los gestos, las relaciones sociales, el trabajo y la propia personalidad. Sexo es un término psicológico y cultural.

         Evidentemente, si al nacer nuestro sexo biológico es varón, estaremos predestinados a comportarnos como tal en el transcurso de la vida. La madre que viste al niño, lo peina y lo trata como a un hombre, hará de él un hombre; pero si a este niño se le educa como a una mujer, en el futuro será biológicamente un varón, pero psicológicamente su conducta será la de una hembra, o sea, será un transexual.

         Por tanto la masculinidad y feminidad no son de origen innato, sino adquirido y del mismo modo que se adquiere se pierde. La igualdad del sexo social no es el único motivo que lleva a la mujer a identificarse con el género masculino. En la infancia aparecen trastornos o cambios en la personalidad que cambian a  los niños para el resto de sus vidas. Sobre los cinco años, tanto niños como niñas ven en el hombre un modelo de comportamiento a seguir.

         Lo que más les llama la atención, y esto es algo que debemos lamentar, es su agresividad, porque ella produce respeto y miedo a los demás. Niños y niñas modifican su propia conducta imitando todo lo masculino.

         Como resultado de unos procesos psíquicos inconscientes, la mujer siente deseos de ser hombre, y algunas veces lo exterioriza sin ningún pudor y otras lo reprime para mantener su feminidad. Esta desviación del género no sólo le ocurre a la mujer.

         El hombre, ese tipo duro y sólido también tiene su “vena” femenina, que generalmente oculta para mostrarse como un auténtico macho, ¿cuántas veces a lo largo del día el hombre adopta gestos, posturas y actitudes femeninas y automáticamente las corrige para no dañar su hombría? Freud, dijo en innumerables ocasiones y así quedó plasmado en su obra, que las personas son por naturaleza bisexuales, todos tenemos un poco de rosa y un poco de azul, sin embargo se nos educa para ser hombre o mujer, pero volvamos a lo que nos ocupa.

         Las mujeres que luchan en competencia con los hombre se guían por patrones masculinos, imitando todo lo varonil: la forma de andar, de expresarse y de hablar. La mujer que llega a ocupar algún cargo de poder, hasta entonces exclusivo del hombre, se comporta de un modo más agresivo, exigente, insensible e intolerante.

         Es frecuente que al alcanzar este éxito, finalmente se sienta frustrada y experimenta una especie de castración.

         Los divanes de los psicólogos son testigos mudos de más de una confesión de ese tipo. Debemos admitir que hay trabajos específicos del hombre y trabajos específicos de la mujer, esto sería absurdo negarlo, pues bien, nuestra distribución de roles y tareas específicas no sólo determina nuestra conducta como uno u otro género, también determina nuestro cuerpo. Si una mujer realiza trabajos específicos del hombre tiende a que su cuerpo pierda la feminidad. ¿Se imaginan a una mujer con veinte años de actividad laboral abriendo zanjas con un perforador neumático?, ¿cómo sería su cuerpo, sus gestos, su voz…?.

         Evidentemente tendría más parecido a Arnold Schawarzenegger que a Sharon Stone. Se han descubierto esqueletos prehistóricos que según estudios arqueológicos y antropólogos corresponden a épocas donde existía una igualdad entre ambos sexos, y curiosamente el cuerpo de la mujer apenas se diferenciaba del cuerpo del hombre, presentando la mismo fortaleza, estatura y fracciones.

         En el vivir cotidiano podemos observar como muchas mujeres se comportan de forma varonil, sirva como ejemplo las mujeres políticas que hablan y se expresan de la misma manera que lo hacen sus líderes masculinos.

         Si Dios hubiera querido que sólo hubiese hombres en la tierra, no habría creado a la mujer. Por esta razón la mujer ha de sentir como mujer, pensar como mujer, vivir como mujer.

 

José Antonio Mayo Abargues



Vivir con identidad propia

06:32, 3/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 4 comentarios .. Link
 

 

VIVIR CON INDENTIDAD PROPIA

 

Publicado en Huelva Información el día 6 de noviembre de 1995

 

  D

e niño mi ilusión, mi ambición, mis perspectivas de futuro  distaban mucho del resto de los niños de mi entorno.

