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El sueñoEL SUEÑO, UN FENÓMENO IMPRESCINDIBLE Publicado en Huelva Información el día 31 de agosto de 1995 - Hijo, para descansar es necesario dormir, no pensar, no sentir, no soñar… - Madre, para descansar, morir. Manuel Machado.
veces el hombre para conseguir el objetivo adopta actitudes poco frecuentes y peligrosas como por ejemplo, dejar de comer, con el fin de llamar la atención de los demás y sensibilizarles con su problema. Tristemente la huelga de hambre se ha convertido en un arma reivindicativa cada vez más utilizada. ¿Se imaginan si a alguien, con el objeto de reivindicar algo, se le ocurriera la insólita idea de declararse en huelga de sueño? Probablemente no duraría mucho. Seguro que a los pocos días caería derrotado. Dormir es una necesidad fisiológica tan necesaria como comer, o quizás más, por tanto es imprescindible y fundamentalmente para el desarrollo físico y psíquico de la persona. Nos pasamos durmiendo casi un tercio de nuestra vida, de lo cual muchas veces nos lamentamos, pero no tenemos otra alternativa, pues como decía el poeta, para descansar es necesario dormir. Nuestro cuerpo, y sobre todo nuestro cerebro necesitan reposo. Antiguamente el sueño se consideraba como un estado pasivo, como un periodo de inactividad que carecía de interés para el mundo científico, pues solamente eran estudiados los sueños. Fue en 1937 cuando los científicos descubrieron que durante el sueño había cambios en la actividad eléctrica del cerebro, pero hasta 1952 no se llegó a estudiar detenidamente. Entonces se descubrió que, cuando una persona se duerme, los ojos tienen movimientos lentos y rotativos, y a través del electroculograma se puedan detectar y registrar las corrientes que éstos generan cuando se muevan. Hoy se sabe que el sueño es un proceso que consta de cinco etapas: somnolencia, adormecimiento, sueño ligero, sueño establecido y sueño profundo. ¿Por qué es necesario dormir? He buscado y rebuscado hasta en los lugares más recónditos de las bibliotecas tratando de encontrar una respuesta sobre la necesidad de este fenómeno, pero parece ser que esto es algo que los científicos no tienen muy claro. Unos piensan que mientras se duerme se producen unas sustancias químicas de las que el cuerpo se abastece para el proceso elemental de la vida. Otros opinan que dormir, simplemente proporciona descanso: la fatiga, el agotamiento y el desgaste, producto de la intensa actividad a la que el cuerpo se somete durante el día, provoca la necesidad de descansar, y la inactividad muscular, propia del sueño, proporciona este descanso. Lo cierto es que existe una estrecha relación entre el sueño y el equilibrio del organismo. Si una persona duerme bien, al día siguiente se encontrará jovial, dinámica y con buena memoria. Por el contrario, si ha tenido problemas para conciliar el sueño, o alteraciones en el mismo: pesadillas, inquietud o nerviosismo, sus reacciones serán más lentas, se encontrará cansado, malhumorado y menos sociable. Por consiguiente, se puede decir que el sueño tiene una función restauradora de los procesos psíquico y físico. Cualquiera que haya postergado el sueño más allá de lo normal, habrá podido comprobar cómo su cuerpo se va alterando progresivamente. Después de tres noches sin dormir se sufren alucinaciones y se pueden presentar delirios. Pasados los cinco días las facultades mentales se deterioran considerablemente, disminuyendo la memoria y la capacidad de concentración. No se sabe con certeza lo que sucedería si el sueño se demora indefinidamente, ya por razones éticas nunca se ha experimentado con el hombre, pero sí se ha hecho con animales. Los estudios realizados con monos y ratas han demostrado que la privación del sueño es tremendamente peligrosa. Estos animales se iban debilitando hasta llegar a quedar exhaustos, después entraban en coma y más tarde fallecían. Los primeros días de vida los pasamos prácticamente dormidos. Un bebé duerme más de 16 horas diarias. A medida que vamos creciendo van disminuyendo las horas de sueño, hasta llegar a la edad adulta, que se establecen entre siete y ocho horas, periodo ideal para que cuerpo y mente queden totalmente restablecidos, aunque esto depende de la naturaleza de cada uno. Algunos necesitan nueve o diez; otros sin embargo, tienen suficiente con cinco o seis. Pero lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Una hora de sueño profundo es más efectiva para el reposo, que ocho horas de sueño alterado. ¿Qué es necesario para dormir bien? En primer lugar una cama, con un buen somier y un buen colchón, que sea lo suficientemente flexible a los movimientos del cuerpo, y al mismo tiempo tengan la rigidez necesaria para sostenerlo de manera correcta, es decir, manteniendo una superficie lo más plana posible. Las condiciones ambientales son muy importantes, y favorecen el sosiego que requiere la somnolencia. La habitación ha de ser confortable y acogedora. De vez en cuando, es conveniente cambiar la decoración, o su orientación para romper con la monotonía. Si es posible, dormir con la ventana abierta, o en caso contrario ventilar bien la habitación. Es aconsejable hacer una cena ligera, y no tomar excitantes, al menos una horas antes de acostarse, como el alcohol, la cafeína o la nicotina. La oscuridad, y sobre todo el silencio, son factores que contribuyen a conciliar el sueño. Ya sólo nos queda colocar la almohada a nuestro gusto, y desconectarnos de la escena social, sin hacer repaso del día que termina, ni planes para el que comienza. A pesar de que la gran mayoría recurre a los fármacos para combatir el insomnio, éstos no son la mejor solución, debido a los graves inconvenientes derivados de su uso. Los barbitúricos, poderosos depresores del sistema nervioso central, al principio tiene su efecto positivo, pero después aparece la tolerancia y hay que incrementar las dosis para conseguir los mismos efectos. Y como ocurre con cualquier otro tipo de droga, su retirada produce el síndrome de abstinencia, lo que provoca un insomnio aún peor, que en ocasiones puede ir acompañado de pesadillas. Hay que buscar pues, remedios sanos y naturales. Un baño de agua caliente antes de acostarse relaja y predispone el cuerpo para el sueño. Las tisanas, como la tila y la valeriana son una alternativa muy eficaz, y si todo esto va precedido de un poco de deporte o un largo paseo, tanto mejor. José Antonio Mayo Abargues Deja un comentario { Pagina anterior } { Pagina 42 de 59 } { Pagina siguiente } |
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