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Legalización del hachísLegalización, historia y consecuencias del hachís Publicado en Huelva Información el día 28 de noviembre de 1994
a reciente propuesta del delegado de gobierno para el Plan Nacional contra ¿Qué se pretende con la legalización de hachís?, ¿terminar con los narcotraficantes o un adormecimiento social? Es más probable que sea lo último, pues evidentemente, las mafias de narcotraficantes seguirán existiendo, ya que no van a desmantelar sus sólidas estructuras, sino que darán un giro hacia otras drogas no legales. Recordemos lo que ocurrió en Galicia con el contrabando de tabaco. El hachís fue introducido en Europa por los soldados de Napoleón a su regreso de Egipto. Napoleón, al darse cuenta de las peligrosas consecuencias de su empleo, prohibió el consumo en una Orden del 8 de octubre de 1800, pues según decía en la misma, los que consumen esta sustancia pierden la razón y son presa de delirios violentos que los hace entregarse a excesos de toda clase. Cuarenta y cuatro años después, fue creado en París el famoso “Club del Hachís”, por el doctor Moreau de tours, quien puso de moda el consumo de la sustancia canábica entre los intelectuales de la época. Pintores, artistas y escritores se daban cita semanalmente en un hotel de Pero el hachís no fue conocido popularmente hasta la década de los 60, convirtiéndose primero en el símbolo del movimiento contracultural y más tarde del movimiento hippie. Fue entonces cuando los científicos comenzaron a tomar interés sobre sus efectos e iniciaron investigaciones en los campos de la psiquiatría social y de la psicología. Los primeros estudios mostraron que el consumo de esta sustancia provoca alteraciones en el desarrollo de la personalidad y produce efectos perjudiciales desde el punto de vista social. En 1972 una comisión de científicos y expertos en materia de drogas, presentó al presidente del Congreso de los Estados Unidos un informe sobre el consumo del canabis y los cambios de comportamiento que ocasiona al consumidor. Según la comisión, el esteriotipo del consumidor es el siguiente: son agresivos, irresponsables, no tienen autodominio, son personas mentalmente enfermas con inclinaciones hacia la criminalidad, siendo peligrosos para la seguridad pública. En los consumidores abusivos, continúa el informe, se advierte una tendencia a contraer lesiones orgánicas y pueden llegar a presentar un cambio específico en el comportamiento. Hoy, afortunadamente, contamos con un amplio conocimiento sobre esta droga, la droga de consumo más extendida en todo el mundo, debido a su fácil acceso. Sabemos que los efectos son nefastos y muy similares a los de otras drogas alucinantes y, al mismo tiempo son muy complejos, pues su acción puede ser euforizante o analgésica. En los efectos psicológicos influye el ambiente, la compañía y la personalidad del consumidor. No produce dependencia física, por lo que dejar de consumir no provoca síndrome de abstinencia, pero sí produce dependencia psíquica o síndrome de querencia, tanto en los consumidores habituales, como en los esporádicos. Esta dependencia, menos grave que la física, es sin embargo más difícil de vencer. Durante mucho tiempo permanece el deseo de seguir consumiendo la droga y puede tardar años en desaparecer. APARICIÓN DE RASGOS OCULTOS Los primeros efectos son estimulantes, se experimenta una sensación de bienestar, los sentidos se agudizan, aumenta la sensibilidad a los sonidos y a las visiones. Algunos pueden creer que poseen una capacidad física y mental superior a la que realmente tienen. Si a esto le unimos la aparición de rasgos ocultos de la personalidad, como la agresividad, será sumamente peligroso, máxime cuando se realizan actividades delicadas que requieren mucha destreza, por ejemplo, conducir un coche. ¡Cuántos accidentes serán debidos a los efectos del hachís! Los daños que produce al organismo son numerosos. Afecta a órganos vitales, como los pulmones, el cerebro, el hígado y el corazón. Produce sequedad de boca, sudoración, irritación de las conjuntivas, taquicardia, bronquitis, depresión, sensación de angustia y pérdida de apetito. El efecto excitante de las dosis elevadas produce náuseas, vómitos y lipotimias. A veces la sensación de angustia se convierte en terror. También es frecuente la pérdida de memoria y se ha observado una disminución en el rendimiento escolar y profesional, que puede incluso llegar al abandono de los estudios y del trabajo. Hay investigaciones clínicas que indican que es nocivo hasta en el aspecto hereditario. No podemos utilizar como ejemplo para la legalización del hachís a las drogas legales como el tabaco y el alcohol, creo que ya tenemos bastante con sus desastrosas consecuencias, y mucho menos podemos decir que los efectos del hachís son inferiores a los de estas drogas. Cito un comentario de Charles Beaudelaire, escritor del Club del hachís: El hachís no consuela como el vino; no hace más que desarrollar desmesuradamente la personalidad humana en las circunstancias presentes en que está situada. Un curioso relato persa pone de manifiesto las acciones psíquicas respectivas del opio, del alcohol y del hachís. Unos adictos a cada una de estas drogas llegaron a las puertas de una ciudad que encontraron cerrada. Entonces el alcohólico propuso derribar la puerta; el opiómano dijo: será mejor descansar y esperar a que abran las puertas; pero el adicto al hachís dijo con toda naturalidad ¿Por qué tanto alboroto? ¡Con lo fácil que es colarse por el ojo de la cerradura! Como hemos visto, el alcohólico se muestra agresivo; el opiómano apático e indiferente, y el adicto al hachís muestra un desorden mental que distorsiona la realidad, debido a que la percepción de sus sentidos se encuentra alterada. Hay que señalar que nadie pasa del alcohol a otro tipo de drogas más duras, sin embargo, según un estudio efectuado por Si el hachís se legaliza existe el inevitable peligro de que muchos jóvenes desinhiban sus temores y se inicien en el asqueroso mundo de la droga, asimismo perderá el respeto a otras drogas más peligrosas. Si por el contrario continúa siendo ilegal, evidentemente los riesgos se limitan. José Antonio Mayo Abargues Deja un comentario { Pagina anterior } { Pagina 12 de 59 } { Pagina siguiente } |
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