         Unos querían ser médicos, otros abogados; los menos ambiciosos, mecánicos o camioneros. Yo tenía un sueño poco común, quería ser farero. Pero el inevitable destino, que a veces todo lo estropea, frustró mi ilusión, aunque no consiguió extinguirla. Ese gusanillo todavía hoy roe en mis entrañas, y cada vez que tengo la oportunidad de estar cerca de uno de estos guías ópticos, es como volver a ser niño.

         Más tarde, cuando empecé  a tomar conciencia de lo injusta y desproporcionada que es la vida, mi ambición se desbordó y tuve un deseo un tanto utópico, quería ser chino, si chino, oriental, amarillo. El fenómeno socio- político maoísta me llamaba enormemente la atención. Todos con las mismas ropas, los mismos sombreros, las mismas bicicletas, los mismos derechos…

         Yo estaba loco por ser chino, pero tampoco pudo ser, la suerte no estaba de mi lado.

         Al integrarme en el mundo de los adultos asumí mi papel, mi rol social, y afronté con resignación la cruda realidad de la vida, respetando las normas elementales de convivencia que todo ciudadano está obligado a cumplir, pero desde un principio me negué a aceptar el código ético que se me quería imponer, porque ya que no pude ser ni farero, ni chino, quise seguir siendo yo mismo, actuando de acuerdo con mi conciencia, sin importarme un bledo todo lo demás. Podemos no ser médicos, abogados, mecánicos o camioneros, pero no podemos dejar de ser nosotros, porque entonces habremos perdido la libertad.

         Nuestro comportamiento está regulado desde el comienzo de la vida. Un niño no actúa llevado por el instinto, como le ocurre al perro, al gato, o a cualquier otro animal, actúa dirigido por la inteligencia y la capacidad creativa de sus padres, que lo orientan hacia una vida ordenada y disciplinada. De este modo el niño va labrando su figura como ser humano, para más tarde adquirir una personalidad. Nos dicen cómo tenemos que comportarnos con nuestros semejantes, cómo tenemos que vestir, qué es lo que tenemos que aceptar y adorar, y qué es lo que tenemos que repudiar y detestar; después la propia estructura social establecerá  todo lo demás.

         Estas normas que tutores y sociedad fijan para que la convivencia sea mínimamente soportable condicionan y limitan nuestra libertad.

         ¿Puede alguien afirmar, sin temor a equivocarse, si un objeto es bonito o feo? Naturalmente que no, esto responde a criterios muy personales.

         Pues lo mismo ocurre con el bien y el mal, lo que para uno es bueno, para otro puede ser malo; es más, la misma cosa que hoy es buena, tal vez mañana sea mala. Excepto las leyes, nadie, absolutamente nadie, puede afirmar si un acto es bueno o malo.

         Los hábitos, los actos y las actitudes de la persona, tienen que estar necesariamente sujetos a los patrones éticos que nos han sido proporcionados; ahora bien, esto no nos obliga a ejecutarlos tal cual nos indican, ni tampoco a ceñirnos a un único código.

         Es necesario crear un código autónomo, basado en el razonamiento de los hechos, que finalmente sea supervisado por el tribunal de la conciencia.

         No podemos aceptar todo tal como nos lo han impuesto, cumpliendo los dictados éticos al pie de la letra, porque eso equivale a no tener iniciativa respecto a nuestros actos. El hombre para realizarse necesita crear, y qué mejor que empezar creando su propio código, rebelándose contra lo caduco, lo absurdo y lo hipócrita, aunque a veces te tachen con los calificativos más graves, vale la pena, pues si importante es convivir con la sociedad, mucho más importante es convivir con uno mismo.

         La sociedad avanza y las mentalidades se han de adaptar a los cambios que se producen. Si cambian las ideologías políticas, si cambian las relaciones familiares, si cambian los hábitos eróticos y sexuales, lógicamente han de cambiar los códigos. Es de hipócritas, que ante un mismo acto, se adopte una doble moral, porque nuestro obsoleto código diga que es impropio, intolerante o pecaminoso.

 

José Antonio Mayo Abargues

 



El adulterio

06:26, 3/12/2006 .. Publicado en Artículos de Opinión .. 2 comentarios .. Link
   

EL ADULTERIO, PASADO Y PRESENTE

 

Publicado en Huelva Información el día 24 de abril de 1995