La fuerza del viento.
1745.-Quien sería Samaniego, que en su época, publicando poemas satíricos como este y la serie que iré poniendo, llevado a juicio, nada la justicia contra él pudiera, ni siquiera la Santa no Santa Inquisición ponerle freno consiguiera. + 1801.
La fuerza del viento.
Poema donde se relata el alto valor erótico de algunas tradiciones, que representando la crucifixión, el momento más triste alegre de la vida de Cristo, el contacto de los cuerpos y la visión de unas tetas, provoca reacciones químicas de encendido ardor en los creyentes.
No fue el viento, no señor.
Gracias por tu visita, lee despacio, disfruta, y amén.
Iñaki de Villa.
La fuerza del viento.
En una humilde aldea el Jueves Santo
la pasión predicaban y, entre tanto,
los payos del lugar que la escuchaban
a lo vivo la acción representaban,
imitando los varios personajes 5
en la figura, el gesto y los ropajes.
Para el papel sagrado
de nuestro Redentor crucificado
eligieron un mozo bien fornido
que, en la cruz extendido 10
con una tuniquita en la cintura,
mostraba en lo restante su figura,
a los tiernos oyentes, en pelota,
para excitar su compasión devota.
La parte de María Magdalena 15
se le encargó a una moza ojimorena,
de cumplida estatura
y rolliza blancura,
a quien naturaleza en la pechera
puso una bien provista cartuchera. 20
Llegó el predicador a los momentos
en que hacía mención de los tormentos
que Cristo padeció cuando expiraba
y su muerte los orbes trastornaba.
Refirió, entusiasmado, 25
que con morir aniquiló el pecado
original, haciendo a la serpiente
tragarse a su despecho, aunque reviente,
la maldita manzana
que hizo a todos purgar sin tener gana. 30
Esto dijo de aquello que se cuenta,
y después su fervor aún más aumenta
contando los dolores
de la Madre feliz de pecadores,
del Discípulo amado, 35
y, en fin, del sentimiento desgarrado
de la fiel Magdalena,
la que, entre tanto, por la iglesia, llena
de inmenso pueblo, con mortal congoja
los brazos tiende y a la cruz se arroja. 40
Allí empezó sus galas a quitarse
y en cogollo no más vino a quedarse,
con túnica morada
por el pecho escotada
tanto que claramente descubría 45
la preciosa y nevada tetería.
Mientras esto pasaba,
el buen predicador siempre miraba
al Cristo, y observó que por delante
se le iba levantando a cada instante 50
la tuniquilla en pabellón viviente,
haciendo un borujón muy indecente.
Queriendo remediarlo
por si el pueblo llegaba a repararlo,
alzó la voz con brío 55
y dijo: Hermanos, el vigor impío
de los fieros hebreos se aumentaba
al paso que la tierra vacilaba
haciendo sentimiento,
y la fuerza del viento 60
era tal, que al Señor descomponía
lo que sus partes púdicas cubría.
Apenas oyó Cristo este expediente
cuando, resucitando de repente,
dijo al predicador muy enfadado: 65
- Padre, el juicio sin duda le ha faltado.
¿Qué viento corre aquí?, ¿qué berenjena?,
¿las tetas no está viendo a Magdalena?
Hágala que se tape,
si no quiere que el Cristo se destape 70
y eche al aire el gobierno
con que le enriqueció su Padre Eterno.
09:30, 14/07/2008 . Publicado por Arruillo
Conocía a Samaniego como fabulista, pero no me lo podía imaginar escribiendo poemas de esta índole; más bien parece una de esas "cosas" que de vez en cuando aparecen por ahí en plan de humorada.En fin, vivir para ver.
Saludos, Iñaki